viernes, 6 de agosto de 2021

ARSÈNE LUPIN: CABALLERO LADRÓN Y HERLOCK SHOLMES


Jeremías Ramírez

Los lectores descubrimos los libros de diversas maneras: a través de un anuncio publicitario, de un programa de radio o televisión sobre literatura; por la recomendación de un amigo; o que un maestro deje de tarea leer un libro (así descubrí muchos en mis clases de literatura en la prepa); o los descubrirnos en algún puesto de periódicos; o si entramos en una librería ni se diga: ahí lo que llama la atención es el diseño de la portada o un título que nos suena interesante o un autor que ya hemos escuchado o hemos leído… O bien, cuando vemos una película y en los créditos descubrimos que esa historia que nos fascinó provino de un libro.  Son tantas las maneras en que un libro nos sale al paso.

Las aventuras de ArsèneLupin se me presentaron por primera vez a través de la enorme cara negra de Omar Sy, actor, humorista y comediante francés de ascendencia senegalesa y mauritana, protagonista del personaje principal en la serie francesa de televisión Lupin que se está exhibiendo en Netflix. 

Quizá no lo hubiera descubierto si en la serie no hubiera iniciado con la imagen de la pirámide cristal de El Louvre, para dar paso en la siguiente toma al interior del museo donde vemos a un grupo de trabajadores nocturnos limpiando las salas. La cámara se acerca a uno de ellos: un hombre alto fornido y de piel oscura que detiene su labor para contemplar un collar que está en exhibición. Hasta ese momento yo no conocía a Omar Sy ni a ArsèneLupin. El actor personificaba al personaje principal: Assange.

Pronto descubrí que este hombre no era sólo un trabajador sino quizá un potencial ladrón, pues le propone a un grupo de mafiosos robar el collar que pronto será subastado en el museo. Para convencerlos les detalla un plan que los convence. 

Detuve entonces el capítulo y lo cerré. No quería ver una historia de ladrones. Vivimos en un país donde el crecimiento de la delincuencia ha hecho del robo un flagelo que nos acosa todos los días. Pero días vi en internet un artículo de una revista digital que exaltaba la serie. 

Así que, confiando en los articulistas, le di el beneficio de la duda y volví a ver un poco más de ese capítulo. ¿Realmente era buena la serie o el artículo era mera propaganda? Sin embargo, la manera tan inteligente de llevar a cabo el robo me gustó mucho, me divirtió y decidí ver toda la serie. Quería ver como este personaje iba a seguir cometiendo sus fechorías con artilugios inteligentes. La inteligencia en acción siempre ha sido para mí tan atractiva y seductora que no me resisto, aún cuando esta sea puesta al servicio del delito.

En el segundo capítulo apareció un libro desconocido para mí. Sucede que Assange, como ladrón, tenía como fuente de inspiración las narraciones de ArsèneLupin, el caballero ladrón, un supuesto ladrón inteligente y bueno que robaba para beneficiar a los pobres. Es decir, una especie de Robin Hood o Chucho el roto, francés.

¿Cómo era que nunca había oído sobre este personaje, sobre todo cuando investigué y descubrí que en Francia se le rendía culto al autor y que cada año se celebraban los lugares emblemáticos de las novelas? Y escribí bien: novelas, pues su autor, Maurice Leblanc había escrito nada menos que 20 títulos alrededor de ArsèneLupin, y yo sin saber nada, absolutamente nada, de este personaje. 

En una rápida investigación sobre el autor encontré que era un novelista y escritor francés de relatos cortos que nació en el seno de una familia rica. Su padre era un rico armador de barcos establecido en Ruan. En 1904 Pierre Laffite, director de Je sais Tout (Lo sé todo) le encargó un cuento para su revista recién fundada. Maurice aceptó el encargo y al poco tiempo le entregó un original titulado: “El arresto de Arsène Lupin”, que aparece en el primer libro de la serie. Según Leblanc este era el único cuento que tenía planeado de Lupin. Sin embargo, el personaje le causó una fuerte a impresión a Pierre Laffite y animó a Leblanc a desarrollar al personaje.

Yo no quería leer toda la serie sino sólo el primer libro, el que aparece en la serie de Netflix, pues es el libro que le regala su padre a Assange cuando este es un adolescente, poco antes de ser acusado de robo que deriva en una tragedia que marcará a Assange para siempre. Y luego Assange se lo regala a su hijo. 

Cuando vi que en el segundo aparecía Sherlock Holmes, uno de los personajes que me fascina, compré los dos.

Yo pensé que dado el culto que en Francia se le rinde a Leblanc y a Lupin me iba a encontrar a un personaje tan inteligente como Assange como Sherlock Holmes, pero oh, sorpresa. 

La primera novela, Arsène Lupin, caballero ladrón, está compuesto por una serie de relatos o de cuentos, sin más unión entre ellos que una débil relación. Inicia cuando Lupin viaja en un barco y les llega un telegrama de que en ellos viaja el famoso ladrón. Por más que tratan de indagar quién es —pues saben que es el amo del disfraz— no logran localizarlo, sino hasta que llegan al puerto y es apresado por su archi enemigo, el inspector de policía, Ganimard. 

En este relato no hay nada espectacular ni ingenioso. Luego la cosa mejora en el siguiente capítulo pues logra evadirse de la cárcel a través de ingenioso juego de disfraces y de dobles personas que se hacen pasar por él. 

La siguiente historia sube de interés cuando Lupin se roba el collar de la reina y se vuelve añun más interesante en el siguiente capítulo: “El siete de corazones” en el que el Lupin logra descifrar un ingenioso mecanismo que utilizan unos ladrones y estafadores para ocultar los planos de un barco revolucionario en su tecnología. Aquí parece más bien un investigador policial que un ladrón ingenioso. 

El libro cierra con un relato que anuncia la continuación de la serie: la aparición del famoso investigador privado Sherlock Holmes. 

Como Maurice Leblanc, el autor, tuvo problemas con los derechos de autor con Arthur Conan Doyle, el autor de Sherlock Holmes, se vio obligado a cambiarle el nombre. Pero no se esforzó mucho: le bastó cambiar de sitio la S del nombre al apellido, de modo que quedó de esta forma: Herlock Sholmes. 

En este último relato se da el primer encuentro entre estas dos mentes brillantes. Pero Herlock llega tarde, y no logra capturar al famoso ladrón, el cuál era el objetivo de que Ganimard.

En la segunda novela los capítulos que la integran ya no parecen relatos independientes pegados a fuerza, aunque conservan cierta característica del cuento pues concentra la acción y cierra cada capítulo con un final contundente como si fuera un cuento, pero deja algunos cabos sueltos que le permitirán ir enganchando, como vagones, los siguientes. Esta novela es mucho más interesante que la primera. Aquí el investigador inglés será coprotagonista de Lupin en un intenso conflicto de juegos de inteligencia en el que Sholmes busca atrapar a Lupin, y éste en derrotarlo de tal forma que nunca más vuelva a invadir sus territorios.

Lo que me pareció un tanto extraño es que esta segunda novela iniciara desde el punto de vista de Lupin y luego se pasa al de Herlock y así mantiene la narración hasta el final. Pareciera un libro de Sholmes más que de Lupin, aunque la balanza en el conflicto la inclina definitivamente a hacia su personaje. 

La lucha entre ambos inicia desde el primer capítulo y se mantiene hasta el final y, a diferencia del primer libro, aquí Lupin es un personaje mucho mejor consolidado que sí hace gala de una inteligencia sobresaliente, la cual le permite poner en jaque al famoso investigador inglés.  

Quizá aquí cabría la pregunta: ¿con qué me quedo? ¿Con la serie o los libros? ¿Es mejor la serie literaria o la serie televisiva? 

A mi juicio la serie es mucho mejor, a pesar de que Assange no es Lupin, sin embargo, como émulo suyo, como reencarnación, como personaje, Assange es mucho más habilidoso y escurridizo que su maestro de papel.

Si bien Assange comete ciertas torpezas que provocan que lo vayan cercando, su sagacidad se logra sobre poner a las circunstancias.

¿Qué recomiendo? Para tener el contexto que impulsa a Assange es importante leer los libros (o al menos el primero) para entender los motores que mueve a Assange pues la serie no es una adaptación de las novelas sino inspirado en ellas desarrolla un personaje singular y cuyas aventuras en nada tienen en común con las novelas. Es decir, cuentan historias diferentes, aunque se me hizo más intensa la serie televisiva.

Recuerde que la literatura, a diferencia del audiovisual que corre muy rápido, va a paso lento permitiendo profundizar en los personajes para sentir apatía o repulsión, de modo que hay una mayor familiarización del lector con el personaje, con los ambientes, con sus relaciones sociales.

Yo, a pesar de que me gustó el segundo libro, creo que no seguiré leyendo los demás libros de Leblanc. Lupin con todo no está a la altura de Sherlock Holmes, así que me quedo con el personaje inglés.

Mi última recomendación: disfrute los ladrones imaginarios, pero cuídese de los de carne y hueso. Estos últimos, sobre todo en México, no juegan con la inteligencia sino con la brutalidad. 


domingo, 25 de julio de 2021

¿QUÉ ES LA SALUD?: CRÓNICA DE UN HALLAZGO



Jeremías Ramírez


Dice el Diccionario de la Real Academia Española que la salud es el “estado en que el ser orgánico ejerce normalmente todas sus funciones”. Sin embargo, la mayoría de las personas cree que estar sano es que nada les duela, y no que el cuerpo ejerza todas sus funciones y mucho menos que cada parte del cuerpo funcione con armonía y a su mayor capacidad.

La pandemia vino a poner al descubierto las pobres condiciones de salud de la población mundial, pues muchos de los que murieron aparentaban no tener padecimiento alguno ni les dolía nada, pero su cuerpo no resistió el ataque del virus. 

Subrayo: un cuerpo no está sano cuando se presenta un contagio por algún agente patógeno y el cuerpo cae abatido.

La medicina ha tratado de preparar los anticuerpos a través de las vacunas, aunque el cuerpo prepara otros más al margen de las vacunas y esto lo hace cuando un agente patógeno ataca y el sistema inmunológico genera los anticuerpos para defenderse. La capacidad de defenderse está en de su fortaleza la cual define el tiempo que le tomará para solucionar el problema. 

Si el sistema inmune está debilitado por una salud defectuosa muchas veces no resistirá el ataque de un agente infeccioso y devenga un cuadro crítico del cual el cuerpo puede salir airoso con la ayuda de medicamentos y tras un periodo de convalecencia… Si esto no sucede, entonces el cuerpo sucumbe y muere.

El virus SAR COV-2 ha dejado un porcentaje importante de fallecidos y otro, mucho más grande, de afectados en diversa manera. Sólo aquellos con una mejor fortaleza (una mejor salud) lo sufrieron de forma leve o incluso ni se dieron cuenta. Pare ellos fue como padecer una gripe común. De hecho, como este virus es respiratorio, ataca los pulmones y genera neumonía.

Pero, cabría preguntar, ¿de qué depende la fortaleza sanitaria del cuerpo? Bueno, depende de varios factores: la alimentación, la herencia genética, el orden emocional y el ejercicio diario, además de un descanso apropiado.

Y muchos médicos afirman que un factor crucial en la defensa de patógenos está en lo que comemos. 

Para entender la importancia de la comida pensemos en un automóvil: para que este funcione necesita gasolina, pero no cualquiera. Si le ponemos de mala calidad pronto el motor de ese auto va a sufrir daños severos hasta que motor deje de funcionar. 

La alimentación es la gasolina del cuerpo, salvo que, en nuestro caso, tenemos un problema: el sentido del gusto. Este sentido nos lleva a elegir la comida, no en función de su calidad nutricional (en el auto sería una gasolina limpia, sin plomo, sin suciedad, de alto octanaje), sino de su sabor. El auto no tiene gusto así que le da lo mismo este aspecto, aunque el motor funcionará de mejor manera cuando es mejor la calidad de su gasolina. 

Como elegimos sólo los alimentos que nos gustan seguramente no nos hemos preocupado en investigar si es lo que le convienen a nuestro cuerpo. Y si por años repetimos esta conducta ingiriendo mucha comida de pésima calidad, pero sabrosísima, tarde o temprano nuestro motor empezará a presentar fallas. Y entonces iremos a visitar al médico. Y el médico nos recetará una pastillita o una inyección, y tan pronto deje de molestarnos la parte afectada (aunque no se haya curado del todo), seguimos con nuestra vida habitual hasta que ese problema aparece de nuevo. Poco a poco vemos que el problema se hace recurrente y se presenta cada vez con mayor frecuencia y con mayor severidad. 

La alarma se enciende cuando la pastillita o la inyección ya no funcionan, sin embargo, aun en esas condiciones, pocos nos damos cuenta de que el daño que sufrimos tiene relación directa con nuestros hábitos alimenticios. Y seguimos insistiendo en los tratamientos médicos, que no nos ofrece una buena respuesta, y sin cambiar los hábitos.

En esa situación, sólo pocos se dan cuenta de esa relación enfermedad- alimentación y que tras ajustar su ingesta es posible minimizar o revertir la enfermedad. Primero, habrá que eliminar de la dieta muchos “alimentos” dañinos, por ejemplo, las bebidas azucaradas, los alimentos altamente procesados (que vienen en lindas cajitas, en latas, en empaques brillantes), las harinas refinadas (entre ellas mucho de la panadería que nos encanta), etc., y agregando otros que sí son benéficos, como las verduras frescas o la fruta de temporada, además de semillas y aceites saludables, además de una serie de suplementos alimenticios estratégicos.

Si usted ha seguido hasta aquí la lectura se preguntará si yo soy médico o porque escribo de estar manera. 

No, no soy médico, sólo soy un paciente que ha peregrinado por diversos consultorios, y con mayor frecuencia a medida que he ido envejeciendo y que mi mala alimentación seguía provocando daños en mi cuerpo. Mi última enfermedad me hizo rechazar la respuesta a la habitual de los médicos quienes me indicaban un tratamiento que tendría en mí efectos secundarios terribles. 

Entonces empecé a buscar alternativas. Muchas de las llamadas medicinas alternativas rayan en la magia y el esoterismo y eso tampoco me parecían una opción viable. Ya tenía algún tiempo investigando, pero ahora era urgente. 

Afortunadamente encontré un médico que me brindó un método que buscaban el equilibrio y funcionamiento de todo el cuerpo, no sólo eliminar el síntoma, o quitar el dolor, o mitigar los efectos de la enfermedad, pero sin curarla. Bajo su guía fui recuperando el equilibrio orgánico.

Hoy estoy a punto de cumplir un año que empecé esta estrategia de salud y puedo afirmar que ha funcionado sin tener que tomar fármacos. 

MI curiosidad, además, me llevó a investigar por qué los métodos habituales no funcionaban, y por qué estaba dando resultados el tratamiento último.

Dice el presidente, Manuel López Obrador: ¡Benditas redes sociales! Y en efecto, en el internet fui encontrando información tanto en páginas de medicina natural y nutricional como en canales de video como los del Dr. Alonso Vega cuyo canal “Betesda, alternativa natural” es una fuente de información valiosa o el canal del Dr. Carlos Jaramillo, médico funcional (como él se ostenta), que también ha sido de valiosa ayuda, entre otros. 

Encontré, además, un programa en el canal 14 que se transmite los domingos a las 9:30: “Médico en casa”, programa irlandés, que en cada emisión abordan a una familia con severos problemas de salud y tras una estrategia de orden alimentario les devuelven los indicadores adecuados, y el bienestar físico y emocional.

Y también encontré varios documentales sobre el tema nutricional como Tenedores contra cuchillos (Youtube), Cambio radical (Netflix) y la serie El cuerpo humano (Netflix), entre otros.

Pero la ayuda más valiosa (aparte de las indicaciones puntuales de mi médico) han sido los libros. Enumero aquellos que me han dado una conciencia sobre mí mismo: El Estudio de China, del Dr. T. Colin Campbell, La curación de la artritis de la Dra. Susan Blum, El milagro metabólico, del Dr. Carlos Jaramillo, Nuestro segundo cerebro, de la Dra, Francisca Joly Gómez, La enzima prodigiosa, del Dr. Hiromi Shinya, La pirámide de la salud del Dr. Kris Verburgh, Mitos y verdades de los alimentos, de los nutriólogos Sebastián Oddone y Martín Piña (aunque este se queda muy corto) y Mala leche: por qué la comida ultraprocesada nos enferma desde chicos, de la periodista Soledad Barriti. Y me están llegando más.

Esto no me ha hecho experto en nutrición ni en medicina, pero si me ha permitido empezar a entender como funciona mi cuerpo, qué efectos tienen sobre mí los alimentos, qué alimentos me convienen y cuáles debo evitar o reducir, y a ser responsable de mi salud. 

Algunos de mis amigos me han criticado y me arrojan esa pésima frase común: “De algo me tengo que morir”. 

Aprender a cuidar nuestro estilo de vida y cómo y qué comemos, no nos hará inmortales, pero si nos dará la posibilidad de salir de esta vida lo más íntegro posible, sin dolores, sin estar postrado por meses sufriendo en una cama de hospital o en una silla de ruedas, conectados una botella de suero, sin poder caminar, hablar, pensar…

Hasta aquí detengo mi reflexión con la promesa de compartirles reseñas sobre los libros que me mencionado y quizá de algunos de los documentales.

Salud y larga y armoniosa vida. 




sábado, 10 de julio de 2021

LADRÓN DE BICICLETAS Luigi Bartolini / Vittorio de Sica

 


Jeremías Ramírez 


“Yo traté a un tal Premuda que venía a mi casa y me importunaba constantemente y me obligaba a leer sus guiones, a pesar de que soy enemigo del cine…”, dice el personaje de esta novela. ¿Esa era la opinión del autor? Tal vez, sí.

Lo curioso es que esta novela se hizo famosa gracias al cine cuando, en 1947, fue llevada a la pantalla grande por Vittorio de Sica, un notable cineasta italiano del movimiento cinematográfico denominado “Neorrealismo italiano”.

El Neorrealismo vino a revitalizar el cine mundial de medio siglo con una propuesta estética fresca a ras de calle: sus historias abordaban las vivencias de la gente común (un repartidor de anuncios, unos pescadores, unos sobrevivientes de la II Guerra mundial o de un asentamiento irregular miserable), rechazaban los estudios cinematográficos y a los actores profesionales. Sus actores eran personas comunes sin formación escénica que desempeñaban en la vida el oficio que era retratado en las películas. 

El objetivo de la estética de esta escuela era poner en pantalla la imagen más cercana a la realidad, hasta donde un arte representativo como el cine lo permitía. Por esta razón, hay en sus películas un enorme tono documental.

En cuanto a Ladrón de bicicletas hay otro dato curioso entre la película y la novela: ambas sólo tienen en común el título y el robo de una bicicleta, pero difieren en la historia que cuentan.

En la novela el personaje es un escritor y pintor que además de publicar libros trabaja para la prensa. La novela inicia cuando el escritor acude a una tienda a preguntar sobre un producto y tiene que dejar su bicicleta a la entrada del local. Es en ese momento un ladrón la toma y huye con ella. El escritor alcanza a percibir el momento del robo y logra ver el rostro del malhechor. Sale velozmente de la tienda para darle alcance, pero le impiden el paso unos “postes”, es decir, cómplices del ladrón que se van interponiendo en su camino. 

A partir de este hecho el autor nos cuenta con detalle la búsqueda del escritor por localizar su bicicleta. Acude al mercadito callejero de Porta Portese donde se venden una infinidad de artículos robados, pero no logra localizarla. Durante varios días recorre este y otros lugares de venta y no encuentra su bicicleta. 

En esa búsqueda nos va dando cuenta de la situación social de la ciudad de Roma que recién acaba de salir de la Segunda Guerra Mundial con una economía devastada y una población desesperada por conseguir medios de existencia. El robo es una de las actividades recurrentes de los pobres que han aumentado en cantidad. Esta situación la aprovecha el autor para hacer largas reflexiones sobre las condiciones sociales de los romanos y, de paso, del género humano.

Un día descubre al ladrón, pero como lo alcanza en su vecindario, todos salen a defenderlo y el escritor no puede hacer nada contra él.

Finalmente, se le ocurre una idea: pedir ayuda a una amiga prostituta pues las mujeres de este gremio conocen bien a los ladrones. Con esta última acción la novela llega a su fin.

La película, por su parte, el personaje, Antonio, es un pobre desempleado que lleva mucho tiempo consiguiendo trabajo. Finalmente, un agente laboral del gobierno le consigue un empleo de pegador de anuncios publicitarios callejeros, pero para ello necesita una bicicleta. Él tiene una, pero dado que no conseguía trabajo, la tuvo que empeñar. Su esposa, con un enorme sentido práctico, toma sus sábanas y las empeña. Con el dinero obtenido logran rescatar la bicicleta. Pero este hombre, perseguido por la mala suerte, en los primeros días, mientras pega un cartel montado en una escalera, un ladrón le roba la bicicleta. Baja desesperado de la escalera, pero no logra darle alcance al ladrón, Por la noche le pide ayuda a sus amigos y estos lo acompañan al día siguiente a Porta Portese, pero no logran dar con la bicicleta.

Pronto sus amigos lo abandonan y Antonio tiene que proseguir buscando su bicicleta en compañía de su hijo, un niño de unos 10 años. La búsqueda es infructuosa y desesperado de mucho buscar decide robar una bicicleta que está sola en la calle, pero su intento es prontamente frustrado pues le dan alcance. Los amigos del agraviado lo quieren golpear y piden que alguien traiga a un policía. De pronto advierten la presencia del niño que está llorando. Conmovidos dejan en libertad a Antonio. 

Cabe señalar que la novela tiene una trama simple y poco dramática que hubiera sido muy poco afortunado su traslado literal al cine. Y yo creo que esa fue la razón para que el guionista de la película, Cesare Zavattini, vio, en ese robo, un buen tema fílmico. Así que desecha el argumento narrativo de la novela y construye una trama intensa al colocar como personaje a un pobre padre de familia que vive al borde de la miseria. El robo de la bicicleta, dadas las condiciones del personaje, profundiza el dramatismo y el espectador sufrirá con Antonio esa pérdida y lo acompañará durante el resto de la cinta esperando que logre recuperar la bicicleta y pueda así sacar de la miseria a su familia. 

El libro, por lo que sé, nunca fue un éxito de librería; y si se tradujo al español fue gracias al interés que despertó la película, pues De Sica le dio el crédito del argumento a Luigi Bartolini, un prolífico escritor de novelas de mediana calidad, quien, como el personaje de su novela, también era pintor. Y es probable que la trama de la novela haya surgido de una experiencia personal del autor.

Yo compré el libro hace muchos años, cuando estaba estudiando cine en la Universidad y conocía la película. No recuerdo cuántas veces intenté leerla, pero su poca intensidad dramática y las largas disquisiciones sociológicas me han de haber desalentado. 

Ahora que tengo un poco más de tiempo para leer decidí finalmente recorrer sus páginas. Es una novela corta de 200 páginas, pero que no se puede leer con rapidez, pero tiene la virtud de crear una estampa pictórica de la sociedad romana surgiendo de las cenizas de la guerra. Y sirve, por lo tanto, para darnos cuenta de la forma en que Italia transformó esa situación y pasar de la miseria tercermundista a la solvencia de una potencia europea de mediano rango.

Creo que la película le hizo un gran favor al autor y a la novela. A mí me hubiera gustado una mayor coincidencia entre ambas, es decir, que la novela se adentrara mucho más en el drama de Antonio y no en ese escritor para quien la bicicleta no era sumamente importante. Cuando no logra encontrar su bicicleta, se compra otra y descubrimos que tiene más bicicletas de su propiedad y que además le han robado cinco veces las bicicletas y tres las ha recuperado. Además, tiene un empleo en un periódico y obtiene ingresos de la venta de sus obras pictóricas. 

De cualquier manera, a pesar de que la novela es mucho más reflexiva que narrativa, es una ventana privilegiada para ver al drama social colectivo de un país y una ciudad que busca recomponerse después de una tragedia bélica.

La novela se puede conseguir en librerías, como El Péndulo, y la película es fácilmente localizable en You Tube. 



sábado, 26 de junio de 2021

QUMRAN de Eliette Abécassis



Jeremías Ramírez


A finales de 1946 unos beduinos encontraron accidentalmente en las cavernas cercanas al Mar Muerto, unas vasijas que contenían rollos de papiro e casi 2000 años de antigüedad. Los beduinos ignoraban la importancia histórica y religiosa de estos rollos y los vendieron a precio bajo a comerciantes que hicieron un lucrativo negocio.

Estos rollos pertenecían a la secta de los esenios que existió en tiempos de Jesús. Su desaparición se debió a que, en el año setenta, el ejército romano destruyó Jerusalén, persiguió a los rebeldes judíos y destruyó sus ciudades. Esta oleada destructiva alcanzó a los esenios. 

Antes de que la mano de Roma los alcanzara, los esenios escondieron sus manuscritos en las cuevas de las montañas cercanas y los resguardaron dentro de vasijas de barro. Y ahí permanecieron durante casi 20 siglos sin que alguien los descubriera. 

Estos rollos del Qumrán son manuscritos de las doctrinas de los esenios y fragmentos de la Biblia, lo cual vino a abrir nuevas áreas de conocimiento sobre sus creencias que hasta entonces se desconocían.

El hallazgo de los rollos se dio en medio del complicado conflicto político por la inminente declaración de la ONU en la que adjudicaría como propiedad del Estado de Israel una parte del territorio que era de los palestinos, quienes llevaban viviendo ahí mucho tiempo. Las naciones vecinas, como Egipto, Jordania, entre otros, se oponían pues consideraban a los judíos como unos intrusos. 

Cuando se dieron a conocer los primeros rollos su revelación sacudió a los investigadores y al mundo religioso e incluso alcanzó al público no especializado. Y surgieron diversas leyendas tratando de descalificar al cristianismo. Una de esas leyendas afirmaba que Jesús y a Juan el Bautista pertenecían a alguna rama de los esenios, y que el cristianismo no es más que esenismo, como afirma Paul Johnson en su libro Historia de los judíos. Sin embargo, los rollos confirman la veracidad y precisión de las versiones de la Biblia que nos han llegado. 

Eliette Abecassis  utiliza estos hechos para construir una novela policiaca, pero al mismo tiempo crea un lienzo expositivo de las creencias judías sobre el Mesías.  

La novela consta de ocho capítulos que corresponden a ocho supuestos pergaminos: el de los manuscritos, el de los santos, el de la guerra, el de la mujer, el de la disputa, el de las grutas, el perdido y el del Mesías.

 Cada capítulo inicia con la transcripción de un fragmento de los rollos mencionados y que sirve como introducción temática capitular. 

La trama se desarrolla a inicios del siglo XXI cuando las autoridades judías buscan rescatar un pergamino perdido que alguien lo guarda para evitar su divulgación pues se teme ese rollo destruya el edificio religioso cristiano que ha logrado mantenerse con cierta solidez durante 20 siglos. 

Las autoridades judías contratan al paleógrafo David Cohen para que busque quien tiene ese rollo perdido y cuando lo encuentre verifique su autenticidad. Para su protección personal comisionan a Ary, hijo del paleógrafo, quien tiene entrenamiento militar, pero que se ha unido a un grupo de judíos ortodoxos que viven en el barrio Mea Shearim, una especie de gueto en Jerusalén, y dedicarse a estudiar la Torá.

A medida que David y Ary empiezan su trabajo de investigación encuentran que los sospechosos de tener el rollo van siendo asesinados y crucificados y pronto padre e hijo se convertirán en blanco de los ataques. 

David y Ary sospechan que el rollo lo tiene el sacerdote católico, Pierre Michel, quien vive en Nueva York. Acuden a su departamento, pero cuando llegan éste ha huido, y encuentran dentro del departamento a una mujer: Jane Rogers, periodista neoyorquina que trabaja para la revista Biblical Arquelological Review, dirigida por Paul Johnson (no confundir este personaje ficticio con el autor de La historia de los judíos). 

¿Cómo llegó esa mujer ahí? ¿Qué busca? Y mientras hablan con ella, un grupo de encapuchados irrumpe violentamente, golpean a Ary, y secuestran a David.

Ary y Jane se unen para localizar a David y, al mismo tiempo, seguir buscando el rollo perdido. Como no tienen pistas ni idea por dónde empezar se les ocurre organizar una rueda de prensa donde prometen dar a conocer el rollo perdido y con ello atraer a los secuestradores pues piensan que el objetivo de ellos es el rollo. 

A la rueda de prensa acuden especialistas y reporteros, pero también el ex sacerdote, Pierre Michel, quien lleva el rollo perdido y pretende revelar su contenido. Antes de mostrar el pergamino Michel hace una disertación sobre su contenido en el cual afirma que el Jesús histórico es un desconocido para la cristiandad. 

Antes de que Pierre Michel pueda revelar la identidad de Jesús, Paul Johnson, saca una pistola y lo mata. En el caos que se genera Jane toma el pergamino y huye con Ary. Como ambos saben que permanecer en Estados Unidos es peligroso deciden viajar a Israel. Pero antes de que puedan escapar un desconocido los ataca, pero logran dominarlo. El agresor es un israelita llamado Kair Benyair, quien se niega a hablar. 

Una vez instalados en un hotel, en Jerusalén, Ary se da a la tarea de buscar a los beduinos que encontraron los rollos en Qumrán y logra localizar a Yohi, el hijo del beduino que encontró los rollos, y quien lleva varios años muerto. Yohi le cuenta que su padre, quien se llamaba Falipa, no encontró nada, sino que un extraño personaje le llevaba los rollos y su padre se encargaba de venderlos, pero cuando las otras tribus descubrieron que se estaban volviendo ricos los saquearon. Cuando Ary le pregunta el nombre de ese personaje resultó ser Kair Benyair. 

Ary Regresa al hotel y tras interrogar y presionar a Benyair éste acepta llevarlos a las cuevas del Qumrán donde asevera hay más documentos ocultos. Los tres se internan en las entrañas del desierto de Judá y entran a unas cavernas desconocidas, pero justamente cuando han llegado al recinto donde hay más documentos aparecen unos hombres, matan a Benyair y apresan a Ary, pero Jane, que no ha entrado con ellos, al ver que no salen de las cuevas, regresa a Jerusalén para dar aviso a las autoridades. 

La novela tiene a ratos pasajes bien armados con mucha tensión dramática, como una buena novela policiaca, pero de pronto se pierde y al final trata de sorprender al lector con la aparición injustificada de los esenios quienes, dice, han vivido ocultos en las cuevas del Qumrán durante casi veinte siglos y ahora están por cambiar la historia. 

En las cuevas, Ary encuentra a su padre, quien fue secuestrado por miembros de los esenios, y la que ha pertenecido siempre. Los esenios obligan a Ary y a David a escribir todo lo que han encontrado en su investigación.

La novela termina con la transcripción del supuesto rollo perdido que no es más que una mezcla del Evangelio según San Juan con fragmentos de algunos de los rollos del mar muerto existentes y otro tanto de ficción. 

Pudo ser una buena novela policiaca, pero la autora se perdió forzando la trama con un argumento forzado, mesiánico, místico, en la que termina extraviándose. Tratando de ser interesante se enreda y pierde lo que había logrado de misterio y tensión en los pasajes más policiacos de la novela.

Lástima. Este libro me deja una lección: no volver a leer nada de doña Abecassis, pero le agradezco que me haya motivado a investigar más sobre los Rollos del Mar Muerto y descubrir cosas que no conocía.


sábado, 5 de junio de 2021

UNA CIERTA JUSTICIA P.D. James


Jeremías Ramírez

Phyllis Dorothy James (1920 - 2014), conocida como P. D. James, fue una escritora británica de novelas policíacas. Estudió en la Universidad de Cambridge y trabajó como administradora de seguridad social de 1949 a 1968, y después como funcionaria pública del Ministerio del Interior de 1968 a 1979. Empezó a escribir a la edad de 40 años y publicó su primera obra, Cubridle el rostro, en 1963, en la que aparece por primera vez Adam Dalgliesh, su personaje más famoso. 

Dalgliesh es un policía e investigador que protagoniza 14 novelas tales como Un impulso criminal (1963), Muertes poco naturales (1967), Mortaja para un ruiseñor (1971), Muerte de un forense (1977) Intrigas y deseos (1989), y En cierta justicia (1997), entre otras.

La popularidad de la autora, así como la de su detective, crecieron con la adaptación televisiva de La torre negra (1975), Sangre inocente (1980) Sabor a muerte (1986), entre otras.

Una cierta justicia es la décima novela de la serie de Adam Dalgliesh, en la que una famosa abogada, Venetia Aldridge, un día aparece muerta en su propia oficina en el edificio de los juzgados donde trabaja. Este es el disparador dramático de la narrativa.

Los primeros sospechosos son sus compañeros de trabajo, es decir, los abogados que ahí se desempeñan, pero también algunos de sus defendidos que no tuvieran la fortuna de que los librara del brazo de la justicia.

La novela es un tanto larga: 548 páginas en la que muestra con cierto detalle un amplio grupo de personajes: abogados, secretarias, algunos de sus defendidos, y hasta la hija de la abogada y su exmarido.

P:D. James tiene la habilidad de crear una semblanza casi fotográfica de las circunstancias y de los personajes que hacen vívida la trama que logra atrapar al lector desde las primeras páginas. 

La novela empieza cuando defiende con éxito a un joven: Ashe, acusado de haber asesinado a su tía. Su habilidad y experiencia le permite nulificar los argumentos de los principales testigos aprovechando sus dudas y sus incertidumbres y convencer al jurado que Ashe es inocente, a pesar de que ella sabe que en realidad es culpable.

Alternativamente vamos viendo las condiciones operativas de los juzgados, las ambiciones personales de quienes aspiran a puestos directivos ante los cambios que están por realizarse, particularmente ante el pronto retiro de Hubert Langton, director de esa institución. Hay dos candidatos: Venetia Aldridge y Henry Naughton, este último, un abogado casi de la edad de Venetia, quien anhela el puesto. Aquí la autora introduce el un conflicto que hará que el lector piense que tal vez Naughton es el asesino.

Otro elemento que refuerza el conflicto es su hija, Octavia, una muchacha un tanto inadaptada con quien la abogada tiene una pésima relación pues nunca logra desempeñar un buen rol de madre porque siempre está ocupada, razón por la que Octavia pasa el mayor tiempo de su niñez y adolescencia en internados educativos, lejos de su madre. Por esta ausencia la muchacha le guarda resentimiento. La relación se tensa aún más cuando Venetia descubre que Octavia tiene una relación sentimental con Ashe, pues ella sabe que es un tipo inestable y con tendencias asesinas, que no le traerá ningún bien a Octavia. 

Molesta con tal situación trata de conseguir ayuda con algunos de sus conocidos para sobornar al joven para que se aleje de su hija, pero nadie se presta. Cuando Venetia es asesinada Ashe se convierte en un sospechoso.

A mitad de la narración la autora nos cuenta que Venetia llegó a ser abogada gracias a la influencia del Sr. Froggett, director de la escuela propiedad de su padre cuando ella era una adolescente. Por las noches Venetia se reunía con el Sr. Froggett para revisar casos judiciales famosos y aprender las estrategias legales que se siguieron en cada uno. Un día el padre de Venetia descubre estas reuniones en el dormitorio de Froggett y, temiendo algún abuso de su empleado, lo despide. Súbitamente Venetia pierde a su mentor, aunque nunca su vocación.

Froggett de pronto aparece y visita a Dalgliesh para ofrecerle la información que él tienen para ayudar a resolver el caso y descubrir al asesino. La información consiste en un grueso álbum de recortes de periódico en donde ha reunido todos los casos que Venetia tuvo a su cargo. 

Ese álbum le va a proporcionar a Dalgliesh una pista importante: en una fotografía de prensa descubre a una persona que trabaja en los juzgados entre el público que acude a los juicios. Se trata de la Sra. Carpenter, empleada de limpieza, la cual fue subcontratada por una empresa de outsourcing para que cada tercer día, por las tardes, acuda a los juzgados a hacer el aseo. 

Dalgliesh interroga a la Sra. Carpenter y ésta le revela información que no había declarado: ella es una maestra jubilada que ha enviudado y cuya hija murió tras el asesinato de su nieta a manos de un hombre que Venetia defendió y quedó libre. Por este hecho trágico la Sra. Carpenter le guarda rencor a la abogada y entra a trabajar a los juzgados para encontrar la ocasión de vengarse.

Sin embargo, antes que Dalgliesh pueda descubrir si ella es la culpable, alguien asesina a la mujer en su departamento. El principal sospechoso es Ashe pues hay una relación entre la Sra. Carpenter y el joven. Ella lo contrató para que enamorara a Octavia y de esa forma hacer sufrir a la abogada. Con la muerte de la Sra. Carpenter, Dalgliesh sospecha que Ashe también pudo asesinar a la abogada. Cuando van a buscarlo les informan que recién había huido con Octavia. 

Para descartar a los sospechosos Dalgliesh tiene que establecer la relación entre ellos y los indicios de la escena del crimen: una peluca que le pusieron y la sangre de uno de los empleados que derramaron en el cadáver de la abogada. 

Antes de morir, la Sra. Carpenter, le había dejado a Dalgliesh una confesión escrita con el sacerdote de la iglesia cercana. En esa larga confesión le informa que cuando llegó a los juzgados el día del asesinato de la abogada, ésta ya estaba muerta, pero le informa que fue ella quien derramó la sangre a Venetia y le puso la peluca (que era del director de los juzgados).

Una cierta justicia es una novela entretenida, bien contada, aunque no está a la altura de los mejores exponentes del género como Raymond Chandler o Dashiell Hammett, pero tiene la virtud de ir bordando con paciencia cada elemento de la trama para construir un ambiente verosímil, tenso, sensible, que hace que la acción fluya sin tropiezos. 

Esta novela tiene la virtud de destapar la cloaca de la miseria humana que hay detrás de hombres o mujeres “exitosos”, y que ocultan tras una fachada de respetabilidad.

Es una novela recomendable que se lee rápido y con emoción y descubrí a otro investigador criminal que se suma a mi colección de otros tantos que admiro. 



SATAN EN GORAY Isaac Bashevis Singer



Jeremías Ramírez 


El pueblo judío, desde el dominio babilónico y luego el del persa, es decir, desde el siglo V antes de Cristo y hasta el siglo XXI, ha sufrido frecuentes situaciones violentas y persecución constantes. Y desde el año setenta, cuando los romanos destruyeron Jerusalén, han vivido sin un territorio propio, y durante 20 siglos han vagado por muchos países y sufrido persecuciones y expulsiones buscando dónde construir una patria, pero, sobre todo, anhelando recuperar todo el territorio que Dios les prometió cuando Moisés los liberó de Egipto. 

Sorprende que pese a no tener territorio durante esos veinte siglos no perdieran su identidad como pueblo. El historiador Paul Johnson afirma que ello se debió a sus textos sagrados que les dio un sello de identidad gracias a su apego religioso y a la esperanza del advenimiento del mesías —que esperan les traiga redención y salvación—que los dota de un fortísimo sentido de unidad y esperanza que como coraza les permite aguantar las circunstancias más adversas.

Satán en Goray es una novela ambientada entre los años 1648 1658, en la pequeña ciudad, o shtetel, de Goray, en la provincia de Lublin, en Polonia . Cuando tras el anunció de la aparición del mesías se inflama la esperanza de finalmente regresar a Jerusalén. 

Poco antes de 1648 Goray había sido atacada por el atamán cosaco Bogdan Chmelnicki y su ejército de haidamaks (bandas paramilitares de la Ucrania) en contra los terratenientes polacos (boyardos). Si bien el ataque estaba dirigido a los boyardos, el ataque abarcó a los judíos porque eran los administradores de los boyardos, y por ende, culpables de la explotación de los ucranianos pobres.

Este ataque dejó a Goray desolada y sus habitantes dispersos por toda Polonia. La narración inicia cuando los sobrevivientes regresan a su ciudad y con muchas privaciones y esfuerzo empiezan a reconstruir sus casas y retomando sus negocios intentando recobrar la normalidad.

Cuando la ciudad está reviendo les llega la noticia que ha aparecido el Mesías. Este mesías era Sabbatai Zebi, un judío que nació en Esmirna, en 1626, y murió en Montenegro, en 1676. Había estudiado la Cábala y el Talmud, y había sido ordenado, en 1647, con el título rabínico askenazí  de “jajam” (sabio). Fue en ese año que Sabbatai Zebi afirmó que él era el mesías y sus seguidores fueron aumentando hasta generar uno de los movimientos mesiánicos más importantes de la historia judía, aunque él no estaba convencido del todo. En 1651 fue expulsado de Esmirna y vagó desorientado durante varios años por Grecia, Tracia, Palestina y Egipto. En 1665, en busca de una cura para su alma atormentada, acudió con el rabino Nathan quien le convenció de que era el Mesías. De inmediato se presentó como tal y en poco tiempo ganó un ferviente apoyo en Palestina y entre los judíos de dispersos en Europa. Las autoridades otomanas lo detuvieron y encarcelaron en 1666, y aceptó convertirse al islam para no ser ejecutado y cambió su nombre por el de Aziz Mehmed Effendi. Esta traición desconcertó a muchos de sus seguidores, quienes habían abandonado sus bienes materiales pues, con la llegada del mesías, ya no tenía sentido conservarlos. Murió exiliado en Ulcinj (en la actualidad Montenegro) en 1676. 

La novela nos narra el impacto en Goray de la aparición del mesías. Los judíos, llenos de esperanza y júbilo, creían que pronto irían a vivir a Jerusalén y allí curarían todas sus penas. 

Quien no se entusiasmó ni perdió la cabeza fue el Rabino Benish, guía espiritual de Goray, y quien se opuso rotundamente a los aventureros que llegaban anunciando las maravillas Sabbatai Zebi.

El primer aventurero que llegó fue el buhonero Reb Itche Mates, que narraba con ardor los hechos maravillosos que estaba haciendo Sabbatai Zebi en tierras del imperio otomano (hoy Turquía) y como iba derrotando a los infieles con su poder. Evidentemente eran noticias falsas. Pronto se convirtió en un personaje admirado y la mayoría andaba tras él con devoción. Cuando Reb Itche Mates descubrió a Rechele, hija de Reb Eleazar Babad, —quien supuestamente había muerto en uno de sus viajes de negocios— decidió pedirla en matrimonio y no le importó que cojeara al caminar y descubrir su carácter retraído y huraño. Al principio Rechele se resistió a aceptarlo como marido, pero las mujeres de Goray la convencieron. La noche en que se celebró la boda hubo un exceso de alegría que escandalizó a algunos de los asistentes. Uno de ellos fue a medianoche a informarle al rabino Benish del desorden y a pedirle que detuviera la depravación. Goray, esa noche, era azotada por el viento y la nieve. Estas condiciones hacían penoso el caminar del viejo rabino y a los pocos metros de su casa, azotado por el viento, cayó y quedó malherido. Horas después convalecía en su cama. Al amanecer le pidió a quienes lo rescataron que lo llevaran a Lublín; no quería morir en Goray. Su deseo fue cumplido dejando abandonada a su grey y a su familia.

El buhonero, quien se las daba de piadoso, y contraviniendo las costumbres y leyes judías, dejaba correr los días sin consumar el matrimonio pues Rechele seguía siendo virgen, mientras que él se la pasa en sus actividades religiosas y en sus baños rituales.

Pronto aparecerá otro personaje con nuevas enseñanzas del mesías: el carnicero Reb Gedaliya quien, además de matarife —Goray no tenía uno en esos momentos—, era un hombre versado en la Torá y en la Cábala, y pronto asumiría el liderazgo político y religioso de la ciudad. 

Este hombre anunciaba que pronto todos los fieles de Goray serían llevados por el mesías en una nube a Jerusalén. Este anuncio alteró aún más la exaltación religiosa del pueblo, alteración incentivada cuando Rechele un día, fuera de sí le cuenta al carnicero que por la noche un ángel le ha dado información reveladora que asombraba a quienes la escuchaban. 

Reb Gedaliya, maravillado con Rechele, la aloja en su casa y manda a Reb Itche Mates, su marido, y a uno de sus seguidores: Reb Mordecai Joseph, a proclamar las buenas nuevas del mesías por toda Polonia. Ambos salen presurosos y felices a proclamar las buenas nuevas. Mientras, Reb Gedaliya prácticamente toma como esposa a Rechele, aunque no se casan jamás ni tampoco consuman la unión, pues Rechele sigue siendo virgen, y vive entregada a su nueva tarea: recibir y proclamar las constantes mensajes que el ángel le revela.

Este fervor religioso transforma Goray y empieza a gozar de una prosperidad económica inusitada ante la llegada de visitantes que buscaban escuchar a la profetiza y solicitar los servicios de Reb Gedaliya. Y este anuncia que la fecha de la partida se acerca, que se preparen. Ante tal anuncio todos los judíos de Goray abandonan sus labores, descuidan su casa, pues ya no necesitarán nada. Para su tristeza, la fecha llega, pero la famosa nube que los llevará a Jerusalén, no. Pasa la fecha y entristecidos no saben qué hacer pues están hundidos en la pobreza y la miseria.

Si las cosas ya estaban mal, pronto se pondrán peor con la llegada de una noticia que derrumbará toda esperanza: Sabbatai Zebi no es el mesías pues ha traicionado a los judíos convertiéndose al islam. 

Esta noticia llega por boca de Reb Itche Mates y Reb Mordecai Joseph. Reb Gedaliya trata de desmentirlos, pero no lo logra. Y pronto la población empezará a sufrir la presencia de entes malignos, particularmente de un dybbuk (en las creencias judías, un dybbuk es un espíritu maligno capaz de poseer otras criaturas, y se cree que es el alma en pena de un muerto) que toma posesión de Rechele y por su boca vomita blasfemias y revela los pecados ocultos de Reb Gedaliya y de todo aquel que osa desafiarlo, particularmente cuando Reb Mordecai Joseph lo enfrenta para exorcizarlo.

Hasta aquí la crónica. 

La novela revela muchos aspectos de la vida y creencias de los judíos que aún siguen vigentes, pero desconocidas para quienes no formamos parte de esa cultura. 

Esta fue la primera novela que escribió Isaac Bashevis Singer cuando aún vivía en Varsovia y nos dice que a pesar de que afirma haber perdido la fe de sus ancestros, conocía profundamente la historia y creencias de su pueblo, y en esta novela logra crear un fresco nítido y en detalle de las fortalezas y debilidades de un pueblo que ha logrado mantener a pesar de que por 20 siglos vive sin un territorio propio. 

Satán en Goray es pues una novela que hace una radiografía del alma judía y sus esperanzas en un redentor cuya vigencia es tal tras 2000 años de historia y persecución.

Después de esta novela, Bashevis Singer ha seguido explorando el tema del mesías en otras obras suyas, pero en esta es quizá donde logra una intensidad dramática de alto vuelos. 

Si usted está interesado en la obra de este gran escritor, déjeme decirle que sus cuentos y novelas se publican con cierta regularidad y se pueden encontrar muchas de sus obras en las librerías de México o en portales en línea como Amazon. 




domingo, 23 de mayo de 2021

AMOR Y EXILIO Isaac Bashevis Singer


 

Jeremías Ramírez

La autoficción es un término relativamente reciente que se está haciendo muy popular tras éxitos literarios de libros hechos bajo este subgénero como Mi Lucha del noruego Karl Ove Knausgård, entre otros. 

El término “autoficción” es un neologismo creado en 1977 por Serge Doubrovsky  para designar el género en el que él había escrito su novela Hijos

La autoficción consiste en escribir la historia personal con las herramientas de la novela y se diferenciaría de la autobiografía en que esta narra lo que realmente ocurrió, mientras que en la autoficción la autobiografía es modificada ya sea en los nombres de los personajes —menos el del autor— o de los lugares o las fechas o ciertas circunstancias. Podría decirse que en la historia del autor hay una cierta ambigüedad. La narración biográfica se apega a los hechos lo mayormente posible; la autoficción rellena con datos ficticio bien para no afectar a otros bien para darle mayor intensidad dramática o mayor colorido o intensificar el ambiente en que se mueven los personajes. 

Aunque el término sea nuevo este subgénero ha estado presente a lo largo de la historia de la literatura. Muchos escritores, desde varios siglos atrás, han usado esta técnica para narrar supuestos hechos personales o biográficos, pero alterando circunstancias complicadas o reinventando parte de la historia. De hecho, como nos decía una maestra en la Facultad de Filosofía y Letras, que la creación literaria hay una enorme dosis de HP de sus autores, es decir, de historia personal y cuyo resultado es una cierta forma de autoficción.

Digamos que la mayoría de los escritores narran sus propias vivencias envueltas en un ambiente ficticio para ocultar la identidad real de sus personajes y sus hechos, sobre todo de los que no se sienten orgullosos, pero siempre con el temor, --como el mono escritor de Monterroso que se autocensuraba presagiando que sus conocidos se iban a reconocer y se iban a enojar--, de que el lector cercano al autor, y que conoce los hechos, pueda identificar de quién o de qué se está narrando.

En Amor y exilio, supuestamente es un largo relato autobiográfico del escritor judío polaco y Premio Nobel de Literatura 1978, en el que narra su vida desde que tenía cuatro años, en 1908, hasta 1935 o 36 cuando tenía 32 años y acaba de conseguir su residencia permanente en Estados Unidos.

Es un libro de 430 páginas escrito con garra, con pasión, con una buena dosis de conflicto dramático en el que narra sus angustias existenciales desde que era niño y se planteaba preguntas complejas que cuestionaban las enseñanzas que recibía en su casa sobre Dios, sobre la Torá, sobre los textos explicativos judíos, como la Guemerá, en suma, sobre todo aquello que es muy importante para los judíos.

La narración arranca cuando recién sus padres se acaban de establecer en Varsovia. Con lujo de detalle va contando los pormenores de su vida familiar y el trato que tiene con sus padres y con su hermano mayor, que le sirve de modelo a seguir. Su hermano es el primero que se rebela y empieza a leer obras censuradas en su casa y en su comunidad y empieza a asumir un estilo de vida ajeno a las costumbres judías. Es decir, rompe con la disciplina y la tradición.

Desde esa temprana edad nos narra su enorme curiosidad por saber todo y sus ansias por aprender a leer para no depender de sus padres, quienes son los que leen para él lo que ellos quieren que aprenda. Y tan pronto adquiere la habilidad empieza a buscar libros restringidos por su familia, particularmente los de filosofía. Y ya desde esa edad tiene hambre por conocer todo y por resolver las dudas existenciales que lo acosan: quién hizo a Dios, por qué existe el mal y el sufrimiento, cómo inició la vida… Y con cierta frecuencia se pregunta: ¿En verdad Dios se preocupa y se ocupa de cada individuo? Si es así, porque hay gente que sufre y se la pasa muy mal, por qué los animales son asesinados brutalmente para que otros se deleiten con su cadáver…

Par satisfacer esta sed de conocimiento primero acosa a sus padres, luego a su hermano que lo motiva a buscar respuestas fuera del ámbito familiar y religioso de su comunidad. 

Durante parte de su infancia esta es su principal ocupación, además de estudiar en la Yeshivá (escuelas religiosas judías) las sagradas escrituras, particularmente, la Tora, es decir, los primeros cinco libros de la Biblia: Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio. Y muchos de los libros sobre comentarios a la Torá que a lo largo de la historia sus sabios han escrito y legado como una herencia a sus descendientes.

  A pesar de sus esfuerzos por resolver sus dudas llega a la adolescencia sin respuestas y con más dudas para enfrentarse a nuevos problemas derivados de la llegada a la adolescencia: el sexo y el amor.

Su paso por estos aciagos años del despertar sexual desenfrenado se suma su orgullo personal de no depender de nadie y trata de vivir con sus propios medios trabajando como corrector de pruebas en una revista judía que publica textos en yiddish. Su magro sueldo apenas le permite sobrevivir en la frontera con la miseria, pero logra puede palear con algunas mujeres mayores que se enamoran de él y le aportan algunos medios necesarios. 

Su hermano, por su parte, logra progresar como escritor y articulista, y su éxito le permite casarse y ser contratado por una revista judía de Nueva York que le otorga un buen salario y finalmente. La aceptación de sus publicaciones en el público norteamericano le permite emigrar, y tan pronto se establece empieza a hacer gestiones para llevarse a Isaac.

Isaac, por su parte, conjuga su trabajo como corrector con la publicación de artículos y narraciones y escribe su primera novela: Satán en Goray, que para mi tristeza no nos dice cómo fue su proceso creativo. 

Al caos amoroso se suma su caos existencial y religioso que se intensifica cuando su hermano logra conseguirle los documentos y el dinero para que Isaac se vaya a Estados Unidos. Para entonces Hitler ha subido al poder y los judíos se dan cuenta que los aires de amenaza se ciernen en Europa, aunque aun creen que las cosas se pueden componer. 

Cuando Isaac finalmente abandona Polonia, tienen que viajar en tren a Francia de donde saldrá el buque que lo llevará a Nueva York. En ese viaje de Polonia a Francia se ve obligado a pasar por Alemania y le permite ver de cerca el acoso de los alemanes contra los judíos, aunque a él, curiosamente, nadie lo molesta.

La última parte del libro nos narra sus primeros meses en Nueva York. Este capítulo lo titula “Perdido en América” y nos narra la parte más patética de un hombre que no acierta ubicarse y se la pasa encerrado en un cuartucho intentando escribir, pero no logra más que balbuceos inciertos. Y así llegamos al final del libro.

Yo me preguntaba si así de caótica y miserable fue su vida. Así que me puse a investigar y me di cuenta que el libro no era totalmente autobiográfico sino una autoficción. Para empezar, los personajes, sobre todo de mujeres, tienen otros nombres y son diferentes a como las pinta. Y cuando llega a Nueva York trabaja “…para el Jewish Daily Forward con diferentes seudónimos. Pronto publica la novela El Mesías pescador, por entregas durante 5 meses. La novela no se traduce en inglés, pero el tema es similar a Satán en Goray, esta vez contando la historia del sucesor de Sabbatai Zevi en el siglo XVIII, que fue Jacob Frank”.

Es decir, tan pronto se asienta en Nueva York no anda errabundo o encerrado en un cuartucho sin escribir una línea coherente, como dice el libro, sino que anda muy activo. 

En el libro jamás habla de su matrimonio en Polonia con Runia Shapira, de quien se separa cuando emigra a los Estados Unidos. Y tampoco nos dice que desde 1935 era parte del personal del Jewish Daily Forward como corresponsal extranjero. Y que, por gestiones suyas, no de su hermano, escapa de Polonia “ante el temor de la ofensiva nazi, y emigra a los Estados Unidos. Tras separarse de su esposa y de su hijo, Runia, su mujer, se convierte en comunista y irá a Moscú y más tarde a Palestina”. 

En la última oración con la que cierra el libro dice: “Estoy perdido en América, perdido para siempre”. Pero más bien somos nosotros, los lectores, los que no ha dejado perdidos ante una historia ciertamente cautivante pero que no es real más que en ciertos detalles que no logramos identificar en medio de tanta ficción.

De cualquier forma, el libro tiene una buena prosa, disfrutable, y nos permite adentrarnos en ese ambiente judío de los años veinte en Polonia antes de que se les cayera el mundo encima. Leyendo sus novelas nos damos cuenta que era un hombre que conocía a fondo su historia, su cultura y su religión. Y a pesar de que se dice lejano a la fe judía, sus libros dan fe que era un hombre sumamente versado en su religión ancestral. 



sábado, 15 de mayo de 2021

EL FESTÍN DE BABETTE Novela de Isak Dinesen


Jeremías Ramírez


El ejercicio de la vocación es una de las actividades más plenas que puede vivir el ser humano, y le permiten experimentar la vida intensamente.

Esta frase puede ser la premisa de un artista o un profesional de alto nivel: el placer de vivir lo encuentra cuando realiza lo que más le gusta y si coincide con su profesión entonces encontramos a los genios que han cambiado al mundo, llámense científicos, músicos, escritores, pintores, grandes atletas… todos ellos tienen en común que disfrutan a plenitud su profesión. Su profesión es su pasión. Esta es la premisa de esta novela.

Babette es una cocinera de alta cocina enrolada revuelta de La Comuna de París que fue un movimiento insurreccional el cual, del 18 de marzo al 28 de mayo de 1871, gobernó la ciudad de París, instaurando el primer gobierno de la clase obrera del mundo cuyo espíritu era el socialismo autogestionario. 

A su caída, los insurrectos tuvieron que huir de Francia. Y Babette huye a Noruega y se refugia en Berlevaag, una pequeña comunidad rural y religiosa y gracias a la carta de su amigo, Achille Papin, un barítono famoso de la Ópera de París, en la que les solicita a las damas que la reciban, pues ha perdido todo y su vida peligra. Babette les ofrece sus servicios sin cobrarles un salario, sólo que le permitan vivir con ellas. Al principio tratan de negarse, pero las súplicas de Babette y la carta logran ganar su consentimiento. Babette les dice que “sabe cocinar”, sin revelarles que es una de las mejores chefs de Francia. 

De jóvenes, estas dos damas eran muy hermosas y de ambas se enamoran dos visitantes extranjeros, pero su recato religioso y la fidelidad de su padre no permiten que sus pretendientes logren conquistarlas, a pesar de que ambos no les son indiferentes. 

De la mayor, Martine, se enamora Lorens Loewenhielm, joven militar que su padre lo había enviado un mes con su tía quien vivía en una vieja casa de campo, en Fossum, poblado próximo a Berlevaag, para corregir su conducta desordenada. Un día monta su caballo y va a Berlavaag para desaburrirse, y ahí ve, en la plaza del mercado, a Martine y queda prendado de su belleza. Por medio de su tía consigue ser recibido en la casa del pastor. Y por varios días intenta conquistar a Martine, sin lograrlo. Derrotado se retira y regresa a su casa y a su carrera militar; y aunque se casa, nunca logra olvidar a la belleza noruega. 

Poco después llega a Berlavaag Achille Papin (cuya carta mencioné anteriormente), que no sólo queda prendado de la belleza de Phillipa sino de su maravillosa voz y se auto propone como su maestro. Sin embargo, sus pretensiones de conquista se cierran cuando un día intempestivamente la besa. A partir de ese momento, Phillipa se aleja de él.

Ambos pretendientes, ante la imposibilidad de conseguir el corazón de estas hermosísimas pero cerradas damas, se retiran derrotados. Ellas, quizá por el recuerdo emotivo que dejan ambos pretendientes, nunca se casan, sino que a la muerte de su padre toman el liderazgo social y religioso que su padre ha dejado. 

Pero lo que no lograron los pretendientes masculinos, finalmente lo consigue esta cocinera francesa; y sin que lo adviertan logra instalarse en el centro de su estima y cariño. 

Cabe señalar que para cuando llega Babette ambas hermanas ya son mujeres mayores.

Durante los 15 años Babette les sirve con fidelidad elaborando comidas sencillas y burdas, sin la posibilidad de regresar a París, pero además sin expresar el deseo de hacerlo, y nunca les cuenta cómo fue su vida en Francia ni lo que allá hacía ni tampoco su participación política en la Comuna de París. A pesar de ello se reserva para sí una liga con su antigua patria y durante todo ese tiempo compra, a través de uno de sus parientes que trabaja de marino, billetes de lotería. Durante 15 años trabaja con ellas Al mismo tiempo juega a la lotería y justo a los 15 años logra ganarse 15 mil francos. Cuando se enteran sus amas creen que pronto las abandonará para regresar a su patria. 

Por esos días se acerca la fecha de la muerte de su padre la cual conmemoran con una cena a la cual invitan a un selecto grupo de feligreses. Babette les pide que este año le permitan hacer ella la cena. Ellas intentan negarse, pero les recuerda que en todo ese tiempo nada les ha pedido. Así que no les queda de otra que aceptar. Y también les pide permiso para ausentarse, pues tiene que ir a Francia. 

A su regreso llega con ella uno de sus sobrinos con un cargamento. Babette les informa que son algunas cosas que compró para preparar la cena. Las hermanas, al ver pavos vivos, cajas y más cajas con botellas de vino, quesos, legumbres, entre otras cosas, temen que Babette esté preparando alguna brujería, pero guardan silencio, aunque les advierten a sus invitados de esa posibilidad, y entre todos acuerdan que nada dirán y que comerán la cena sin disfrutarla para minimizar los posibles daños.

A la cena llega sorpresivamente Lorens Loewenhielm, el militar que estuvo enamorado de Martine, acompañando a su tía que forma parte de ese grupo especial de invitados. Y como Lorens no estuvo advertido de la posible brujería, tan pronto va probando los platillos, elogia la exquisitez de estos, y les cuenta que en Francia había una cocinera famosa, la mejor, quien preparaba este tipo de platillos excelsos, pero que un día desapareció y no se supo nada más de ella.

Obviamente, Lorens no sospecha que esa cocinera es precisamente Babette. Y a pesar de la resistencia de los invitados, los elogios del militar y el buen vino hace que los invitados se relajen y se suman a los elogios pues la cena es tan exquisita que los ha puesto sumamente felices. Y en ese estado de exaltación termina la cena y a media noche regresan a sus casas sin sentir siquiera el frío de la nieve.

Martine y Philippa, al otro día, le agradecen a Babette la cena y le preguntan cuándo se irá a Francia. Ella les contesta que no se irá. Entonces le preguntan qué hará con el dinero, y Babette les confiesa que ya no tiene dinero, que lo gastó todo en la cena, que seguirá viviendo con ellas. Entonces las hermanas le comentan si se ha quedado pobre. Y Babette replica que nunca será pobre pues ella es una gran artista. Un gran artista, como dice Babette al final de la película que se hizo a partir de esta novela, “un gran artista sólo busca la oportunidad de ser feliz haciendo lo que mejor puede hacer”. 

La película, que no había mencionado, fue realizada en 1987 por Gabriel Axel, director de cine, actor, guionista y productor de cine danés, y que se hizo mundialmente conocido por la adaptación de este maravilloso libro. 

La película la vi en su estreno en México, en una Muestra Internacional de Cine en 1988, y quedé prendado de ella. Me encantaron las actuaciones de Stéphane Audran (Babette), Bodil Kjer (Phillipa) y Bibi Andersson (Martine). La película obtuvo el Óscar a la Mejor Película de Habla no Inglesa. Y hace unos años la compré en DVD y la conservo como un tesoro, pero no había leído la novela. Ahora ambas, novela y película, entran al círculo más íntimo y preciado de las obras de arte que han enriquecido mi existencia.

La novela es breve y se lee en una hora máximo. La edición de Nórdica Libros es bellísima, trae ilustraciones de Noemí Villamuza que elevan su atractivo editorial. Ustedes la pueden conseguir en línea en librerías como El Sótano o El Péndulo o Gandhi. 


sábado, 8 de mayo de 2021

EL MAGO DE LUBLIN de Isaac Bashevis Singer


Jeremías Ramírez


Isaac Bashevis Singer escribe en Amor y Exilio: “…el suspense en mi vida y en mi escritura se fusionaron de tal manera que con frecuencia no supe distinguir dónde empezaba uno y terminaba el otro”. Es cierto. En El mago de Lublín, Yasha, el personaje principal, Yasha, es un hombre atrapado en un caos tanto en sus creencias e ideas religiosas como en sus relaciones amorosas. Y así era la vida de Singer cuando vivía en Varsovia, o al menos eso dice en el citado libro. 

Yasha es un mago e ilusionista. Sus habilidades le han permitido lograr cierta fama y éxito. Esther, su esposa, es una judía devota, con quien lleva casado 20 años, y su vida es muy ordenada y estable. Ambos tienen una casa en Lublin, pero sólo Esther la habita permanentemente. Yahsa, por su parte, se ausenta largas temporadas porque su trabajo lo realiza en Varsovia y en algunas ciudades cercanas a esta ciudad. Su esposa lo interroga si tiene amantes, pero el hombre es una piedra. Hasta el lector se va con la finta creyendo que le es fiel a su mujer. Pero tan pronto llegamos al segundo capítulo empezamos a darnos cuenta que una de sus mayores debilidades son las mujeres. 

La primera de sus debilidades es Magda, su ayudante, e hija de Elzbieta Zbarski, una mujer vividora que usa a su hija como carnada para recibir los regalos del mago. Magda no sólo lo asiste en el escenario, sino que además lo atiende como si fuera su concubina: se encarga de mantener en orden la vivienda en donde residen en Varsovia, le hace la comida, lava la ropa, atiende a los animales y satisface sus necesidades sexuales. Magda es muy tolerante: sabe todos sus embrollos amorosos, pero lo soporta pues está enamorada de él, aunque sin esperanzas de que algún día se consolide como su esposa. Ella sabe que está casado y que Yasha nunca dejará a su mujer por ella, pues sabe que está en desventaja por sus escasos atractivos femeninos: cuerpo delgado, enjuto, plano como un muchacho y que sólo la hace apta para ciertas actividades en el escenario, pero ninguno para ser la compañía permanente de un hombre.

Yahsa también mantiene relaciones amorosas con Zeftel, la esposa de un ladrón quien se ha fugado de la cárcel y nadie sabe su paradero. Zeftel cree que ya no regresará, por ello quiere irse con él a Varsovia y unirse a su trabajo, pero Yasha se niega. A pesar de ello, como no tiene hijos ni familiares que la detengan, se va tras Yasha a Varsovia.

Pero la mujer con quien ha establecido una relación más fuerte y profunda es Emilia, la viuda de un profesor, cuya hija adolescente adora a Yasha. Con ella quiere irse a Italia y recomenzar su vida esperando que en ese país aprecien mejor sus dotes como mago y pueda alcanzar la fama internacional y ganar mucho dinero.

Sin embargo, debajo de este caos amoroso hay otro caos aún más fuerte: su religión. E igual que Isaac Bashevis Singer, ha puesto en tela de juicio las creencias ancestrales de sus antepasados y según él ha roto con esas cadenas que lo atan a la viejísima fe judía que surgió hace unos 10 mil años con Abraham, en la tierra de Ur de los caldeos. 

Cuando su crisis pasional toca fondo es precisamente esa fe ancestral la que viene a rescatarlo del fango en el que se ha hundido y le proporciona una ruta por la cual buscará alcanzar su redención personal y espiritual y reconciliarse con su Dios que no lo ha dejado tirado en el piso. 

La novela, de apenas 236 páginas, es de una gran intensidad dramático-existencial de un hombre que ha perdido el rumbo y ha malgastado su vida en los placeres mundanos. Yasha es una especie de hijo pródigo que ha tratado de abandonar al padre (Dios) pero se da cuenta que sin Él está perdido y regresa para tratar de encontrar la redención personal y espiritual en la penitencia y el confinamiento, con la cual busca limpiar su alma y darle un sentido a su existencia vacía.

Esta novela Singer aborda el tema recurrente de su literatura —y quizá de la mayoría de los escritores judíos—: el anhelo de sus personajes por liquidar su pasado histórico-religioso y crear en sí mismos un ser nuevo, pero todos sus intentos son fallidos y descubren que la única vía que tienen, el único camino, es regresar a la fe de sus ancestros, es reconectarse con el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob.

El mago de Lublin es una novela que Bashevish Singer escribió en 1960, cuando él tenía 56 años y ya llevaba, al menos, 30 años residiendo en Estados Unidos, tras abandonar, a principio de los años treinta, su natal Polonia, lugar en el que ubica varias de sus novelas más importantes. 

En su larga vida (85 años) escribió 20 novelas y 12 libros de cuento, cinco de los cuáles fueron para niños y jóvenes. En 1978 le otorgaron el Premio Nobel de Literatura. Y murió en 1991.


sábado, 1 de mayo de 2021

CARTUCHO Relatos de Nellie Campobello



Jeremías Ramírez


¿Se han preguntado cómo ven los niños la violencia y la muerte cuando se ha vuelto parte natural de su entorno? La mayoría no lo sabemos, pero nos imaginamos que se horrorizan como nosotros, aunque creo que no es así. Cada niño reacciona de manera muy peculiar. Cuando mi hija era una niña veía a su mamá tomar con la mano los insectos del jardín y ella empezó a hacer lo mismo, sin tener ningún recelo. Mi esposa advirtió que era importante enseñarle a tenerles miedo para prevenir que algún insecto peligroso la atacara.

Recién acabo de leer Cartucho, un libro de relatos breves de Nellie Campobello, una escritora que cuando era niña vivió en Parral, Chihuahua, justo cuando la revolución y las luchas armadas estaban en su apogeo.  Y la violencia estaba presente todos los días en donde ella vivía. Desde la ventana o la puerta de su casa pasaban los revolucionarios o los carrancistas, y muchas veces esos soldados regresaban destrozados llevados por sus compañeros. Algunas otras ocasiones, presenciaron los enfrentamientos y hasta fusilamientos y las pláticas familiares giraban en torno a los combates, considerando que muchos militares eras asiduos visitantes en su casa. 

Estos relatos —algunos de no más de media página escritos con tal velocidad que parecen ráfagas— nos muestran imágenes violentas, terribles, a través de la mirada inocente, sin prejuicios, de una niña, que los contempla como algo natural y cotidiano e, incluso, se alegra cuando ve un fusilamiento frente a su casa y desea que haya otro para que ella pueda verlo una vez más.

El libro consta de tres partes: 1) Los hombres del norte, 2) Fusilados y 3) En el fuego. El primer relato de libro “Cartucho”, es el que le da título al libro y marca la pauta y el tono de este libro singular.

Yo leí el relato cuando estaba en la Preparatoria, en los años setenta, en un libro de cuentos de la revolución, antologado por Luis Leal, y publicado por la UNAM. El relato me gustó mucho y guardé en la memoria el nombre de su autora. Luego, en otras publicaciones, encontré otros relatos de ella.

“Cartucho” es una relato breve que nos cuenta la historia de un hombre que herido de amor se ha enrolado en el ejército zapatista. La autora desconoce su nombre, sólo sabe su apodo: Cartucho, apodo que parece que él mismo se puso pues una mujer lo convirtió en un “cartucho”, es decir, en un ser que vaga como alma en pena buscando su destino. Una tarde hay un enfrentamiento y cae abatido. Le avisan a la familia de la narradora que ha caído “Cartucho”. Uno de los mensajeros agrega tras revelar la noticia funesta: “Ya encontró su destino, ya es un cartucho quemado”. 

En esa guerra, casi todos los hombres de guerra que desfilan por la calle como cartuchos, pues llevan la muerte encima, hombres que, a pesar de que caminan, ríen, comen, platican, saben que morirán en breve y van en busca de su destino con tal serenidad que asusta; asumen la muerte como un hecho natural y hasta deseado y no importa si llega pronto o se tarde. Y cuando una bala los alcanza parece que le dan la bienvenida, pues, afirman: “es mejor morir como alzado”.

Uno de los personajes que pasa por su calle, a decir de la autora, lleva unos pantalones son como los de un muerto. Hay un enfrentamiento y este hombre es abatido. Varios soldados llevan su cadáver en una camilla y la niña comenta que “ahora si tiene los pantalones de muerto”.

Otro relato que estruja es “Las tripas del general Sobarzo”. Dice la narradora que ella y otros amiguitos ven pasar a un grupo de villistas que llevan un balde con algo “muy bonito”. Se acercan curiosos para pedirles que les muestren lo que llevan. “Son tripas”, les dice un joven soldado para asustarlos, pero al oír “son tripas”, dice la autora, “nos pusimos junto a ellos y las vimos; estaban enrolladitas, como si no tuvieran punta”.  “Tripitas tan bonitas”, exclama la niña. “¿Y de quién son?” —agrega— “Dijimos con curiosidad en el filo de los ojos”. Y les contesta el mismo soldado: “De mi general Sobarzo, las llevamos a enterrar al camposanto”.

Un cuento muy crudo que tuve la oportunidad de grabar para un programa de radio es “El corazón del coronel Bufanda”. Bufanda es un coronel que acribilla a dos grupos de soldados desarmados que están en los mesones del Águila y Las Carolinas lanzándoles granadas a mansalva. Su ataque deja una gran cantidad de muertos, pues fueron tantas las granadas que lanzó que su mano se le quedó dormida. De pronto una bala le atraviesa el pecho y le arranca el corazón de golpe. Una doctora que vivía junto al mesón del Águila trata de meterlo a su casa, pero llega la tropa del Rosalío Hernández y lo sacan de nuevo a la calle. Y termina el relato de esta forma: “La mejor sonrisa de Bufanda se las dio a los que levantaron el campo. Todos lo despreciaban, todos le dieron de patadas. Él siguió sonriendo”.

Pero no todos los relatos son trágicos; hay algunos divertidos como “Las rayadas”, en el que un grupo de jóvenes está enfrente de una casa donde antes había una panadería. De pronto, apareceré solo Francisco Villa y les pregunta si ahí es una panadería. Le dicen que sí y les manda que le hagan “un poco de pan para los muchachos”. Ellos no saben hacer pan, pero no se niegan. Villa les pregunta qué necesitan. Ellos contestan: harina y dulce. Y se las manda. Para les ayude a resolver el problema llaman a uno llamado Chema que sólo sabe hacer “rayadas” (un pan de dulce que tiene una raya en medio). Y entre todos se ponen a hacerlas y cuando terminan se las llevan a Villa quien, al probarlas, exclama: “¡Qué buenas rayadas! Síganlas haciendo”. 

Todos los relatos tienen una forma nítida de mostrar los hechos bélicos que se vivieron en esa zona de modo que el lector se convierte en un testigo más, a través de esta ventana privilegiada, de los hechos que conmovieron y configuraron este país. No hay otro libro así, con este pulso, a pesar de que la revolución nos legó una literatura inolvidable como Los de abajo de Mariano Azuela o Vámonos con pancho Villa de Rafael F. Muñoz o El llano en llamas, de Juan Rulfo…

El libro fue publicado por primera vez en 1932, pero en la década de los treinta el libro sufrió modificaciones y Nelly le agregó nuevos relatos hasta conformar el libro que ahora nos llega a las manos, un libro que fue ninguneado por la academia por haber sido escrito por una mujer, y, peor aún, por una admiradora de Francisco Villa. 

A pesar de ello, la autora, que también se distinguió como bailarina y maestra de la Escuela Nacional de Danza de la cual fue directora 40 años, no se dejó intimidar y escribió dos libros más de relatos bélicos: Las manos de mamá y Apuntes sobre la vida militar de Francisco Villa”, pero además publicó poesía como Yo y otro sobre la danza en México: Ritmos indígenas de México.

Por mi parte recomiendo ampliamente Cartucho, libro actualmente publicado por el Fondo de Cultura Económica, y por ello fácil de encontrar en las librerías y a un precio muy bajo. 


lunes, 26 de abril de 2021

MANK El guionista de Orson Welles

Jeremías Ramírez

Yo no sé si esta película pueda ser comprendida por el público pues aborda la vida de un guionista ligado a la historia del cine y a una película de 1940 que nunca fue aclamada —es más, fue un fracaso de taquilla—, aunque ahora sea considerada una de las 10 mejores de la historia del cine: El ciudadano Kane

Pero quienes en algún momento de la vida nos apasionamos por el cine y quedamos deslumbrados ante la majestuosidad de El ciudadano Kane y la originalidad de la historia que narra y de la manera novedosa en que está contada con frecuentes saltos en el tiempo, esta película nos parece muy reveladora.

Pero, ¿quien es Mank? ¿Quién ese guionista? ¿Quién es ese personaje? Su nombre completo es Herman Jacob Mankiewicz (1897-1953). Estudió en las universidades de Columbia y de Berlín. Fue el hermano mayor de Joseph L. Mankiewicz, destacado cineasta, que aparece al inicio cuando Herman lo presenta con Louis B. Mayer, poderoso productor en la década de los treinta. 

Herman Mankiewicz, además de escribir El ciudadano Kane, fue el autor de los guiones de Los caballeros las prefieren rubias (1953) y de El orgullo de los Yankees (1943), entre otras, y fue el productor en muchas películas de los Hermanos Marx. 

La carrera de Mankiewicz declinó a causa de su alcoholismo, que lo llevó a pasar por numerosas clínicas de desintoxicación, en algunas de las cuales escribió algunos de sus guiones. Falleció a causa de un fallo renal.

Mank —nominada a diez premios Óscar para este 2021— narra su vida a saltos retrospectivos de diez años atrás intercalados con el momento en que estaba escribiendo El Ciudadano Kane. La narración subraya con deleite su humor ácido y cínico (por ejemplo, hacía bromas del trasero de Jack Warner en su presencia, cuando este era uno de los más poderosos e irascibles productores de Hollywood). 

Inicia la película en 1940 cuando Orson Welles obtiene la completa libertad creativa para su próximo proyecto con la RKO y contrata a Herman para escribir el guión. En ese momento, Herman se recupera en Victorville, California, de una pierna que se fracturó en un accidente automovilístico. Herman le dicta el guion a su secretaria, Rita Alexander, quien nota similitudes entre el personaje principal y William Randolph Hearst, quien era poderoso dueño de la prensa y otros medios norteamericanos, y accionista de la RKO. 

John Houseman, el productor del proyecto de Orson Welles, está preocupado por el denso guion no lineal de Herman (una innovación en el arte de la narración fílmico en ese entonces), mientras que su hermano teme que el poderoso Hearst se enoje con el resultado.

Luego la película da un salto a 1930, cuando Herman visita la Metro Golden Mayer y encuentra en pleno rodaje a la actriz Marion Davies, que se había convertido en la amante de Hearst, y quien sería retratada en la película. Ella se lo presenta. Luego salta a 1933, cuando Herman y su esposa, Sara, asisten a la fiesta de cumpleaños de Louis B. Mayer, en Hearst Castle, donde discuten el ascenso de la Alemania nazi y la próxima elección de gobernador de California de 1934, en la que compiten Upton Sinclair, el famoso escritor con inclinaciones izquierdistas. 

Regresa la narración a 1940, cuando Houseman se impacienta por la falta de avance en el guión. A Rita se desespera por el alcoholismo de Herman que es la causa de que se esté retrasando la escritura del guión, pero para sorpresa de todo, Herman termina a tiempo. Houseman queda impresionado, pero le recuerda que no recibirá crédito por su trabajo.

Regresa la narración a 1934, cuando Herman y Joseph, su hermano, comienzan a trabajar en MGM con Mayer. Los ejecutivos del estudio, incluido Irving Thalberg, trabajan en contra de la campaña de Upton Sinclair produciendo spots difamatorios financiados por Hearst. Herman se acerca a Marion para sacar estos spots, pero no tiene éxito ya que ella dejó la MGM por la Warner Brothers. Más tarde, Herman y Sara asisten a una fiesta de vigilancia en el club nocturno Trocadero, donde Mayer anuncia que Frank Merriam ganó la gubernatura. La colega de Herman, la directora Shelly Metcalf, se suicida cuando le diagnostican Parkinson y porque se siente culpable por participar en la campaña de difamación contra Sinclair, a pesar de que lo apoya personalmente.

En 1940, Charles Lederer entrega el guión de El ciudadano Kane al estudio. Joseph visita a Herman después de leerlo y le advierte sobre la reacción de Hearst y cómo le afectará a Marion. Sin embargo, cree que es lo mejor que Herman ha escrito. Marion también lo visita y hace todo lo posible para persuadir de que cambie el guion, pero Herman no accede. Entonces le dice que intentará detener la película.

Regresa la historia a 1937 cuando Herman, borracho, comenta el argumento de El ciudadano Kane, ofendiendo a los presentes, incluidos Hearst, Mayer y Marion. Mayer, enfurecido, revela que Herman está en la nómina de Hearst y lo llama payaso de la corte. 

La narración salta a 1940 cuando, a pesar de la presión de Hearst, Welles está decidido a hacer la película y tiene la intención de reescribirla sin Herman. Sin embargo, incumpliendo los términos de su contrato, Herman solicita que le den su crédito y declara que es su mejor trabajo. Welles monta en cólera. A pesar de ello, Herman aparece como autor y Welles como coautor, y los dos ganan el Óscar al Mejor Guion Original en 1942.

Hank fue dirigida por David Fincher, y Jack, su padre fue quien escribió el guion en la década de los 90. David originalmente tenía la intención de filmarlo después de completar The Game (1997), y pensaba incluir en el reparto a Kevin Spacey y Jodie Foster como protagonistas, pero se frustró ese intento. Jack Fincher no alcanzó a ver filmado su guión pues murió en el 2003. 

Durante más de 20 años no se supo nada del proyecto, pero David Fincher lo siguió trabajando y en julio de 2019 anunció oficialmente su realización. La película se rodó en Los Ángeles de noviembre de 2019 a febrero de 2020. Y se hizo una exhibición limitada el 13 de noviembre de ese año, pero fue hasta el 4 de diciembre que comenzó a transmitirse en Netflix. 

La película recibió comentarios positivos de los críticos quienes elogiaron la dirección, la fotografía, los valores de producción y la partitura musical, así como la actuación de Gary Oldman y de Seyfried. Mank, los protagonistas definitivos. 

La calidad de la película le permitió que fuera nominada a los premios Óscar de 2021 con diez candidaturas, entre estas, Mejor película, Mejor director (Fincher) y Mejor actor (Oldman), aunque en la pasada premiación sólo obtuvo dos estatuillas: Mejor fotografía y Mejor Diseño de Producción.


FICHA TÉCNICA:

Dirección: David Fincher. Producción: Ceán Chaffin, David Fincher y Douglas Urbanski. Guion: Jack Fincher. Música: Trent Reznor. Fotografía: Erik Messerschmidt. Montaje: Kirk Baxter. Protagonistas: Gary Oldman como Herman J. Mankiewic, Amanda Seyfried como Marion Davies, Lily Collins como Rita Alexander, la secretaria de Herman, Arliss Howard como Louis B. Mayer, Tom Pelphrey como Joseph L. Mankiewicz, Charles Dance como William Randolph Hearst, Sam Troughton como John Houseman, Ferdinand Kingsley como Irving Thalberg, Tuppence Middleton como Sara Mankiewicz, Tom Burke como Orson Welles, Joseph Cross como Charles Lederer, Jamie McShane como Shelly Metcalf. País y año de producción: Estados Unidos, 2020. Duración: 131 minutos


EL GARABATO: Vicente Leñero

Jeremías Ramírez Hace no sé cuántos años que compré este libro, quizá unos 30. Fue a mediados de los ochenta cuando el FONCA sacó a la venta...