sábado, 5 de junio de 2021

UNA CIERTA JUSTICIA P.D. James


Jeremías Ramírez

Phyllis Dorothy James (1920 - 2014), conocida como P. D. James, fue una escritora británica de novelas policíacas. Estudió en la Universidad de Cambridge y trabajó como administradora de seguridad social de 1949 a 1968, y después como funcionaria pública del Ministerio del Interior de 1968 a 1979. Empezó a escribir a la edad de 40 años y publicó su primera obra, Cubridle el rostro, en 1963, en la que aparece por primera vez Adam Dalgliesh, su personaje más famoso. 

Dalgliesh es un policía e investigador que protagoniza 14 novelas tales como Un impulso criminal (1963), Muertes poco naturales (1967), Mortaja para un ruiseñor (1971), Muerte de un forense (1977) Intrigas y deseos (1989), y En cierta justicia (1997), entre otras.

La popularidad de la autora, así como la de su detective, crecieron con la adaptación televisiva de La torre negra (1975), Sangre inocente (1980) Sabor a muerte (1986), entre otras.

Una cierta justicia es la décima novela de la serie de Adam Dalgliesh, en la que una famosa abogada, Venetia Aldridge, un día aparece muerta en su propia oficina en el edificio de los juzgados donde trabaja. Este es el disparador dramático de la narrativa.

Los primeros sospechosos son sus compañeros de trabajo, es decir, los abogados que ahí se desempeñan, pero también algunos de sus defendidos que no tuvieran la fortuna de que los librara del brazo de la justicia.

La novela es un tanto larga: 548 páginas en la que muestra con cierto detalle un amplio grupo de personajes: abogados, secretarias, algunos de sus defendidos, y hasta la hija de la abogada y su exmarido.

P:D. James tiene la habilidad de crear una semblanza casi fotográfica de las circunstancias y de los personajes que hacen vívida la trama que logra atrapar al lector desde las primeras páginas. 

La novela empieza cuando defiende con éxito a un joven: Ashe, acusado de haber asesinado a su tía. Su habilidad y experiencia le permite nulificar los argumentos de los principales testigos aprovechando sus dudas y sus incertidumbres y convencer al jurado que Ashe es inocente, a pesar de que ella sabe que en realidad es culpable.

Alternativamente vamos viendo las condiciones operativas de los juzgados, las ambiciones personales de quienes aspiran a puestos directivos ante los cambios que están por realizarse, particularmente ante el pronto retiro de Hubert Langton, director de esa institución. Hay dos candidatos: Venetia Aldridge y Henry Naughton, este último, un abogado casi de la edad de Venetia, quien anhela el puesto. Aquí la autora introduce el un conflicto que hará que el lector piense que tal vez Naughton es el asesino.

Otro elemento que refuerza el conflicto es su hija, Octavia, una muchacha un tanto inadaptada con quien la abogada tiene una pésima relación pues nunca logra desempeñar un buen rol de madre porque siempre está ocupada, razón por la que Octavia pasa el mayor tiempo de su niñez y adolescencia en internados educativos, lejos de su madre. Por esta ausencia la muchacha le guarda resentimiento. La relación se tensa aún más cuando Venetia descubre que Octavia tiene una relación sentimental con Ashe, pues ella sabe que es un tipo inestable y con tendencias asesinas, que no le traerá ningún bien a Octavia. 

Molesta con tal situación trata de conseguir ayuda con algunos de sus conocidos para sobornar al joven para que se aleje de su hija, pero nadie se presta. Cuando Venetia es asesinada Ashe se convierte en un sospechoso.

A mitad de la narración la autora nos cuenta que Venetia llegó a ser abogada gracias a la influencia del Sr. Froggett, director de la escuela propiedad de su padre cuando ella era una adolescente. Por las noches Venetia se reunía con el Sr. Froggett para revisar casos judiciales famosos y aprender las estrategias legales que se siguieron en cada uno. Un día el padre de Venetia descubre estas reuniones en el dormitorio de Froggett y, temiendo algún abuso de su empleado, lo despide. Súbitamente Venetia pierde a su mentor, aunque nunca su vocación.

Froggett de pronto aparece y visita a Dalgliesh para ofrecerle la información que él tienen para ayudar a resolver el caso y descubrir al asesino. La información consiste en un grueso álbum de recortes de periódico en donde ha reunido todos los casos que Venetia tuvo a su cargo. 

Ese álbum le va a proporcionar a Dalgliesh una pista importante: en una fotografía de prensa descubre a una persona que trabaja en los juzgados entre el público que acude a los juicios. Se trata de la Sra. Carpenter, empleada de limpieza, la cual fue subcontratada por una empresa de outsourcing para que cada tercer día, por las tardes, acuda a los juzgados a hacer el aseo. 

Dalgliesh interroga a la Sra. Carpenter y ésta le revela información que no había declarado: ella es una maestra jubilada que ha enviudado y cuya hija murió tras el asesinato de su nieta a manos de un hombre que Venetia defendió y quedó libre. Por este hecho trágico la Sra. Carpenter le guarda rencor a la abogada y entra a trabajar a los juzgados para encontrar la ocasión de vengarse.

Sin embargo, antes que Dalgliesh pueda descubrir si ella es la culpable, alguien asesina a la mujer en su departamento. El principal sospechoso es Ashe pues hay una relación entre la Sra. Carpenter y el joven. Ella lo contrató para que enamorara a Octavia y de esa forma hacer sufrir a la abogada. Con la muerte de la Sra. Carpenter, Dalgliesh sospecha que Ashe también pudo asesinar a la abogada. Cuando van a buscarlo les informan que recién había huido con Octavia. 

Para descartar a los sospechosos Dalgliesh tiene que establecer la relación entre ellos y los indicios de la escena del crimen: una peluca que le pusieron y la sangre de uno de los empleados que derramaron en el cadáver de la abogada. 

Antes de morir, la Sra. Carpenter, le había dejado a Dalgliesh una confesión escrita con el sacerdote de la iglesia cercana. En esa larga confesión le informa que cuando llegó a los juzgados el día del asesinato de la abogada, ésta ya estaba muerta, pero le informa que fue ella quien derramó la sangre a Venetia y le puso la peluca (que era del director de los juzgados).

Una cierta justicia es una novela entretenida, bien contada, aunque no está a la altura de los mejores exponentes del género como Raymond Chandler o Dashiell Hammett, pero tiene la virtud de ir bordando con paciencia cada elemento de la trama para construir un ambiente verosímil, tenso, sensible, que hace que la acción fluya sin tropiezos. 

Esta novela tiene la virtud de destapar la cloaca de la miseria humana que hay detrás de hombres o mujeres “exitosos”, y que ocultan tras una fachada de respetabilidad.

Es una novela recomendable que se lee rápido y con emoción y descubrí a otro investigador criminal que se suma a mi colección de otros tantos que admiro. 



SATAN EN GORAY Isaac Bashevis Singer



Jeremías Ramírez 


El pueblo judío, desde el dominio babilónico y luego el del persa, es decir, desde el siglo V antes de Cristo y hasta el siglo XXI, ha sufrido frecuentes situaciones violentas y persecución constantes. Y desde el año setenta, cuando los romanos destruyeron Jerusalén, han vivido sin un territorio propio, y durante 20 siglos han vagado por muchos países y sufrido persecuciones y expulsiones buscando dónde construir una patria, pero, sobre todo, anhelando recuperar todo el territorio que Dios les prometió cuando Moisés los liberó de Egipto. 

Sorprende que pese a no tener territorio durante esos veinte siglos no perdieran su identidad como pueblo. El historiador Paul Johnson afirma que ello se debió a sus textos sagrados que les dio un sello de identidad gracias a su apego religioso y a la esperanza del advenimiento del mesías —que esperan les traiga redención y salvación—que los dota de un fortísimo sentido de unidad y esperanza que como coraza les permite aguantar las circunstancias más adversas.

Satán en Goray es una novela ambientada entre los años 1648 1658, en la pequeña ciudad, o shtetel, de Goray, en la provincia de Lublin, en Polonia . Cuando tras el anunció de la aparición del mesías se inflama la esperanza de finalmente regresar a Jerusalén. 

Poco antes de 1648 Goray había sido atacada por el atamán cosaco Bogdan Chmelnicki y su ejército de haidamaks (bandas paramilitares de la Ucrania) en contra los terratenientes polacos (boyardos). Si bien el ataque estaba dirigido a los boyardos, el ataque abarcó a los judíos porque eran los administradores de los boyardos, y por ende, culpables de la explotación de los ucranianos pobres.

Este ataque dejó a Goray desolada y sus habitantes dispersos por toda Polonia. La narración inicia cuando los sobrevivientes regresan a su ciudad y con muchas privaciones y esfuerzo empiezan a reconstruir sus casas y retomando sus negocios intentando recobrar la normalidad.

Cuando la ciudad está reviendo les llega la noticia que ha aparecido el Mesías. Este mesías era Sabbatai Zebi, un judío que nació en Esmirna, en 1626, y murió en Montenegro, en 1676. Había estudiado la Cábala y el Talmud, y había sido ordenado, en 1647, con el título rabínico askenazí  de “jajam” (sabio). Fue en ese año que Sabbatai Zebi afirmó que él era el mesías y sus seguidores fueron aumentando hasta generar uno de los movimientos mesiánicos más importantes de la historia judía, aunque él no estaba convencido del todo. En 1651 fue expulsado de Esmirna y vagó desorientado durante varios años por Grecia, Tracia, Palestina y Egipto. En 1665, en busca de una cura para su alma atormentada, acudió con el rabino Nathan quien le convenció de que era el Mesías. De inmediato se presentó como tal y en poco tiempo ganó un ferviente apoyo en Palestina y entre los judíos de dispersos en Europa. Las autoridades otomanas lo detuvieron y encarcelaron en 1666, y aceptó convertirse al islam para no ser ejecutado y cambió su nombre por el de Aziz Mehmed Effendi. Esta traición desconcertó a muchos de sus seguidores, quienes habían abandonado sus bienes materiales pues, con la llegada del mesías, ya no tenía sentido conservarlos. Murió exiliado en Ulcinj (en la actualidad Montenegro) en 1676. 

La novela nos narra el impacto en Goray de la aparición del mesías. Los judíos, llenos de esperanza y júbilo, creían que pronto irían a vivir a Jerusalén y allí curarían todas sus penas. 

Quien no se entusiasmó ni perdió la cabeza fue el Rabino Benish, guía espiritual de Goray, y quien se opuso rotundamente a los aventureros que llegaban anunciando las maravillas Sabbatai Zebi.

El primer aventurero que llegó fue el buhonero Reb Itche Mates, que narraba con ardor los hechos maravillosos que estaba haciendo Sabbatai Zebi en tierras del imperio otomano (hoy Turquía) y como iba derrotando a los infieles con su poder. Evidentemente eran noticias falsas. Pronto se convirtió en un personaje admirado y la mayoría andaba tras él con devoción. Cuando Reb Itche Mates descubrió a Rechele, hija de Reb Eleazar Babad, —quien supuestamente había muerto en uno de sus viajes de negocios— decidió pedirla en matrimonio y no le importó que cojeara al caminar y descubrir su carácter retraído y huraño. Al principio Rechele se resistió a aceptarlo como marido, pero las mujeres de Goray la convencieron. La noche en que se celebró la boda hubo un exceso de alegría que escandalizó a algunos de los asistentes. Uno de ellos fue a medianoche a informarle al rabino Benish del desorden y a pedirle que detuviera la depravación. Goray, esa noche, era azotada por el viento y la nieve. Estas condiciones hacían penoso el caminar del viejo rabino y a los pocos metros de su casa, azotado por el viento, cayó y quedó malherido. Horas después convalecía en su cama. Al amanecer le pidió a quienes lo rescataron que lo llevaran a Lublín; no quería morir en Goray. Su deseo fue cumplido dejando abandonada a su grey y a su familia.

El buhonero, quien se las daba de piadoso, y contraviniendo las costumbres y leyes judías, dejaba correr los días sin consumar el matrimonio pues Rechele seguía siendo virgen, mientras que él se la pasa en sus actividades religiosas y en sus baños rituales.

Pronto aparecerá otro personaje con nuevas enseñanzas del mesías: el carnicero Reb Gedaliya quien, además de matarife —Goray no tenía uno en esos momentos—, era un hombre versado en la Torá y en la Cábala, y pronto asumiría el liderazgo político y religioso de la ciudad. 

Este hombre anunciaba que pronto todos los fieles de Goray serían llevados por el mesías en una nube a Jerusalén. Este anuncio alteró aún más la exaltación religiosa del pueblo, alteración incentivada cuando Rechele un día, fuera de sí le cuenta al carnicero que por la noche un ángel le ha dado información reveladora que asombraba a quienes la escuchaban. 

Reb Gedaliya, maravillado con Rechele, la aloja en su casa y manda a Reb Itche Mates, su marido, y a uno de sus seguidores: Reb Mordecai Joseph, a proclamar las buenas nuevas del mesías por toda Polonia. Ambos salen presurosos y felices a proclamar las buenas nuevas. Mientras, Reb Gedaliya prácticamente toma como esposa a Rechele, aunque no se casan jamás ni tampoco consuman la unión, pues Rechele sigue siendo virgen, y vive entregada a su nueva tarea: recibir y proclamar las constantes mensajes que el ángel le revela.

Este fervor religioso transforma Goray y empieza a gozar de una prosperidad económica inusitada ante la llegada de visitantes que buscaban escuchar a la profetiza y solicitar los servicios de Reb Gedaliya. Y este anuncia que la fecha de la partida se acerca, que se preparen. Ante tal anuncio todos los judíos de Goray abandonan sus labores, descuidan su casa, pues ya no necesitarán nada. Para su tristeza, la fecha llega, pero la famosa nube que los llevará a Jerusalén, no. Pasa la fecha y entristecidos no saben qué hacer pues están hundidos en la pobreza y la miseria.

Si las cosas ya estaban mal, pronto se pondrán peor con la llegada de una noticia que derrumbará toda esperanza: Sabbatai Zebi no es el mesías pues ha traicionado a los judíos convertiéndose al islam. 

Esta noticia llega por boca de Reb Itche Mates y Reb Mordecai Joseph. Reb Gedaliya trata de desmentirlos, pero no lo logra. Y pronto la población empezará a sufrir la presencia de entes malignos, particularmente de un dybbuk (en las creencias judías, un dybbuk es un espíritu maligno capaz de poseer otras criaturas, y se cree que es el alma en pena de un muerto) que toma posesión de Rechele y por su boca vomita blasfemias y revela los pecados ocultos de Reb Gedaliya y de todo aquel que osa desafiarlo, particularmente cuando Reb Mordecai Joseph lo enfrenta para exorcizarlo.

Hasta aquí la crónica. 

La novela revela muchos aspectos de la vida y creencias de los judíos que aún siguen vigentes, pero desconocidas para quienes no formamos parte de esa cultura. 

Esta fue la primera novela que escribió Isaac Bashevis Singer cuando aún vivía en Varsovia y nos dice que a pesar de que afirma haber perdido la fe de sus ancestros, conocía profundamente la historia y creencias de su pueblo, y en esta novela logra crear un fresco nítido y en detalle de las fortalezas y debilidades de un pueblo que ha logrado mantener a pesar de que por 20 siglos vive sin un territorio propio. 

Satán en Goray es pues una novela que hace una radiografía del alma judía y sus esperanzas en un redentor cuya vigencia es tal tras 2000 años de historia y persecución.

Después de esta novela, Bashevis Singer ha seguido explorando el tema del mesías en otras obras suyas, pero en esta es quizá donde logra una intensidad dramática de alto vuelos. 

Si usted está interesado en la obra de este gran escritor, déjeme decirle que sus cuentos y novelas se publican con cierta regularidad y se pueden encontrar muchas de sus obras en las librerías de México o en portales en línea como Amazon. 




domingo, 23 de mayo de 2021

AMOR Y EXILIO Isaac Bashevis Singer


 

Jeremías Ramírez

La autoficción es un término relativamente reciente que se está haciendo muy popular tras éxitos literarios de libros hechos bajo este subgénero como Mi Lucha del noruego Karl Ove Knausgård, entre otros. 

El término “autoficción” es un neologismo creado en 1977 por Serge Doubrovsky  para designar el género en el que él había escrito su novela Hijos

La autoficción consiste en escribir la historia personal con las herramientas de la novela y se diferenciaría de la autobiografía en que esta narra lo que realmente ocurrió, mientras que en la autoficción la autobiografía es modificada ya sea en los nombres de los personajes —menos el del autor— o de los lugares o las fechas o ciertas circunstancias. Podría decirse que en la historia del autor hay una cierta ambigüedad. La narración biográfica se apega a los hechos lo mayormente posible; la autoficción rellena con datos ficticio bien para no afectar a otros bien para darle mayor intensidad dramática o mayor colorido o intensificar el ambiente en que se mueven los personajes. 

Aunque el término sea nuevo este subgénero ha estado presente a lo largo de la historia de la literatura. Muchos escritores, desde varios siglos atrás, han usado esta técnica para narrar supuestos hechos personales o biográficos, pero alterando circunstancias complicadas o reinventando parte de la historia. De hecho, como nos decía una maestra en la Facultad de Filosofía y Letras, que la creación literaria hay una enorme dosis de HP de sus autores, es decir, de historia personal y cuyo resultado es una cierta forma de autoficción.

Digamos que la mayoría de los escritores narran sus propias vivencias envueltas en un ambiente ficticio para ocultar la identidad real de sus personajes y sus hechos, sobre todo de los que no se sienten orgullosos, pero siempre con el temor, --como el mono escritor de Monterroso que se autocensuraba presagiando que sus conocidos se iban a reconocer y se iban a enojar--, de que el lector cercano al autor, y que conoce los hechos, pueda identificar de quién o de qué se está narrando.

En Amor y exilio, supuestamente es un largo relato autobiográfico del escritor judío polaco y Premio Nobel de Literatura 1978, en el que narra su vida desde que tenía cuatro años, en 1908, hasta 1935 o 36 cuando tenía 32 años y acaba de conseguir su residencia permanente en Estados Unidos.

Es un libro de 430 páginas escrito con garra, con pasión, con una buena dosis de conflicto dramático en el que narra sus angustias existenciales desde que era niño y se planteaba preguntas complejas que cuestionaban las enseñanzas que recibía en su casa sobre Dios, sobre la Torá, sobre los textos explicativos judíos, como la Guemerá, en suma, sobre todo aquello que es muy importante para los judíos.

La narración arranca cuando recién sus padres se acaban de establecer en Varsovia. Con lujo de detalle va contando los pormenores de su vida familiar y el trato que tiene con sus padres y con su hermano mayor, que le sirve de modelo a seguir. Su hermano es el primero que se rebela y empieza a leer obras censuradas en su casa y en su comunidad y empieza a asumir un estilo de vida ajeno a las costumbres judías. Es decir, rompe con la disciplina y la tradición.

Desde esa temprana edad nos narra su enorme curiosidad por saber todo y sus ansias por aprender a leer para no depender de sus padres, quienes son los que leen para él lo que ellos quieren que aprenda. Y tan pronto adquiere la habilidad empieza a buscar libros restringidos por su familia, particularmente los de filosofía. Y ya desde esa edad tiene hambre por conocer todo y por resolver las dudas existenciales que lo acosan: quién hizo a Dios, por qué existe el mal y el sufrimiento, cómo inició la vida… Y con cierta frecuencia se pregunta: ¿En verdad Dios se preocupa y se ocupa de cada individuo? Si es así, porque hay gente que sufre y se la pasa muy mal, por qué los animales son asesinados brutalmente para que otros se deleiten con su cadáver…

Par satisfacer esta sed de conocimiento primero acosa a sus padres, luego a su hermano que lo motiva a buscar respuestas fuera del ámbito familiar y religioso de su comunidad. 

Durante parte de su infancia esta es su principal ocupación, además de estudiar en la Yeshivá (escuelas religiosas judías) las sagradas escrituras, particularmente, la Tora, es decir, los primeros cinco libros de la Biblia: Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio. Y muchos de los libros sobre comentarios a la Torá que a lo largo de la historia sus sabios han escrito y legado como una herencia a sus descendientes.

  A pesar de sus esfuerzos por resolver sus dudas llega a la adolescencia sin respuestas y con más dudas para enfrentarse a nuevos problemas derivados de la llegada a la adolescencia: el sexo y el amor.

Su paso por estos aciagos años del despertar sexual desenfrenado se suma su orgullo personal de no depender de nadie y trata de vivir con sus propios medios trabajando como corrector de pruebas en una revista judía que publica textos en yiddish. Su magro sueldo apenas le permite sobrevivir en la frontera con la miseria, pero logra puede palear con algunas mujeres mayores que se enamoran de él y le aportan algunos medios necesarios. 

Su hermano, por su parte, logra progresar como escritor y articulista, y su éxito le permite casarse y ser contratado por una revista judía de Nueva York que le otorga un buen salario y finalmente. La aceptación de sus publicaciones en el público norteamericano le permite emigrar, y tan pronto se establece empieza a hacer gestiones para llevarse a Isaac.

Isaac, por su parte, conjuga su trabajo como corrector con la publicación de artículos y narraciones y escribe su primera novela: Satán en Goray, que para mi tristeza no nos dice cómo fue su proceso creativo. 

Al caos amoroso se suma su caos existencial y religioso que se intensifica cuando su hermano logra conseguirle los documentos y el dinero para que Isaac se vaya a Estados Unidos. Para entonces Hitler ha subido al poder y los judíos se dan cuenta que los aires de amenaza se ciernen en Europa, aunque aun creen que las cosas se pueden componer. 

Cuando Isaac finalmente abandona Polonia, tienen que viajar en tren a Francia de donde saldrá el buque que lo llevará a Nueva York. En ese viaje de Polonia a Francia se ve obligado a pasar por Alemania y le permite ver de cerca el acoso de los alemanes contra los judíos, aunque a él, curiosamente, nadie lo molesta.

La última parte del libro nos narra sus primeros meses en Nueva York. Este capítulo lo titula “Perdido en América” y nos narra la parte más patética de un hombre que no acierta ubicarse y se la pasa encerrado en un cuartucho intentando escribir, pero no logra más que balbuceos inciertos. Y así llegamos al final del libro.

Yo me preguntaba si así de caótica y miserable fue su vida. Así que me puse a investigar y me di cuenta que el libro no era totalmente autobiográfico sino una autoficción. Para empezar, los personajes, sobre todo de mujeres, tienen otros nombres y son diferentes a como las pinta. Y cuando llega a Nueva York trabaja “…para el Jewish Daily Forward con diferentes seudónimos. Pronto publica la novela El Mesías pescador, por entregas durante 5 meses. La novela no se traduce en inglés, pero el tema es similar a Satán en Goray, esta vez contando la historia del sucesor de Sabbatai Zevi en el siglo XVIII, que fue Jacob Frank”.

Es decir, tan pronto se asienta en Nueva York no anda errabundo o encerrado en un cuartucho sin escribir una línea coherente, como dice el libro, sino que anda muy activo. 

En el libro jamás habla de su matrimonio en Polonia con Runia Shapira, de quien se separa cuando emigra a los Estados Unidos. Y tampoco nos dice que desde 1935 era parte del personal del Jewish Daily Forward como corresponsal extranjero. Y que, por gestiones suyas, no de su hermano, escapa de Polonia “ante el temor de la ofensiva nazi, y emigra a los Estados Unidos. Tras separarse de su esposa y de su hijo, Runia, su mujer, se convierte en comunista y irá a Moscú y más tarde a Palestina”. 

En la última oración con la que cierra el libro dice: “Estoy perdido en América, perdido para siempre”. Pero más bien somos nosotros, los lectores, los que no ha dejado perdidos ante una historia ciertamente cautivante pero que no es real más que en ciertos detalles que no logramos identificar en medio de tanta ficción.

De cualquier forma, el libro tiene una buena prosa, disfrutable, y nos permite adentrarnos en ese ambiente judío de los años veinte en Polonia antes de que se les cayera el mundo encima. Leyendo sus novelas nos damos cuenta que era un hombre que conocía a fondo su historia, su cultura y su religión. Y a pesar de que se dice lejano a la fe judía, sus libros dan fe que era un hombre sumamente versado en su religión ancestral. 



sábado, 15 de mayo de 2021

EL FESTÍN DE BABETTE Novela de Isak Dinesen


Jeremías Ramírez


El ejercicio de la vocación es una de las actividades más plenas que puede vivir el ser humano, y le permiten experimentar la vida intensamente.

Esta frase puede ser la premisa de un artista o un profesional de alto nivel: el placer de vivir lo encuentra cuando realiza lo que más le gusta y si coincide con su profesión entonces encontramos a los genios que han cambiado al mundo, llámense científicos, músicos, escritores, pintores, grandes atletas… todos ellos tienen en común que disfrutan a plenitud su profesión. Su profesión es su pasión. Esta es la premisa de esta novela.

Babette es una cocinera de alta cocina enrolada revuelta de La Comuna de París que fue un movimiento insurreccional el cual, del 18 de marzo al 28 de mayo de 1871, gobernó la ciudad de París, instaurando el primer gobierno de la clase obrera del mundo cuyo espíritu era el socialismo autogestionario. 

A su caída, los insurrectos tuvieron que huir de Francia. Y Babette huye a Noruega y se refugia en Berlevaag, una pequeña comunidad rural y religiosa y gracias a la carta de su amigo, Achille Papin, un barítono famoso de la Ópera de París, en la que les solicita a las damas que la reciban, pues ha perdido todo y su vida peligra. Babette les ofrece sus servicios sin cobrarles un salario, sólo que le permitan vivir con ellas. Al principio tratan de negarse, pero las súplicas de Babette y la carta logran ganar su consentimiento. Babette les dice que “sabe cocinar”, sin revelarles que es una de las mejores chefs de Francia. 

De jóvenes, estas dos damas eran muy hermosas y de ambas se enamoran dos visitantes extranjeros, pero su recato religioso y la fidelidad de su padre no permiten que sus pretendientes logren conquistarlas, a pesar de que ambos no les son indiferentes. 

De la mayor, Martine, se enamora Lorens Loewenhielm, joven militar que su padre lo había enviado un mes con su tía quien vivía en una vieja casa de campo, en Fossum, poblado próximo a Berlevaag, para corregir su conducta desordenada. Un día monta su caballo y va a Berlavaag para desaburrirse, y ahí ve, en la plaza del mercado, a Martine y queda prendado de su belleza. Por medio de su tía consigue ser recibido en la casa del pastor. Y por varios días intenta conquistar a Martine, sin lograrlo. Derrotado se retira y regresa a su casa y a su carrera militar; y aunque se casa, nunca logra olvidar a la belleza noruega. 

Poco después llega a Berlavaag Achille Papin (cuya carta mencioné anteriormente), que no sólo queda prendado de la belleza de Phillipa sino de su maravillosa voz y se auto propone como su maestro. Sin embargo, sus pretensiones de conquista se cierran cuando un día intempestivamente la besa. A partir de ese momento, Phillipa se aleja de él.

Ambos pretendientes, ante la imposibilidad de conseguir el corazón de estas hermosísimas pero cerradas damas, se retiran derrotados. Ellas, quizá por el recuerdo emotivo que dejan ambos pretendientes, nunca se casan, sino que a la muerte de su padre toman el liderazgo social y religioso que su padre ha dejado. 

Pero lo que no lograron los pretendientes masculinos, finalmente lo consigue esta cocinera francesa; y sin que lo adviertan logra instalarse en el centro de su estima y cariño. 

Cabe señalar que para cuando llega Babette ambas hermanas ya son mujeres mayores.

Durante los 15 años Babette les sirve con fidelidad elaborando comidas sencillas y burdas, sin la posibilidad de regresar a París, pero además sin expresar el deseo de hacerlo, y nunca les cuenta cómo fue su vida en Francia ni lo que allá hacía ni tampoco su participación política en la Comuna de París. A pesar de ello se reserva para sí una liga con su antigua patria y durante todo ese tiempo compra, a través de uno de sus parientes que trabaja de marino, billetes de lotería. Durante 15 años trabaja con ellas Al mismo tiempo juega a la lotería y justo a los 15 años logra ganarse 15 mil francos. Cuando se enteran sus amas creen que pronto las abandonará para regresar a su patria. 

Por esos días se acerca la fecha de la muerte de su padre la cual conmemoran con una cena a la cual invitan a un selecto grupo de feligreses. Babette les pide que este año le permitan hacer ella la cena. Ellas intentan negarse, pero les recuerda que en todo ese tiempo nada les ha pedido. Así que no les queda de otra que aceptar. Y también les pide permiso para ausentarse, pues tiene que ir a Francia. 

A su regreso llega con ella uno de sus sobrinos con un cargamento. Babette les informa que son algunas cosas que compró para preparar la cena. Las hermanas, al ver pavos vivos, cajas y más cajas con botellas de vino, quesos, legumbres, entre otras cosas, temen que Babette esté preparando alguna brujería, pero guardan silencio, aunque les advierten a sus invitados de esa posibilidad, y entre todos acuerdan que nada dirán y que comerán la cena sin disfrutarla para minimizar los posibles daños.

A la cena llega sorpresivamente Lorens Loewenhielm, el militar que estuvo enamorado de Martine, acompañando a su tía que forma parte de ese grupo especial de invitados. Y como Lorens no estuvo advertido de la posible brujería, tan pronto va probando los platillos, elogia la exquisitez de estos, y les cuenta que en Francia había una cocinera famosa, la mejor, quien preparaba este tipo de platillos excelsos, pero que un día desapareció y no se supo nada más de ella.

Obviamente, Lorens no sospecha que esa cocinera es precisamente Babette. Y a pesar de la resistencia de los invitados, los elogios del militar y el buen vino hace que los invitados se relajen y se suman a los elogios pues la cena es tan exquisita que los ha puesto sumamente felices. Y en ese estado de exaltación termina la cena y a media noche regresan a sus casas sin sentir siquiera el frío de la nieve.

Martine y Philippa, al otro día, le agradecen a Babette la cena y le preguntan cuándo se irá a Francia. Ella les contesta que no se irá. Entonces le preguntan qué hará con el dinero, y Babette les confiesa que ya no tiene dinero, que lo gastó todo en la cena, que seguirá viviendo con ellas. Entonces las hermanas le comentan si se ha quedado pobre. Y Babette replica que nunca será pobre pues ella es una gran artista. Un gran artista, como dice Babette al final de la película que se hizo a partir de esta novela, “un gran artista sólo busca la oportunidad de ser feliz haciendo lo que mejor puede hacer”. 

La película, que no había mencionado, fue realizada en 1987 por Gabriel Axel, director de cine, actor, guionista y productor de cine danés, y que se hizo mundialmente conocido por la adaptación de este maravilloso libro. 

La película la vi en su estreno en México, en una Muestra Internacional de Cine en 1988, y quedé prendado de ella. Me encantaron las actuaciones de Stéphane Audran (Babette), Bodil Kjer (Phillipa) y Bibi Andersson (Martine). La película obtuvo el Óscar a la Mejor Película de Habla no Inglesa. Y hace unos años la compré en DVD y la conservo como un tesoro, pero no había leído la novela. Ahora ambas, novela y película, entran al círculo más íntimo y preciado de las obras de arte que han enriquecido mi existencia.

La novela es breve y se lee en una hora máximo. La edición de Nórdica Libros es bellísima, trae ilustraciones de Noemí Villamuza que elevan su atractivo editorial. Ustedes la pueden conseguir en línea en librerías como El Sótano o El Péndulo o Gandhi. 


sábado, 8 de mayo de 2021

EL MAGO DE LUBLIN de Isaac Bashevis Singer


Jeremías Ramírez


Isaac Bashevis Singer escribe en Amor y Exilio: “…el suspense en mi vida y en mi escritura se fusionaron de tal manera que con frecuencia no supe distinguir dónde empezaba uno y terminaba el otro”. Es cierto. En El mago de Lublín, Yasha, el personaje principal, Yasha, es un hombre atrapado en un caos tanto en sus creencias e ideas religiosas como en sus relaciones amorosas. Y así era la vida de Singer cuando vivía en Varsovia, o al menos eso dice en el citado libro. 

Yasha es un mago e ilusionista. Sus habilidades le han permitido lograr cierta fama y éxito. Esther, su esposa, es una judía devota, con quien lleva casado 20 años, y su vida es muy ordenada y estable. Ambos tienen una casa en Lublin, pero sólo Esther la habita permanentemente. Yahsa, por su parte, se ausenta largas temporadas porque su trabajo lo realiza en Varsovia y en algunas ciudades cercanas a esta ciudad. Su esposa lo interroga si tiene amantes, pero el hombre es una piedra. Hasta el lector se va con la finta creyendo que le es fiel a su mujer. Pero tan pronto llegamos al segundo capítulo empezamos a darnos cuenta que una de sus mayores debilidades son las mujeres. 

La primera de sus debilidades es Magda, su ayudante, e hija de Elzbieta Zbarski, una mujer vividora que usa a su hija como carnada para recibir los regalos del mago. Magda no sólo lo asiste en el escenario, sino que además lo atiende como si fuera su concubina: se encarga de mantener en orden la vivienda en donde residen en Varsovia, le hace la comida, lava la ropa, atiende a los animales y satisface sus necesidades sexuales. Magda es muy tolerante: sabe todos sus embrollos amorosos, pero lo soporta pues está enamorada de él, aunque sin esperanzas de que algún día se consolide como su esposa. Ella sabe que está casado y que Yasha nunca dejará a su mujer por ella, pues sabe que está en desventaja por sus escasos atractivos femeninos: cuerpo delgado, enjuto, plano como un muchacho y que sólo la hace apta para ciertas actividades en el escenario, pero ninguno para ser la compañía permanente de un hombre.

Yahsa también mantiene relaciones amorosas con Zeftel, la esposa de un ladrón quien se ha fugado de la cárcel y nadie sabe su paradero. Zeftel cree que ya no regresará, por ello quiere irse con él a Varsovia y unirse a su trabajo, pero Yasha se niega. A pesar de ello, como no tiene hijos ni familiares que la detengan, se va tras Yasha a Varsovia.

Pero la mujer con quien ha establecido una relación más fuerte y profunda es Emilia, la viuda de un profesor, cuya hija adolescente adora a Yasha. Con ella quiere irse a Italia y recomenzar su vida esperando que en ese país aprecien mejor sus dotes como mago y pueda alcanzar la fama internacional y ganar mucho dinero.

Sin embargo, debajo de este caos amoroso hay otro caos aún más fuerte: su religión. E igual que Isaac Bashevis Singer, ha puesto en tela de juicio las creencias ancestrales de sus antepasados y según él ha roto con esas cadenas que lo atan a la viejísima fe judía que surgió hace unos 10 mil años con Abraham, en la tierra de Ur de los caldeos. 

Cuando su crisis pasional toca fondo es precisamente esa fe ancestral la que viene a rescatarlo del fango en el que se ha hundido y le proporciona una ruta por la cual buscará alcanzar su redención personal y espiritual y reconciliarse con su Dios que no lo ha dejado tirado en el piso. 

La novela, de apenas 236 páginas, es de una gran intensidad dramático-existencial de un hombre que ha perdido el rumbo y ha malgastado su vida en los placeres mundanos. Yasha es una especie de hijo pródigo que ha tratado de abandonar al padre (Dios) pero se da cuenta que sin Él está perdido y regresa para tratar de encontrar la redención personal y espiritual en la penitencia y el confinamiento, con la cual busca limpiar su alma y darle un sentido a su existencia vacía.

Esta novela Singer aborda el tema recurrente de su literatura —y quizá de la mayoría de los escritores judíos—: el anhelo de sus personajes por liquidar su pasado histórico-religioso y crear en sí mismos un ser nuevo, pero todos sus intentos son fallidos y descubren que la única vía que tienen, el único camino, es regresar a la fe de sus ancestros, es reconectarse con el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob.

El mago de Lublin es una novela que Bashevish Singer escribió en 1960, cuando él tenía 56 años y ya llevaba, al menos, 30 años residiendo en Estados Unidos, tras abandonar, a principio de los años treinta, su natal Polonia, lugar en el que ubica varias de sus novelas más importantes. 

En su larga vida (85 años) escribió 20 novelas y 12 libros de cuento, cinco de los cuáles fueron para niños y jóvenes. En 1978 le otorgaron el Premio Nobel de Literatura. Y murió en 1991.


sábado, 1 de mayo de 2021

CARTUCHO Relatos de Nellie Campobello



Jeremías Ramírez


¿Se han preguntado cómo ven los niños la violencia y la muerte cuando se ha vuelto parte natural de su entorno? La mayoría no lo sabemos, pero nos imaginamos que se horrorizan como nosotros, aunque creo que no es así. Cada niño reacciona de manera muy peculiar. Cuando mi hija era una niña veía a su mamá tomar con la mano los insectos del jardín y ella empezó a hacer lo mismo, sin tener ningún recelo. Mi esposa advirtió que era importante enseñarle a tenerles miedo para prevenir que algún insecto peligroso la atacara.

Recién acabo de leer Cartucho, un libro de relatos breves de Nellie Campobello, una escritora que cuando era niña vivió en Parral, Chihuahua, justo cuando la revolución y las luchas armadas estaban en su apogeo.  Y la violencia estaba presente todos los días en donde ella vivía. Desde la ventana o la puerta de su casa pasaban los revolucionarios o los carrancistas, y muchas veces esos soldados regresaban destrozados llevados por sus compañeros. Algunas otras ocasiones, presenciaron los enfrentamientos y hasta fusilamientos y las pláticas familiares giraban en torno a los combates, considerando que muchos militares eras asiduos visitantes en su casa. 

Estos relatos —algunos de no más de media página escritos con tal velocidad que parecen ráfagas— nos muestran imágenes violentas, terribles, a través de la mirada inocente, sin prejuicios, de una niña, que los contempla como algo natural y cotidiano e, incluso, se alegra cuando ve un fusilamiento frente a su casa y desea que haya otro para que ella pueda verlo una vez más.

El libro consta de tres partes: 1) Los hombres del norte, 2) Fusilados y 3) En el fuego. El primer relato de libro “Cartucho”, es el que le da título al libro y marca la pauta y el tono de este libro singular.

Yo leí el relato cuando estaba en la Preparatoria, en los años setenta, en un libro de cuentos de la revolución, antologado por Luis Leal, y publicado por la UNAM. El relato me gustó mucho y guardé en la memoria el nombre de su autora. Luego, en otras publicaciones, encontré otros relatos de ella.

“Cartucho” es una relato breve que nos cuenta la historia de un hombre que herido de amor se ha enrolado en el ejército zapatista. La autora desconoce su nombre, sólo sabe su apodo: Cartucho, apodo que parece que él mismo se puso pues una mujer lo convirtió en un “cartucho”, es decir, en un ser que vaga como alma en pena buscando su destino. Una tarde hay un enfrentamiento y cae abatido. Le avisan a la familia de la narradora que ha caído “Cartucho”. Uno de los mensajeros agrega tras revelar la noticia funesta: “Ya encontró su destino, ya es un cartucho quemado”. 

En esa guerra, casi todos los hombres de guerra que desfilan por la calle como cartuchos, pues llevan la muerte encima, hombres que, a pesar de que caminan, ríen, comen, platican, saben que morirán en breve y van en busca de su destino con tal serenidad que asusta; asumen la muerte como un hecho natural y hasta deseado y no importa si llega pronto o se tarde. Y cuando una bala los alcanza parece que le dan la bienvenida, pues, afirman: “es mejor morir como alzado”.

Uno de los personajes que pasa por su calle, a decir de la autora, lleva unos pantalones son como los de un muerto. Hay un enfrentamiento y este hombre es abatido. Varios soldados llevan su cadáver en una camilla y la niña comenta que “ahora si tiene los pantalones de muerto”.

Otro relato que estruja es “Las tripas del general Sobarzo”. Dice la narradora que ella y otros amiguitos ven pasar a un grupo de villistas que llevan un balde con algo “muy bonito”. Se acercan curiosos para pedirles que les muestren lo que llevan. “Son tripas”, les dice un joven soldado para asustarlos, pero al oír “son tripas”, dice la autora, “nos pusimos junto a ellos y las vimos; estaban enrolladitas, como si no tuvieran punta”.  “Tripitas tan bonitas”, exclama la niña. “¿Y de quién son?” —agrega— “Dijimos con curiosidad en el filo de los ojos”. Y les contesta el mismo soldado: “De mi general Sobarzo, las llevamos a enterrar al camposanto”.

Un cuento muy crudo que tuve la oportunidad de grabar para un programa de radio es “El corazón del coronel Bufanda”. Bufanda es un coronel que acribilla a dos grupos de soldados desarmados que están en los mesones del Águila y Las Carolinas lanzándoles granadas a mansalva. Su ataque deja una gran cantidad de muertos, pues fueron tantas las granadas que lanzó que su mano se le quedó dormida. De pronto una bala le atraviesa el pecho y le arranca el corazón de golpe. Una doctora que vivía junto al mesón del Águila trata de meterlo a su casa, pero llega la tropa del Rosalío Hernández y lo sacan de nuevo a la calle. Y termina el relato de esta forma: “La mejor sonrisa de Bufanda se las dio a los que levantaron el campo. Todos lo despreciaban, todos le dieron de patadas. Él siguió sonriendo”.

Pero no todos los relatos son trágicos; hay algunos divertidos como “Las rayadas”, en el que un grupo de jóvenes está enfrente de una casa donde antes había una panadería. De pronto, apareceré solo Francisco Villa y les pregunta si ahí es una panadería. Le dicen que sí y les manda que le hagan “un poco de pan para los muchachos”. Ellos no saben hacer pan, pero no se niegan. Villa les pregunta qué necesitan. Ellos contestan: harina y dulce. Y se las manda. Para les ayude a resolver el problema llaman a uno llamado Chema que sólo sabe hacer “rayadas” (un pan de dulce que tiene una raya en medio). Y entre todos se ponen a hacerlas y cuando terminan se las llevan a Villa quien, al probarlas, exclama: “¡Qué buenas rayadas! Síganlas haciendo”. 

Todos los relatos tienen una forma nítida de mostrar los hechos bélicos que se vivieron en esa zona de modo que el lector se convierte en un testigo más, a través de esta ventana privilegiada, de los hechos que conmovieron y configuraron este país. No hay otro libro así, con este pulso, a pesar de que la revolución nos legó una literatura inolvidable como Los de abajo de Mariano Azuela o Vámonos con pancho Villa de Rafael F. Muñoz o El llano en llamas, de Juan Rulfo…

El libro fue publicado por primera vez en 1932, pero en la década de los treinta el libro sufrió modificaciones y Nelly le agregó nuevos relatos hasta conformar el libro que ahora nos llega a las manos, un libro que fue ninguneado por la academia por haber sido escrito por una mujer, y, peor aún, por una admiradora de Francisco Villa. 

A pesar de ello, la autora, que también se distinguió como bailarina y maestra de la Escuela Nacional de Danza de la cual fue directora 40 años, no se dejó intimidar y escribió dos libros más de relatos bélicos: Las manos de mamá y Apuntes sobre la vida militar de Francisco Villa”, pero además publicó poesía como Yo y otro sobre la danza en México: Ritmos indígenas de México.

Por mi parte recomiendo ampliamente Cartucho, libro actualmente publicado por el Fondo de Cultura Económica, y por ello fácil de encontrar en las librerías y a un precio muy bajo. 


lunes, 26 de abril de 2021

MANK El guionista de Orson Welles

Jeremías Ramírez

Yo no sé si esta película pueda ser comprendida por el público pues aborda la vida de un guionista ligado a la historia del cine y a una película de 1940 que nunca fue aclamada —es más, fue un fracaso de taquilla—, aunque ahora sea considerada una de las 10 mejores de la historia del cine: El ciudadano Kane

Pero quienes en algún momento de la vida nos apasionamos por el cine y quedamos deslumbrados ante la majestuosidad de El ciudadano Kane y la originalidad de la historia que narra y de la manera novedosa en que está contada con frecuentes saltos en el tiempo, esta película nos parece muy reveladora.

Pero, ¿quien es Mank? ¿Quién ese guionista? ¿Quién es ese personaje? Su nombre completo es Herman Jacob Mankiewicz (1897-1953). Estudió en las universidades de Columbia y de Berlín. Fue el hermano mayor de Joseph L. Mankiewicz, destacado cineasta, que aparece al inicio cuando Herman lo presenta con Louis B. Mayer, poderoso productor en la década de los treinta. 

Herman Mankiewicz, además de escribir El ciudadano Kane, fue el autor de los guiones de Los caballeros las prefieren rubias (1953) y de El orgullo de los Yankees (1943), entre otras, y fue el productor en muchas películas de los Hermanos Marx. 

La carrera de Mankiewicz declinó a causa de su alcoholismo, que lo llevó a pasar por numerosas clínicas de desintoxicación, en algunas de las cuales escribió algunos de sus guiones. Falleció a causa de un fallo renal.

Mank —nominada a diez premios Óscar para este 2021— narra su vida a saltos retrospectivos de diez años atrás intercalados con el momento en que estaba escribiendo El Ciudadano Kane. La narración subraya con deleite su humor ácido y cínico (por ejemplo, hacía bromas del trasero de Jack Warner en su presencia, cuando este era uno de los más poderosos e irascibles productores de Hollywood). 

Inicia la película en 1940 cuando Orson Welles obtiene la completa libertad creativa para su próximo proyecto con la RKO y contrata a Herman para escribir el guión. En ese momento, Herman se recupera en Victorville, California, de una pierna que se fracturó en un accidente automovilístico. Herman le dicta el guion a su secretaria, Rita Alexander, quien nota similitudes entre el personaje principal y William Randolph Hearst, quien era poderoso dueño de la prensa y otros medios norteamericanos, y accionista de la RKO. 

John Houseman, el productor del proyecto de Orson Welles, está preocupado por el denso guion no lineal de Herman (una innovación en el arte de la narración fílmico en ese entonces), mientras que su hermano teme que el poderoso Hearst se enoje con el resultado.

Luego la película da un salto a 1930, cuando Herman visita la Metro Golden Mayer y encuentra en pleno rodaje a la actriz Marion Davies, que se había convertido en la amante de Hearst, y quien sería retratada en la película. Ella se lo presenta. Luego salta a 1933, cuando Herman y su esposa, Sara, asisten a la fiesta de cumpleaños de Louis B. Mayer, en Hearst Castle, donde discuten el ascenso de la Alemania nazi y la próxima elección de gobernador de California de 1934, en la que compiten Upton Sinclair, el famoso escritor con inclinaciones izquierdistas. 

Regresa la narración a 1940, cuando Houseman se impacienta por la falta de avance en el guión. A Rita se desespera por el alcoholismo de Herman que es la causa de que se esté retrasando la escritura del guión, pero para sorpresa de todo, Herman termina a tiempo. Houseman queda impresionado, pero le recuerda que no recibirá crédito por su trabajo.

Regresa la narración a 1934, cuando Herman y Joseph, su hermano, comienzan a trabajar en MGM con Mayer. Los ejecutivos del estudio, incluido Irving Thalberg, trabajan en contra de la campaña de Upton Sinclair produciendo spots difamatorios financiados por Hearst. Herman se acerca a Marion para sacar estos spots, pero no tiene éxito ya que ella dejó la MGM por la Warner Brothers. Más tarde, Herman y Sara asisten a una fiesta de vigilancia en el club nocturno Trocadero, donde Mayer anuncia que Frank Merriam ganó la gubernatura. La colega de Herman, la directora Shelly Metcalf, se suicida cuando le diagnostican Parkinson y porque se siente culpable por participar en la campaña de difamación contra Sinclair, a pesar de que lo apoya personalmente.

En 1940, Charles Lederer entrega el guión de El ciudadano Kane al estudio. Joseph visita a Herman después de leerlo y le advierte sobre la reacción de Hearst y cómo le afectará a Marion. Sin embargo, cree que es lo mejor que Herman ha escrito. Marion también lo visita y hace todo lo posible para persuadir de que cambie el guion, pero Herman no accede. Entonces le dice que intentará detener la película.

Regresa la historia a 1937 cuando Herman, borracho, comenta el argumento de El ciudadano Kane, ofendiendo a los presentes, incluidos Hearst, Mayer y Marion. Mayer, enfurecido, revela que Herman está en la nómina de Hearst y lo llama payaso de la corte. 

La narración salta a 1940 cuando, a pesar de la presión de Hearst, Welles está decidido a hacer la película y tiene la intención de reescribirla sin Herman. Sin embargo, incumpliendo los términos de su contrato, Herman solicita que le den su crédito y declara que es su mejor trabajo. Welles monta en cólera. A pesar de ello, Herman aparece como autor y Welles como coautor, y los dos ganan el Óscar al Mejor Guion Original en 1942.

Hank fue dirigida por David Fincher, y Jack, su padre fue quien escribió el guion en la década de los 90. David originalmente tenía la intención de filmarlo después de completar The Game (1997), y pensaba incluir en el reparto a Kevin Spacey y Jodie Foster como protagonistas, pero se frustró ese intento. Jack Fincher no alcanzó a ver filmado su guión pues murió en el 2003. 

Durante más de 20 años no se supo nada del proyecto, pero David Fincher lo siguió trabajando y en julio de 2019 anunció oficialmente su realización. La película se rodó en Los Ángeles de noviembre de 2019 a febrero de 2020. Y se hizo una exhibición limitada el 13 de noviembre de ese año, pero fue hasta el 4 de diciembre que comenzó a transmitirse en Netflix. 

La película recibió comentarios positivos de los críticos quienes elogiaron la dirección, la fotografía, los valores de producción y la partitura musical, así como la actuación de Gary Oldman y de Seyfried. Mank, los protagonistas definitivos. 

La calidad de la película le permitió que fuera nominada a los premios Óscar de 2021 con diez candidaturas, entre estas, Mejor película, Mejor director (Fincher) y Mejor actor (Oldman), aunque en la pasada premiación sólo obtuvo dos estatuillas: Mejor fotografía y Mejor Diseño de Producción.


FICHA TÉCNICA:

Dirección: David Fincher. Producción: Ceán Chaffin, David Fincher y Douglas Urbanski. Guion: Jack Fincher. Música: Trent Reznor. Fotografía: Erik Messerschmidt. Montaje: Kirk Baxter. Protagonistas: Gary Oldman como Herman J. Mankiewic, Amanda Seyfried como Marion Davies, Lily Collins como Rita Alexander, la secretaria de Herman, Arliss Howard como Louis B. Mayer, Tom Pelphrey como Joseph L. Mankiewicz, Charles Dance como William Randolph Hearst, Sam Troughton como John Houseman, Ferdinand Kingsley como Irving Thalberg, Tuppence Middleton como Sara Mankiewicz, Tom Burke como Orson Welles, Joseph Cross como Charles Lederer, Jamie McShane como Shelly Metcalf. País y año de producción: Estados Unidos, 2020. Duración: 131 minutos


domingo, 18 de abril de 2021

¿DÓNDE ESTABAS, ADÁN? Novela de Heinrich Böll


Jeremías Ramírez

Teodor Haecker  escribió: “Una catástrofe mundial puede servir para varias cosas. También para encontrar una coartada ante Dios. ¿Dónde estabas, Adán?: «En la guerra mundial»”.

Heinrich Böll tomó la pregunta de esta cita para titular su quinta novela en la que nos narra un hecho poco conocido: durante la Segunda Guerra Mundial muchos alemanes comunes y corrientes que jamás pensaron involucrarse voluntariamente en la guerra fueron obligados a abandonar sus responsabilidades laborales y familiares y forzados a enrolarse en el ejército nazi. 

Por cierto, cuando Hitler tomó el poder en 1933 Böll se negó a enrolarse en las juventudes hitlerianas y trató de evadir la guerra, pero en los últimos años, ante las bajas cuantiosas del ejército, empezaron a enrolar a la gente común; incluso a muchos niños para convertirlos en soldados. Böll fue enviado a Hungría y, como suele suceder con los escritores, tomó esa experiencia para volcarla en su obra creativa. 

En ¿Dónde estabas Adán? (1951) nos cuenta los últimos sucesos de la guerra en Hungría y nos permite asomarnos para ver cómo esos no soldados vivieron, sufrieron y murieron en una guerra que no les interesaba. 

La novela se ubica en 1945 cuando las tropas norteamericanas y soviéticas avanzan imparables contra un ejército alemán derrotado que retrocede en sus líneas de combate, y los enfrentamientos ya son escasos.

El personaje principal e hilo conductor es Feinhals, un joven arquitecto, que se mueve por la trama como un muñeco sin cuerda, jalado por los hilos de sus jefes en turno.

El temido ejército alemán y sus implacables generales son retratados en esta novela cansados, abatidos, desalentados, que dan órdenes ya sin vigor y sin sentido. 

Geográficamente la trama se ubica en varios pueblos húngaros por donde pasan las caravanas de soldados en retirada abandonando una población civil que había aprendido a vivir con y del enemigo, bien brindando sus servicios o vendiendo diversos productos. Y esta convivencia es, en varios momentos, benéfica pues los soldados ganan bien y gastan bien, de modo que cuando empieza la retirada los húngaros ven con tristeza que están perdiendo sus mejores clientes.

Pero esta retirada no deja de producir tragedias. Una de ellas es la que le sucede al soldado Fink, que en su vida cotidiana era un cantinero de un negocio familiar, y su jefe lo ha mandado a comprar vino de Tokay , auténtico vino, no imitaciones. Y él, como cantinero, sabe reconocer cuál es el vino auténtico de ese lugar. La novela nos narra cuando ya va de regreso y trae una maleta 50 botellas. De pronto, se empiezan a oír disparos y el camión en el que viajan se detiene y ellos bajan para refugiarse en las construcciones. En ese momento, cae una granada justo sobre Fink. Parte de las botellas se rompen y parte se salvan. El teniente que está con Feinhals y Fink toma una de las botellas y reconoce el contenido. Le parece increíble que este hombre haya muerto por cumplir un capricho de su jefe. 

Pero quizá la tragedia más triste es la de Ilona, una joven judía que trabaja de maestra en una escuela que los alemanes la han convertido en hospital, pero a cuyo lugar acude todos los días, aunque no tenga alumnos, para cuidarlo. Feinhals está enamorado de ella y en los últimos instantes, antes de que sea movido, acude a verla. Ella se da cuenta que él la ama y ella, aunque se resiste, también. A Feinhals lo esperan para trasladarlo en un camión de mudanzas y ella tiene que ir a ver su familia. Cuando están por despedirse ella intuye que no se volverán a ver y deja que la abrace y la bese. Se dan unos cuantos besos furtivos en una solitaria calle donde se separan. Ella le promete que nada más ve a su familia y regresa y que la espere en el bar del pueblo. Antes de que ella regrese llega el camión de mudanzas y Feinhals tiene que abordarlo. No sospecha que Ilona va en un compartimento cerrado en ese camión con un grupo de judíos que han sido capturados y son llevados a un campo de concentración. Filskeit, el encargado de ese campo, está medio loco. Obsesionado con los coros ha descubierto el talento musical de los judíos y cada que llega un nuevo grupo les hace una prueba de voz y si cantan bien los aparta para su coro. Ilona no sólo canta bien, sino que es hermosa y tiene una voz sublime. Ante tal muestra de belleza este hombre enloquece y le vacía la carga de su pistola.

Hay personajes que han tenido una vida poco grata, como Greck, un soldado que su vida había tenido pocas alegrías y experiencias por su condición enfermiza y por el sobre cuidado de sus padres. Lo vemos deambular por un pueblo y encuentra unos columpios en el patio de una casa. Va con los dueños y les pide que le permitan usarlo y les paga por ello. Él nunca se había subido y lo anhela. La experiencia para él es tan sublime, sobre todo cuando siente el aire y el vaivén de ir de un lado a otro cada vez con mayor fuerza, hasta que el dueño se harta y lo baja. 

El pasaje más largo de la novela se da casi al final en que se narra la estancia de un grupo de soldados en la casa de la señora Susan donde tiene un negocio de comida y cerveza. Esta casa se convierte en un hotel donde los soldados se hospedan, vigilan, comen, se aburren o leen, y pasan meses sin hacer nada más que eso. La guerra está lejos de esa zona. Un día el puente que los alemanes han construido y por el que casi nadie pasa es destruido por alguien desconocido. Meses después llega un grupo de trabajadores y lo rehacen en tiempo récord, pero a unas horas de haberlo terminado lo destruyen pues el ejército soviético se acerca; luego, emprenden la retirada.

Definitivamente es una gran novela bélica que logra construir un ambiente triste, desolado, de un ejército conformado por personas que, muchas de ellas, nunca volverán a asumir sus obligaciones familiares pues, de manera absurda y enloquecida, morirán, incluso bajo las balas y las granadas de su propio ejercito, pues sus jefes, decepcionados, descargarán su ira contra sus compatriotas cuando ven que la guerra no les interesó jamás.

Heinrich Böll, (1917-1985) obtuvo el premio Nobel de literatura en 1972, a los 53 años, cuando su obra ya era bastante amplia. En total escribió 33 libros y se publicaron cinco después de su muerte.

Yo sólo había leído Opiniones de un payaso, su obra más conocida, y ¿Dónde estabas, Adán? la tenía empolvándose por años. La compré en la década de los 80 y una vez intenté leerla, pero la abandoné muy pronto, pues no es una novela que atrape



desde las primeras líneas: empieza sin ubicar la trama en el tiempo ni el espacio ni caracteriza al protagonista, pero una vez que ha construido el ambiente en el que se desarrollará la historia, es difícil abandonar la lectura. 

La novela me ha gustado mucho pues me ha regalado un ángulo visión de esa guerra que no conocía.


domingo, 3 de enero de 2021

CONDUCE TU ARADO A TRAVÉS DE LOS HUESOS DE LOS MUERTOS

Jeremías Ramírez

Este es el título original de la novela titulada en español Sobre los huesos de los muertos de la escritora polaca Olga Nawoja Tokarczuk (1962), quien fue premiada con el Nobel de literatura en el 2019.

No compré el libro porque hubiese sido premiada la autora sino porque me llamó la atención un diálogo que una amiga colombiana publicó.  Un entomólogo que se hospeda la casa la protagonista, una noche que se acerca a ella a su cama. Antes de que ella lo deje entrar bajo sus cobijas le pregunta: “¿Es usted religioso?”. El hombre contesta: “Sí, soy ateo”. Me gustó que un ateo aceptara su ateísmo como una forma de creencia religiosa. 

Otra de las razones fue que el título habla de los huesos de los muertos y se me hizo misterioso. Luego leí breve comentario que publicaron en la contraportada, y decía que era una novela policiaca, lo cual no es verdad, pero a mí me seducen las novelas policiacas. 

Por cierto, con frecuencia encuentro que las frases publicitarias escritas en las contraportadas como gancho de venta son erróneas, pues al parecer los escritores de tales textos, por lo general, no leen las novelas que comentan, tal vez le dan una hojeada superficial, pues yerran en lo que dicen. 

En la contraportada de este libro también dicen que la protagonista es traductora de la poesía de William Blake, un poeta que yo admiro, pero tampoco es cierto. Ella ayuda a su amigo Dioni, un joven que fue su alumno, quien es el realmente el traductor de los poemas de Blake. 

¿Qué puedo decir al respecto? Que me molestan estas frases que sólo se han puesto para enganchar a posibles compradores. Tan centrados están en sus preocupaciones de mercadotecnia que no les preocupa que el lector descubra el engaño, quizá creen que pocos leerán el libro, pues su compromiso llega hasta la venta, ni un milímetro más.

Ahora bien, entremos en materia: ¿De qué trata esta novela? Pues de una mujer mayor, Janina Duszejko, que se va a vivir al campo después que ha sido jubilada como ingeniero en puentes y como maestra. Solitaria, vive acosada por varias enfermedades que la torturan, sobre todo en las épocas terriblemente frías de ese lugar. Sus vecinos se pueden clasificar en dos tipos: los residentes fijos, y los temporarios, que sólo van ahí por el verano.

Sus dos vecinos fijos y más a o menos cercanos, a quienes conocemos sólo por sus apodos, son: Pie grande y Pan de Dios, que ella les puso (de hecho, le pone apodos a todas las personas con la que entra en contacto ella, excepto a un amigo cercano, Dioni, exalumno, y quien realmente es el traductor de Blake y ella le ayuda en ciertos momentos) y que estarán envueltos en la trama.

Janina, personaje principal, es muy interesante porque tiene una caracterización peculiar: es defensora a ultranza de los animales, tiene un carácter fuerte y no teme decir lo que piensa y lo dice de manera ruda y directa, y es una astróloga principiante pero apasionada. A pesar de ello, es posible que no sea de interés para los lectores jóvenes. Los viejitos tenemos en común con ella los padecimientos y cierta amargura porque nos vamos convirtiendo en trastos de poco valor y sin utilidad alguna.

La historia es contada de manera cronológica e inicia con la muerte de uno de sus vecinos: Pie Grande, cazador furtivo y cruel y de un humor intolerable. El segundo: Pan de Dios, es quien va avisarle del suceso y le pide que lo acompañe. Como a Pan de Dios le molesta la postura que tiene el difunto tirado en el piso y medio torcido, decide subirlo a su cama y cambiarle la ropa para que no sea tan grotesca su apariencia, decisión que lo lleva a que lo regañe su hijo, “abrigo negro”, quien trabaja en la policía. 

Luego de este traumático inicio la narración se centra en la vida ordinaria de Janina, de sus dolencias, de sus hábitos, de su trabajo como cuidadora de las casas que quedan vacías durante el invierno, y de su análisis de las cartas astrales en las cuáles pasa mucho tiempo. 

Cuando oye disparos sale a confrontar a los cazadores que no le hacen caso y la tiran de a loca. Por esta razón, contantemente está haciendo denuncias de las faltas al reglamento de caza de estos tipos que han construido casetas de manera donde se ocultan para que los animales no adviertan su presencia y sean cazados antes de que puedan huir. 

Con la policía sucede lo mismo que con los cazadores: reciben sus denuncias, pero nunca las investigan, es más, el comandante de la policía es parte del grupo de los cazadores, e incluso hasta el sacerdote, quien cada año, en el día de San Huberto, a quien han designado como su santo patrono, pues este santo, antes de convertirse en religioso, era un cazador.

Estas frustraciones e van acumulando en el ánimo de Janina y que no alivia ni su amistad con Dioni ni el trabajo conjunto en la traducción de los versos de William Blake, ni tampoco su trabajo como maestra de inglés en la escuela de la comunidad. Es más, casi al final de la novela la despiden de esta escuela porque ha armado un alboroto en la misa conmemorativa de San Huberto, acusando al sacerdote y a los cazadores feligreses de asesinos. 

Mientras esto sucede van acaeciendo más asesinatos. Luego de Pie grande, Dioni y Janina encuentran el cadáver del jefe de la policía en un pozo. Y luego, otro miembro del club de caza es localizado, después de varios meses de desaparecido, en un paraje del bosque cuyo cadáver está lleno de insectos. La policía, al no encontrar indicio que lo lleven al culpable, va cerrando las investigaciones y Janina protesta. Ella les lleva pruebas y su hipótesis: son los animales quienes están cobrando venganza en contra de sus verdugos. La policía y los vecinos la tiran de a loca.

En esta serie de recazos y frustraciones, la única alegría se la brinda un personaje extraño que un día aparece deambulando por el bosque. Ella cree que pudiera ser el asesino, pero resulta que es un investigador entomológico quien estudia a un escarabajo en esos bosques de Polonia y frontera con Checoslovaquia: el Cucujus Haematodes. Janina lo interroga y cuando descubre que no es una persona peligrosa lo invita a su casa a tomar un té y luego a quedarse pues este investigador no tiene dónde hospedarse. Y permanece con varias semanas. En ese lapso entablan una buena amistad que finalmente trascenderá, pero no de la manera esperada. 

Cuando estamos llegando a las últimas páginas parece que así terminará la novela: Janina haciendo rabietas, y con padecimientos cada vez más severos que la llevarán a la tumba, traduciendo a ratos a William Blake (sobre todo cuando le ofrecen a Dioni su publicación), y sin resolverse los crímenes que culminan con la muerte del sacerdote que sucumbe cuando se quema la iglesia y su casa.

Pero en ese punto la novela da un giro inesperado, como si una orquesta que ha interpretado una sinfonía en tonos suaves, de pronto virara bruscamente y a un toque de tambores arremetiera para llegar al final en una apoteosis de sonido.

¡Vara sorpresa! Ese final es de una intensidad propia de una novela de acción cuando varias vueltas de tuerca abren el sótano en el que se nos revela que hay en esos oscuros sótanos.

Ahora entiendo por qué la autora ganó el Premio Nobel de Literatura 2018, pues sabe dosificar sus narraciones tocando diversos fondos de la realidad humana y con ella lanzando un canto de esperanza. 

Sobre los huesos de los muertos, de Olga Nawoja Tokarczuk, es una novela altamente recomendable y que es fácil de encontrar en las librerías importantes de México.




 


domingo, 1 de noviembre de 2020

FATIK Y EL JUGLAR DE CALCUTA


Jeremías Ramírez

El cine y la literatura tienen un vínculo muy estrecho: ambos se usan para fines similares, bien documentar un hecho o explicarlo o narrarlo.
Por lo anterior, lo cineastas transitan hacia la literatura como quien se interna en un paraje conocido. 
Ya desde los primeros años del cine, a finales del siglo XIX y principios del XX, el cine como arte nuevo que sólo había retratado la realidad que encontraba frente a la lente, tuvo en anhelo de internarse en el territorio narrativo, que la literatura tenía siglos explorando sus confines.
La famosa película de Meliés, Viaje a la luna (1902) es innegable que se basó en dos novelas: De la tierra a la luna, de Julio Verne, y Los primeros hombres en la luna, de H.G. Wells.
En esta relación tan estrecha, no es extraño encontrar cineastas que también escriben o escritores que hacen cine, como Paul Auster, escritor neoyorquino.
El cineasta hindú Satyajit Ray es el contrario: es un cineasta con una larga producción fílmica: realizó 37 películas, y en muchas de ellas fue guionista, camarógrafo, vestuarista, y diseñador de decorados y compositor de las pistas musicales, es asimismo un escritor. En español se conocen estos libros: El bucanero de Bombay, Fatik y el juglar de Calcuta, Las aventuras de Feluda, Las monedas de oro de Yahangir, Noche de índigo.
Yo leí hace muchos años Noche de índigo en el que recoge algunos de sus mejores relatos publicados en su revista Sandesh, y me gustó mucho. Recientemente encontré Fatik y el juglar de Calcuta en una feria del libro, y lo compré sólo porqué vi su nombre, pues es un cineasta que admiro a partir de dos películas que vi de él: Aparajito y El mundo de Apu, que puso en circulación en México, CONACULTA.
Fatik y el juglar de Calcuta es un libro para niños y, por ello, bastante breve: apenas tiene 121 páginas y varias de ellas tienen ilustraciones de la historia.
Fatik es un niño hijo de un abogado pudiente que un día es secuestrado. Para mala fortuna de los secuestradores, chocan en la carretera. Varios de ellos mueren. Fatik sale despedido por una de las ventas y cae en un campo abierto en el que se golpea la cabeza con una piedra y queda desmayado. Este golpe hará que pierda la memoria. Tan pronto se despierta se aleja del lugar y cuando camina por la carretera se vuelve a desmayar. Despierta, horas después, a bordo de un camión de carga. El chofer lo ha levantado y se lo lleva consigo, y quiere llevarlo a la policía para ver si logran ponerse en contacto con su familia, familia que Fatik no recuerda. Mientras lo curan en una farmacia, negándose a que lo lleven a la policía (por un temor infundado), huye cuando le permiten ir al baño. En un tren al que se sube sin pagar se encuentra con un malabarista, Arun Mustafi, el cual se autodenomina “juglar”.  Este hombre lo lleva con un amigo que tiene un restaurante para que le dé alojamiento y ahí empieza a trabajar como mesero. Y en sus días libres acompaña a Arun a verlo trabajar en las plazas públicas. De pronto aparecen en el restaurante dos hombres que no dejan de observarlo. Estos hombres son los secuestradores sobrevivientes que quieren secuestrar de nuevo a Fatik. Con la ayuda de Arún logran burlarlos. En esa huida la memoria de Fatik regresa y recuerda quién es. 
Como pueden ver, es un relato sencillo que de pronto, ante tanta desgracia que hemos leído de niños que se extravían, este relato se siente fantasioso, poco verosímil, pero hay que pensar que va dirigido a un público infantil con el propósito de resaltare el valor de la amistad.
Fatik y el juglar de Calcuta es un relato encantador, lleno de esperanza, de amistad sincera, de solidaridad, de lealtad escrito con tal gracia que se le perdona el tono hiperbólico del relato.
Ante tanta noticia trágica, este libro es un respiro. Ah, y vean sus películas. En Youtube, se puede encontrar Pather Panchali subtitulada en español.  


martes, 20 de octubre de 2020

EL APOCALIPSIS A LA VUELTA DE LA ESQUINA

Jeremías Ramírez Vasillas

Hamartía es una palabra del griego antiguo que significa "error trágico", "error fatal", defecto, fallo. 

Netflix acaba de estrenar cuatro documentales estremecedores sobre el medio ambiente: David Attenborough: una vida en nuestro planeta, Mission Blue, Besa la tierra: agricultura regenerativa y En busca del coral.

Los cuatro tienen varias cosas en común: ponen ante nuestros ojos la belleza increíble de nuestro planeta. De su mano viajamos a las profundidades del mar para contemplar la hermosura de los seres que habitan ese mundo maravilloso; entramos a la espesura de los bosques donde la vida se expresa con mucha potencia a través de las plantas y animales que allí habitan; bajamos al subsuelo para saber qué hace sana a la tierra y nos adentramos a la majestuosa serenidad de los arrecifes de coral. ¡Qué espectáculo para nuestros ojos! Y ahí están, al alcance de la mano (claro que sólo si se cuenta con el servicio streaming del Netflix).

Pero como en todas las cosas: siempre que vemos un derecho, seguro que habrá un revés. Y de pronto recorren la cortina de esa realidad para dar paso a otra, a la tragedia que del medio ambiente. Quizá nosotros solo notemos un cielo cada vez más gris o mayor basura, en algún río que pasemos o lleva poca a gua o vemos basura, hacinamiento en las ciudades, lluvias, a veces, incontroladas, o cambios bruscos de temperatura: veranos muy calientes e inviernos muy fríos, pero el sol sigue saliendo, la playa sigue siendo atractiva (aunque notemos de pronto cierta espuma cafesosa), o algunas zonas con demasiado polvo. Nuestros más atentos y encantados por la tecnología y la multiplicidad de pantalla pronto dejamos de observar la naturaleza. Nuestra conclusión: aun todo está bien, podemos seguir usando el auto en demasía, generando mayor cantidad de basura, usando para todo bolsas de plástico o utensilios desechables… 

Sin embargo, ya está en marcha muy avanzada una amenaza de muerte que no reaccionamos en estos momentos, después será demasiado tarde. El apocalipsis ya nos habrá alcanzado.

Esto es justamente lo que estos documentales tratan de advertirnos. Pero como pasajeros del Titanic, que siga la fiesta, aunque la naturaleza ya está dando avisos muy fuertes: el coronavirus es uno de ellos. 

Attenborough (1926) inicia su documental caminando entre las ruinas abandonadas de una ciudad de Ucranía —vecina de la planta nuclear de Chernobil—, y desde ahí va mostrando a belleza del mundo, pero también su tragedia y arranca su narración. Deespués de mostrarnos las hermosas imágenes de nuestro mundo dan paso a las imágenes que dan cuenta de la estremecedora degradación del paraíso que poco antes nos había mostrado, (bosques, selvas, ríos, montañas, mares), y que él pudo ver con sus ojos, pero que en el lapso de una vida (la suya) empezó a mostrar síntomas de su inexorablemente destrucción que parece nadie puede ni quiere detener. 

Lo mismo le sucede a la bióloga marina Sylvia Earle (1935) en Missión Blue. La doctora Earle es una científica que desde adolescente ha vivido enamorada del mar explorando sus profundidades, especialmente, como investigadora en diversas misiones alrededor del mundo. Ella, al igual que Attenborough, empieza a notar como la muerte va extendiendo su espantoso brazo arrasando con plantas y animales. Pronto es testigo del cementerio en que se está convirtiendo el mar.

Joshua Tickell y Rebeca Harris, su esposa, en Besa la tierra, nos abren la ventana a la tragedia que le está sucediendo al suelo agrícola sometido al embate de las maquinarias y al bombardeo indiscriminado de agroquímicos y cuyo desgaste bien pronto se presenta y esos campos otrora fértiles se van convirtiendo en un páramo yerto y finalmente en desierto.

Y Richard Vevers, un buzo veterano y entusiasta del océano, en En busca del coral, nos muestra como se repite la tragedia en los corales que lentamente van muriendo por el cambio climático, pues el mar con tan sólo dos grados que ha subido en su temperatura ha provocado que los corales se vayan asfixiando lentamente hasta dejarlos en blanco, es decir, muertos. 

Los cuatro documentales de manera elocuente y explicita nos van dando cuenta de la tragedia y auguran que, si no se recupera la salud del planeta, en 50 años este paraíso se convertirá en un planeta hosco, desértico, inhabitable, como Marte.

En el documental de Silvia Earl nos hace testigos de la brutalidad humana: unos pescadores atrapan tiburones, los suben a la cubierta del barco y con un certero hachazo les amputan las aletas (son muy cotizadas en China para hacer una sopa de esta parte del tiburón) y luego los regresan al mar. ¿Qué hará ese pobre animal desangrándose y sin aletas para poder nadar y sobrevivir? ¿Qué dolor espantoso tiene que soportar antes de morir de una lenta agonía? Casi apago la televisión ante esta escena propia del cine gore o el snuff, donde se escenifican muertes reales y sangre y dolor. 

En los cuatro documentales poco a poco muchas especies animales y vegetales van muriendo. Los mares se llenan de basura, el hielo de los polos se va derritiendo y el mar y la tierra van muriendo.

Qué nos sucedió para crear esta barbarie que no sólo amenaza la vida animal y vegetal sino al nuestra porque dependemos de ellos para existir. Y la locura sigue; la sobre explotación de los bienes naturales no se detiene.

La palabra que se ajusta a esta tragedia es hamartía, error trágico, falla espantosa de nuestra especie, pues lentamente hemos construyendo el patíbulo en donde todos vamos a morir. Y de nada nos servirá la maravillosa tecnología. Aunque no lo sepamos, somos seres que dependemos de la naturaleza, de toda la naturaleza. Por ejemplo, el mar produce la mayor cantidad de oxígeno y absorbe la mayor cantidad de dióxido de carbono, pero esta capacidad se está diluyendo, con la agonía del mar. Y el atentando contra la tierra con miles de toneladas de agrotóxicos (que los usan la agricultura industrial para forzar al suelo a que genere la mayor cantidad de vegetales) lo ha enfermando y pronto no quedará más que un inhóspito desierto, lo cual sucede en grandes extensiones de tierra cultivable. La agricultura salvaje industrial se acabó con sus nutrientes y ahora es tierra muerta, donde ni la hierba salvaje crece ahí.

Hamartía es la palabra que aparece en el Nuevo Testamento y que se traduce en español como pecado (del latín peccatum: delito, falta o acción culpable). El apóstol Pablo escribió en la primera carta a Timoteo (6:10): “La raíz de todos los males es el amor al dinero”. El pecado de nuestra sociedad es el excesivo amor al dinero y por el confort, es decir, del mínimo esfuerzo. En los grandes ricos hay una ambición desmedida, cada quien más y más y más. Y en las capas medias buscan afanosamente mayor comodidad y mayores ingresos. 

¿Qué se necesita para salvar al planeta, para salvar nuestra casa? David Attenborough, dice casi al final del documental: “Somos los seres más inteligentes, y esa gran inteligencia nos ha permitido llegar hasta donde estamos en el desarrollo de la ciencia y la tecnología, pero lo que necesitamos ahora es SABIDURÍA".

Entendamos: la inteligencia es la capacidad para crear, para inventar, para descubrir; la sabiduría es la capacidad para hacer los correcto, de modo que podamos hacer buen uso de esa inteligencia, y en vez de ponerla al servicio de las ganancias, ponerla al servicio de la vida. 

¿Estamos a tiempo de dar marcha atrás o de corregir el rumbo? Richard Attenborough dice sí. Alberto Sisi Sánchez, de la revista Vogue, citas las palabras de este investigador: para salvar la vida en el planeta se necesita “… preservar la biodiversidad en todo el planeta. La tierra tiene un engranaje perfecto y las zonas boscosas como los animales que en ella viven hacen que funcione de manera correcta. Las lluvias o la protección frente a los gases de efecto invernadero dependen de que este equilibrio se mantenga. Hasta la producción de alimento se vería alterada si la armonía de estos factores se rompiera”.

Joshua Tickell y Rebeca Harris, para el caso del suelo cultivable, es practicar una agricultura de conservación. Es decir, una agricultura que le permita al suelo a que se pueda ser regenerado usando semillas no transgénicas, no roturando el suelo, dejando que los residuos se reintegren al suelo, que no se siempre un solo cultivo, y erradicando el uso de fertilizantes químicos y pesticidas. Ya hay en Estados Unidos granjeros que han entendido y están ayudando a sanar sus tierras, de modo que se les pueda dotar de nutrientes naturales, pues hay una fórmula simple: tierra sana, plantas sanas y por ende alimentos sanos y llenos de nutrientes. 

La doctora Silvia Earl dice que lo mismo que existen reservas ecológicas hay que empezar a definir zonas protegidas marinas para evitar el abuso, la contaminación y el saqueo de los recursos marinos y permitir que esos pedazos de mar recobren su salud.

Y Richard Vevers en detener la emisión de gases a la atmósfera para detener el calentamiento global. 

Ojalá todos pudiéramos ver estos documentales y hacer presión para que tanto empresas y grandes consorcios que atentan contra el medio ambiente dejen de hacerlo y que los gobiernos dicten políticas proteccionista medioambientales. Sé que el juego de intereses dificulta implementar medidas de protección al planeta, pero hay que hacerlo. Esos señores tienen que entender que si detenemos nuestras acciones asesinas ya nadie podrá hacer algo por nosotros. 

Pero para emprender esta ardua tarea primero tenemos que admitir que hemos pecado contra Dios y contra su creación de Dios, que la hemos mancillado, y que somos culpables, y luego emprender la marcha en sentido contrario, admirando con humildad esta grandeza que nos rodea. El Salmista David escribió: “!!Cuán innumerables son tus obras, oh Dios! / Hiciste todas ellas con sabiduría; / La tierra está llena de tus beneficios. / He allí el grande y anchuroso mar, / En donde se mueven seres innumerables, / Seres pequeños y grandes. // Allí andan las naves; // Allí este leviatán que hiciste para que jugase en él” (Salmo 104:24.26). 

Nos urge entender que el apocalipsis está ya a la vuelta de la esquina. 

FICHAS TÉCNICAS:

BESA LA TIERRA: AGRICULTURA REGENERATIVA / Director: Joshua Tickell y Rebecca Harrell Tickell / Presentador: Woody Harrelson / Estados Unidos, 2020

DAVID ATTENBOROUGH: UNA VIDA EN NUESTRO PLANETA / David Attenborough / 2020 / 83 min. / EE.UU / Director: Alastair Fothergill, Jonathan Hughes, Keith Scholey / Fotografía: Gavin Thurston / Música: Steven Price

MISSION BLUE / La vida y obra de la oceanógrafo, biólogo marino y ambientalista, Sylvia Earle. / Estreno: 2014. Directores: Robert Nixon, Fisher Stevens. Productores: Robert Nixon, Fisher Stevens, Jack Youngelson, Peter R. Livingston Jr. 

EN BUSCA DEL CORAL / Director: Jeff Orlowski / EU, 2017.


EL GARABATO: Vicente Leñero

Jeremías Ramírez Hace no sé cuántos años que compré este libro, quizá unos 30. Fue a mediados de los ochenta cuando el FONCA sacó a la venta...