lunes, 30 de enero de 2012
ARTZAVAN PELESHYAN Y EL MONTAJE A DISTANCIA
El montaje es uno de los conceptos clave del arte cinematográfico, es el alma de este arte. El montaje es el mecanismo que convierte a un puñado de imágenes sueltas en un discurso coherente.
El montaje, como tal, es decir, la concepción constructiva del discurso cinematográfico a partir de fragmentos que al unirse crea dicho discurso, se inició desde el momento en que los pioneros se vieron en la necesidad, para hacer más expresiva la imagen, de cortar la toma y cambiar de posición la cámara o el tamaño de encuadre. Acción tímida al principio, osada y efectiva posteriormente con los genios que forjaron el lenguaje de cine como David W. Grifftith.
Pero el montaje tomó carta de nacionalidad estética con la escuela soviética conformada por Kuleschov, Dziga Vertov, Pudovkin y Serguéi Eisenstein, creador del término (que tomó prestado de la ingeniería) y su más grande teórico. Es a partir de los soviéticos que el montaje se desarrolla hasta alcanzar su máxima expresión, demostrado su capacidad en películas como El acorazado Potemkin (1925), de Eisenstein.
Las teorías del montaje de la escuela soviética se basan en la yuxtaposición de planos, es decir, en la unión; unión que genera una expresión estética que si bien no está en los planos, llevan al espectador a generar el significado. Un ejemplo tomado del libro El conocimiento cinematográfico y sus problemas (Editorial ERA) de José Revueltas, sirve bien de ilustración: Un hombre camina hacia la cámara, se detiene y mira sin hacer gesto alguno, luego se retira. Si a esta toma le insertamos justo cuando se queda impasible viendo, la imagen de un niño atropellado, la opinión que el espectador tenga del hombre es que es un insensible, un desalmado, un hombre sin sentimientos ni corazón.
Kulechov hizo un experimento con el gran actor soviético Mozzuchin. Filmó su rostro y le pidió que no hiciera gesto alguno. Luego agregó a esta cara impávida tres imágenes: un plato de sopa, el cadáver de una niña y una mujer en un diván. Exhibió estas imágenes al público y les preguntó sobre la actuación de Mozzuchin. La gente respondió que era un gran actor: qué cara de hambre frente al plato, qué dolor frente al cadáver de la niña y qué deseo frente a la mujer. Kulechov concluyó que el montaje era un generador de significados que en las imágenes en sí mismas no había. A este experimento se le llamó “Efecto Kulechov”
Pero fue Eisentein quien llevó la expresión fílmica mucho más lejos formulando su teoría del montaje intelectual o montaje de atracciones, afirmando que es la unión de las imágenes la que permite construir conceptos, ideas. En El acorazado Potemkin, cuando el acorazado ataca al ejército represor que está masacrando a la gente, tres tomas de leones de mármol, una detrás de otra (uno echado, otro levantando la cabeza y el último de pie) dan la idea que el pueblo despierta. Para dar la idea de lo absurdo de la masacre del pueblo en su película Octubre, a los planos de la matanza de la gente, inserta imágenes de toros al momento de ser degollados.
Las formulaciones teóricas de Eisenstein, Verov, Kulechov, Pudovkin, el cine las ha utilizado como un natural instrumento creativo, bien se trate de una película de arte, bien del cine comercial, sin que nadie cuestionara estas teorías sin que nadie le diera un vuelco.
Sin embargo, desde los años sesenta, un desconocido cineasta armenio: Artavazd Peleshyán construyó una idea diferente de montaje que la denominó “Montaje a distancia”. Aunque sus películas las han emparentado con el cine de Dizga Vertov y Eisenstein, el cineasta armenio argumenta que su propuesta es diferente. La idea básica de su teoría no se basa en la yuxtaposición, en la unión, sino en el distanciamiento de los planos.
La teoría fílmica que desarrolló Artavazd Peleshyán, (nació el 22 de noviembre de 1938 en la pequeña ciudad de Leninakan, Armenia) prácticamente pasó inadvertida por las academias, los cineastas y el público, a pesar de que su trabajo teórico y práctico lo desarrolló en los afamados estudios Mosfilm de Moscú.
Esa falta de atención quizá se deba a que su obra fílmica se reúne en un puñado de cortometrajes y como el cortometraje no es considerado cine, la mayoría lo ve como un ejercicio previo, como un intento de cine, pero no cine en sí.
Quizá también porque su cine, aunque se basa en imágenes documentales, no pertenece ni a la ficción ni al documental. Su arte consiste en crear una atmósfera visual con estas imágenes, repitiéndolas, o colocándolas de tal forma que crean una visión donde la imagen es una sinfonía visual, además diseña una banda sonora que se conjuga con las imágenes creando una atmósfera sinfónica, una verdadera música para los ojos.
Pero la singularidad de su obra y lo revolucionario de su teoría finalmente llamó la atención. En 1990 en un festival de cine en Letonia, es entrevistado por Scott Mac Donald y 20 años después, es invitado a participar en la XVIII edición de los Rencontres internationales celebrada en Madrid y se exhibe parte de su obra fílmica, que nos dicen, apenas llega a 12 cortometrajes. “Las proyecciones en Los Rencontres contaron con el aliciente de realizarse en la Filmoteca y de disfrutar con la presencia del propio Pelechyan que (según las microbiografías al uso) apenas si abandona Moscú.
Y finalmente llega a México. En el pasado I Festival Internacional del Cine de la UNAM, celebrado del 24 de febrero al 3 de marzo de 2011, en la sección retrospectiva, fue invitado y se exhibieron 4 de sus películas. Él mismo platicó con el público el domingo 27 de febrero en el Centro Cultural Universitario de Tlatelolco.
Yo, como muchos involucrados en el arte fílmico, no sabía nada de este importante director, ni de su participación en el FICUNAM. Mi amigo y editor del CUEC, Rodolfo Peláez, a quien visité el fin de año, me regaló el libro que el CUEC había publicado sobre Peleshyan en la que este director expone en un breve texto su aportación teórica al cine. El libro se titula Teoría del Montaje a Distancia, que ya está a la venta en el mismo CUEC y en algunas librerías de nuestro país.
De inmediato me di a la tarea del leer el libro. Y si la lectura de su obra fue una revelación, lo fue aún más sus películas. Intrigado por sus novedosas ideas de inmediato me di a la tarea de buscar sus películas en You tube. Aquí está la mayor parte de su obra. La primera película que vi fue In habitans (Obitatieli, 1970). La primera secuencia me cautivó. Inicia con una toma cerrada de las alas de un ave blanca que aletean antes de emprender el vuelo. Peleshyan repite una y otra vez esta toma creando una especie de ballet visual. Luego, pasa a mostrarnos diversos animales salvajes, cuyas repeticiones van mucho más lejos del simple documental. Su cine no muestra, crea un universo visual, que unido a la música es un concierto en dos sentidos creando imágenes para los oídos y sonidos para los ojos.
sábado, 3 de diciembre de 2011
Revista "AUTORES"

Lo breve se extiende como plaga. Ricardo Pérez Quit, en el último número de su revista "Autores: teoría y textos de teatro" lo dedica al miniteatro. Él escribe en su editorial: "Los discos de acetato se compactaron en un CD y estos en Ipod, las casonas de techo alto se trocaron por casas de interés social donde apenas cabe una cama... el mundo se volvió pequeño ¿por qué no el teatro?". Por ello el número 31 de la revista está dedicado al "teatro compacto, compact theatre, Petit Théatre, teatro de USB en donde en pocas gigas cabe mucha acción para los escenarios. Teatro haiku, teatro bonsai, teatro rapidín para darse en bares, en estaciones del metro, en los wc, en los foros pulgares, en capillas de velación, en el panteón, en las azoteas...
Este número trae un ramillte de obras minúsculas de autores conocidos y desconocidos, consagrados y principiantes, profesionales y estudiantes, que coinciden en la mínima expresión escénica.
Bien por Ricardo. Viva el miniteatro, el teatro relámpago, pues como dice Carlos Puig: "Ya no estamos para rollos"
Y a mí me place que Ricardo haya incluido en este número dos pequeñas piezas que escribí cuando estaba el el taller de Dramaturgia que él impartió en la Centro de las Artes de Guanajuato a finales del 2010, en Salamanca.
jueves, 1 de diciembre de 2011
DE HIJO PRODIGO O CÓMO LLEGAR A CELAYA A CONTAR QUE HICISTE UN LIBRO, SIN SONAR MENTIROSO
Gracias a Todos por estar aquí, a mis amigos, a Jeremías por lograr esto, y otra vez, a todos. Estoy como infante feliz: cuando me fui de aquí, pensé en no volver, en seguir teniendo miedo, en borrar que existí en este lugar y, de preferencia que él se olvidara de mí. Hace seis años que mi madre murió y el simple hecho de volver me la recuerda. Regreso con las mismas mañas o peores y más refinadas: me gusta como no tienen una idea compartir los juguetes, andar en jauría con los compas (hoy están a mi lado), las fiestas si llegan a horchatas sólo así son buenas y es lo que haré: mezclar todo con lo de todos.
Hablaré de Monse y Jeremías y lo más seguro es que terminaré al final en alguna de nuestras tantas discusiones con el Rulas. Tengo un blog semanal en una revista llamada cero doce y suelo comentar libros, de Monse dije esto: Y ya que andamos por el rubro de lo erótico, Monserrath Campos Sánchez se hizo un librito de nombre Duermevela (La Rana, 2011), con unas referencias religiosas extrañas: “Tu sexo resucitará a la hora tercera/ / Me absolverás/para sentir el regreso de tu carne”. Repartido en tres partes: Vigilia, Duermevela y Sueño Delta. Cada una nos lleva por el acontecer de los amantes: enamoramiento, registro de una cotidianidad en común, la rotura. Podría quejarme de ciertos momentos de obviedad, de tener en mi rostro el aroma de esos amantes y ser un obsceno fisgón. Pero eso es mi mochez, sin embargo, lo pienso dos veces y digo: wow, lo logró. Lo que sí no podemos dejar pasar son los lugares comunes (esas frases que suenan a dichas mil veces, las cuales cualquier escritor debe tratar de evitar): “Tu aroma canela”, “Música para quererse despacio”, “tu perfume en mi piel” y varias más.
La sensación que nos deja es muy similar a cuando vemos a dos novios besándose en el parque, mientras nosotros estamos por ahí, con la carriola y el desvelo de cuidar a dos niños pequeños; esperando que caigan y podamos dormir seis horas seguidas. Por otro lado, la poeta tiene vertiente: junto con la chica que le hace la intro, son sobrinas de Gerardo Sánchez. Poeta celayense de no malos pasos.
Lo bueno, si es corto, dos veces bueno. Esa es la sensación que deja en Arañas en el silencio. Minificciones (La Rana, 2011) de Jeremías Ramírez Vasillas. Una colección de chile, mole y manteca de narraciones cortas que atrapan por donde le entres al libro. Cualquier lado es bueno, por todos lados sabe bien. Y eso es lo mejor y lo que enriquece cuando lo abrimos: lo mismo nos otorga humor, que sufrimiento, que cualquier sensación humana posible en shots que apenas te das cuenta que andas borracho de emoción. Jeremías cumple con muchos o casi todos los planteamientos que propone Poe para que el principio de suspensión de la incredulidad funcione: efecto, golpe directo, tema, timing, precisión lingüística, fraseo, duración precisa, que sumado en conjunto dan eso que llamamos belleza. Si me apuran un poco, les diré que si ustedes no salen a buscar en este instante ese libro están perdiendo una parte importante de la emoción que debe tener su vida. O cómo dicen las Lavanderas: entonces pa’que nacías si no lees este libro.
Y como a mí, eso de la humildad nomás no se me dio, hablaré de mis trabajos. Dios por Dios es cuatro toma el titulo de una canción pop de love of lesbian. Y extrañamente está emparentado con el mismo discurso de la rola: nos encantan las mentiras si están dichas de verdad. Ese es el argumento que fundamenta mi trabajo en casi cualquier cosa que realice: construir ensamblajes donde el lector disfrute de grotescos universos casi paralelos; y poco, casi nada, debe notarse que el mundo que el conoce poco a poco se fue a chingar a su madre dado la dificultad contener todos los layers de la realidad. No puedo negar que escribo para un tipo especifico de lector: un cabrón incrédulo, hijoputa y que detesta engañarse. No sé si es lo inteligente, pero mis amigos suelen ser así: gente que detesta los caminos conocidos por todos, prefiere que su falta de éxito sea por meritos propios, que no se doblega. Se me ocurrió hacer uso del paper (ese trabajo horroroso que hacen los científicos y los catedráticos para mantener su puesto) y meter dentro historias que funcionan como chismes que demuelen su propio espacio vital. Se sobreentiende que es una actividad postsituasionista. Pero después de leer lo que hacen los paracientíficos sociales, mi trabajo tenía una nueva razón de ser: demostrar que esos imbéciles hacen literatura y no ciencia. Que la psicología y sus marihuanadas son eso: cajones de confesión y cartas astrales que no pueden ser vistas como ciencia. Que el verdadero nombre del sociólogo es ociologo. Y la filosofía es una mentira para justificar nuestros miedos y creencias prejuiciosas.
Antes destruía a lo pendejo, hoy soy un pendejo que sigue destruyendo. Y que le voy hacer, lo chichimeca vascuence de mi terruño me persigue. Otra vez gracias y hagan esquina comprando un librito, no sean gachos.
Hablaré de Monse y Jeremías y lo más seguro es que terminaré al final en alguna de nuestras tantas discusiones con el Rulas. Tengo un blog semanal en una revista llamada cero doce y suelo comentar libros, de Monse dije esto: Y ya que andamos por el rubro de lo erótico, Monserrath Campos Sánchez se hizo un librito de nombre Duermevela (La Rana, 2011), con unas referencias religiosas extrañas: “Tu sexo resucitará a la hora tercera/ / Me absolverás/para sentir el regreso de tu carne”. Repartido en tres partes: Vigilia, Duermevela y Sueño Delta. Cada una nos lleva por el acontecer de los amantes: enamoramiento, registro de una cotidianidad en común, la rotura. Podría quejarme de ciertos momentos de obviedad, de tener en mi rostro el aroma de esos amantes y ser un obsceno fisgón. Pero eso es mi mochez, sin embargo, lo pienso dos veces y digo: wow, lo logró. Lo que sí no podemos dejar pasar son los lugares comunes (esas frases que suenan a dichas mil veces, las cuales cualquier escritor debe tratar de evitar): “Tu aroma canela”, “Música para quererse despacio”, “tu perfume en mi piel” y varias más.
La sensación que nos deja es muy similar a cuando vemos a dos novios besándose en el parque, mientras nosotros estamos por ahí, con la carriola y el desvelo de cuidar a dos niños pequeños; esperando que caigan y podamos dormir seis horas seguidas. Por otro lado, la poeta tiene vertiente: junto con la chica que le hace la intro, son sobrinas de Gerardo Sánchez. Poeta celayense de no malos pasos.
Lo bueno, si es corto, dos veces bueno. Esa es la sensación que deja en Arañas en el silencio. Minificciones (La Rana, 2011) de Jeremías Ramírez Vasillas. Una colección de chile, mole y manteca de narraciones cortas que atrapan por donde le entres al libro. Cualquier lado es bueno, por todos lados sabe bien. Y eso es lo mejor y lo que enriquece cuando lo abrimos: lo mismo nos otorga humor, que sufrimiento, que cualquier sensación humana posible en shots que apenas te das cuenta que andas borracho de emoción. Jeremías cumple con muchos o casi todos los planteamientos que propone Poe para que el principio de suspensión de la incredulidad funcione: efecto, golpe directo, tema, timing, precisión lingüística, fraseo, duración precisa, que sumado en conjunto dan eso que llamamos belleza. Si me apuran un poco, les diré que si ustedes no salen a buscar en este instante ese libro están perdiendo una parte importante de la emoción que debe tener su vida. O cómo dicen las Lavanderas: entonces pa’que nacías si no lees este libro.
Y como a mí, eso de la humildad nomás no se me dio, hablaré de mis trabajos. Dios por Dios es cuatro toma el titulo de una canción pop de love of lesbian. Y extrañamente está emparentado con el mismo discurso de la rola: nos encantan las mentiras si están dichas de verdad. Ese es el argumento que fundamenta mi trabajo en casi cualquier cosa que realice: construir ensamblajes donde el lector disfrute de grotescos universos casi paralelos; y poco, casi nada, debe notarse que el mundo que el conoce poco a poco se fue a chingar a su madre dado la dificultad contener todos los layers de la realidad. No puedo negar que escribo para un tipo especifico de lector: un cabrón incrédulo, hijoputa y que detesta engañarse. No sé si es lo inteligente, pero mis amigos suelen ser así: gente que detesta los caminos conocidos por todos, prefiere que su falta de éxito sea por meritos propios, que no se doblega. Se me ocurrió hacer uso del paper (ese trabajo horroroso que hacen los científicos y los catedráticos para mantener su puesto) y meter dentro historias que funcionan como chismes que demuelen su propio espacio vital. Se sobreentiende que es una actividad postsituasionista. Pero después de leer lo que hacen los paracientíficos sociales, mi trabajo tenía una nueva razón de ser: demostrar que esos imbéciles hacen literatura y no ciencia. Que la psicología y sus marihuanadas son eso: cajones de confesión y cartas astrales que no pueden ser vistas como ciencia. Que el verdadero nombre del sociólogo es ociologo. Y la filosofía es una mentira para justificar nuestros miedos y creencias prejuiciosas.
Antes destruía a lo pendejo, hoy soy un pendejo que sigue destruyendo. Y que le voy hacer, lo chichimeca vascuence de mi terruño me persigue. Otra vez gracias y hagan esquina comprando un librito, no sean gachos.
martes, 29 de noviembre de 2011
HISTORIAS DE LAS HISTORIAS

En junio del 2009 participe en el concurso (Las Historias) que lanza cada mes Alberto Chimal en internet, el cuál gané en ese entonces con un cuentito titulado "Mensaje urgente". Los ganadores de 6 años de este concurso de publican en el libro Historias de Las Historias, que se presentará en la FIL de Guadalajara este viernes 2 de diciembre. Me complace estar en ese volumen.
Esta es la invitación que escribió Alberto: "Historias de Las Historias, es una antología de textos ganadores del concurso de minificción que se lleva a cabo aquí desde hace seis años. El libro está publicado por Ediciones del Ermitaño y contiene trabajos de varias decenas de autores de América Latina y Europa, además de ilustraciones del taller El Segundo Día, de la Escuela de Diseño del INBA. Es una constancia del trabajo que muchas personas han querido hacer alrededor de la minificción en esta bitácora, y por lo tanto es una alegría enorme y compartida, que agradezco a los autores así como a Alejandro Zenker y Rasheny Lazcano, de Ediciones del Ermitaño. Este libro se presentará en la FIL el viernes 2 a las 21:00 horas, en el stand L18 del recinto de la Feria, en la sección de editoriales independientes. Participaremos Alejandro Zenker y yo".
domingo, 6 de noviembre de 2011
ARAÑAS EN EL SILENCIO en el Campus Celaya-Salvatierra
Ahora tengo el gusto de invitarlos a la presentación de mi libro en el Campus Celaya Salvatierra este viernes 11 de noviembre con motivo del Dia Nacional del Libro. Estarán conmigo presentando sus libros Monserrat Campos Sánchez y Francisco Rangel, todos cuyos libros (incluyendo el mío) fueron publicados dentro de la colección "Formato Portátil", de Ediciones la Rana del Instituto Estatal de la Cultura de Guanajuato. Están todos invitados.
viernes, 21 de octubre de 2011
Insectaria
Jeremías Ramírez
Sueño que soy un insecto y mi mujer, que es entomóloga, me observa desde las alturas a través de la lente del microscopio. Sonrío, la saludo, quiero decirle hola pero la voz se me quiebra súbitamente al contacto del frío del metal que me atraviesa. Despierto. No es un sueño.
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Cuento publicado en El libro de los seres no imaginarios. Minibichario (Antología) Antologado por José Manuel Ortiz Soto, Editorial Ficticia, México, D.F., 2012.
domingo, 25 de septiembre de 2011
PRESENTACIÓN DE ARAÑAS EN EL SILENCIO

En la internacional Microcuentista, revista de microrrelatos y otras brevedades (http://revistamicrorrelatos.blogspot.com/2011/09/aranas-en-el-silencio-de-jeremias.html), se publicó esta nota sobre la presentación de mi libro:
“El día 22 de septiembre se presentó en la Biblioteca Central Estatal de la ciudad de León, Guanajuato, el libro Arañas en el silencio, minificciones de Jeremías Ramírez Vasillas. La presentación estuvo a cargo de José Manuel Ortiz Soto, quien destacó la carga sicológica que conlleva cada texto; Roberto Gómez, actor y mimo, adaptó para mímica el texto El destello. El autor nos dio un panorama de su andar por la minificción ―desde sus inicios en la revista El Cuento, de Edmundo Valadés, hasta la gestación del presente libro, en el taller de Guillermo Samperio, y su consolidación en el pasado reality literario Caza de letras, de la Universidad Nacional Autónoma de México―. El libro, conformado por 60 minificciones, en una bella edición de bolsillo, forma parte de la colección Formato Portátil, de Ediciones La Rana, del Instituto Estatal de la Cultura de Guanajuato. Del autor nos dice el prologuista del libro, Alberto Chimal: “Sobre todo, me interesó su versatilidad: al contrario de otros autores de cuento brevísimo, que se concentran en un solo tema y le dan vueltas para que lo veamos desde todos los ángulos, Jeremías Ramírez parecía querer abarcar lo ancho y lo largo del mundo entero, la historia y la imaginación, lo natural y lo humano.”
Por su parte, Aleqs Garrigoz, escribe en la contraportada del libro: “Arañas en el silencio es una aventura narrativa por la vivaz imaginería del autor, en la que la sorpresa y el humorismo tiene lugares privilegiados: todo es ocasión para elaborar la minificción con todo el efectismo de la que es capaz; así, se reinventan los mitos, los cuentos de hadas y la historia misma, se despoja a la ocasión solemne de su investidura formal y se juega con los aspectos más caricaturescos del ser humano. El giro inesperado, la vuelta de tuerca, son signos determinantes de estos textos en lo que la magia y lo maravilloso son introducidos en la vida cotidiana como la cosa más natural”.
Agradezco a los asistentes su presencia.
viernes, 16 de septiembre de 2011
ARAÑAS EN EL SILENCIO

Tengo el honor de invitarlos a la presentación de mi libro "Arañas en el silencio: minificciones", que publica Ediciones La Rana del Gobierno del estado de Guanajuato. Es un pequeño libro que contiene 60 minificciones. Estos minucuentos se fueron gestando en un lapso de más de 10 años, desde que estuve en el taller de Guillermo Samperio y concluye en mi participación en el Virtuality Literario Caza de Letras, concurso de minificción que organizó la UNAM el año pasado. Es un recuento de la trayectoria que he vivido en un lapso intenso en busca de la palabra precisa que detonara un universo.
Ojalá puedan ir. Me sentiré feliz de verlos allí. La cita es este jueves 22 de septiembre en la Biblioteca Central Estatal de Guanajuato "Wigberto Jiménez Moreno", ubicada en León, Guanajuato (Prolongación Calzada de los Héroes no. 308 Col. La Martinica, León, Guanajuato, México CP 37500). Posteriormente haré una o dos presentaciones en Celaya, dependiendo de las posibilidades.
Saludos cordiales
Jeremías
sábado, 20 de agosto de 2011
LOS LIBROS TIENEN LA PANTALLA
Por Jeremías Ramírez Vasillas
La Universidad de Guanajuato organiza un ciclo de cine que muestra una característica del cine contemporánea: su profunda unión con la literatura. Cinco importantes películas darán cuenta de esta unión: Agora, La novena puerta, Fahrenheit 451, El libro de cabecera y The Hollywood Librarian.
El ciclo que comienza este lunes 22 de agosto en el Teatro Principal con Ágora (2009), del chileno-español Alejandro Amenábar. Es una superproducción española, con un gran atractivo visual, que narra los trágicos sucesos acontecidos a la Biblioteca Alejandría por el fanatismo religioso cristiano que culminó con la muerte de la primera mujer matemática de la historia: Hipatia de Alejandría (370-415 D.C.). Recién se puso en circulación El libro de las matemáticas de Clifford A. Pickover en el que viene un artículo sobre ella (La muerte de Hipatia, p. 78) donde destaca su labor como teórica de esta importante rama del saber. Y agrega: “Hasta después del Renacimiento no hubo otra mujer, Maria Agnesi, que se hiciera un nombre en las matemáticas”. La película se centra en su labor docente y especulativa de los astros. En ese tiempo, había tantas preguntas en el cielo y tan pocas respuestas. Esta mujer, hermosa físicamente, sólo tenía como sus amores: la verdad y el conocimiento. Fue brutalmente asesinada. Dice este libro: “la desnudaron y le arrancaron la carne de los huesos con conchas afiladas” (en la película muere de otra forma). El crimen fue cometido por una turba de fanáticos de una secta cristiana de la época: los parabolianos. La película se mete en momentos en fangoso terrenos especulativos, pero no deja de ser interesante la propuesta visual de esta película.
El martes 23 exhiben La novena puerta (1999), del afamado director polaco, Roman Polanski, que se atreve a adaptar la novela de Pérez Reverte, El club Dumas, novela bastante malita. La película tiene su encanto aunque no es una de las obras mayores de Polanski como El bebé de Rose Mary (1968), Chinatown (1974) o Tess (1979). Dice Mateo Sánchez Cardiel, de La butaca.net: “Dean Corso, un sabueso de los coleccionistas de libros que se enfrenta a su caso más arriesgado: confirmar la autenticidad de ‘Las nueve puertas del reino de las sombras’, un libro de Ariste de Torchia, pero, según la leyenda negra, escrito por el mismísimo Satanás. Este truculento viaje le llevará a Corso desde la ciudad de los rascacielos a un enigmático Toledo, desde París hasta un precioso castillo escocés. En su camino se cruzarán el amor, el odio, la codicia, el fanatismo, la religión, la vida y la muerte. Toda una espiral de la que Corso, una vez metido, no podrá salir hasta que no haya concluido su descenso a los infiernos”.
El miércoles 24 se proyecta Fahrenheit 451 (1966), bajo la hábil conducción de otro cineasta mayor: Francoise Truffaut, ya desaparecido: murió en 1984, autor de celebres películas como Los 400 golpes (1959), Jules et Jim (1962), La noche americana (1973), entre otras. Fahrenheit 451 se basa en la novela del mismo nombre del escritor norteamericano Ray Bradbury (uno de mis autores favoritos de ciencia ficción junto con Stanislaw Lem). Es una película de ciencia ficción que tiene que ver con los libros: en esa sociedad futurista los libros son prohibidos y los bomberos dedican a quemarlos. Para rescatar estos valiosos objetos que han permitido el desarrollo de la humanidad (Ágora resalta la importante de las bibliotecas. Hipatia vive unida orgánicamente a la gran Biblioteca de Alejandría) los amantes de los libros y del conocimiento se dan a la tarea de memorizarlos. Cada uno de ellos es responsable de contener en su memoria un libro. El libro y la película son altamente disfrutables. Éntrele a los dos, no quedará decepcionado.
El jueves 25 proyectan El libro de cabecera (1996) del controversial pero interesante director inglés Peter Greenaway, pintor de profesión y autor de películas perturbadoras tanto por la temática que aborda en ellas como por su ánimo de romper con los cánones del cine, estableciendo de alguna forma las posibles directrices por las que deberá discurrir este arte en el futuro. Interesantes son sus tesis sobre las cuatro tiranías que en un tiempo me permitieron elaborar una ponencia sobre el cine del futuro. Regresando a la película, El libro de Cabecera “es una película de carácter iniciático en la que Nagiko —narradora y protagonista— va contando su proceso de aprendizaje. Proceso que se simboliza en el paso de ser soporte de escritura a convertirse ella misma en ‘pincel’; y que tiene, como etapas intermedias, el conocimiento del amor, de la muerte y de la venganza”. Esta es una película conocida, y por su calidad estética e innovadora en el lenguaje del cine, es muy probable que no perderá vigencia; es prácticamente un clásico del siglo XX.
Cierra este ciclo The Hollywood Librarian (2007) un documental dirigido por Ann Seidl. Esta es su única película. Dice la Pequeña saltamontes en su blog: “The Hollywood Librarian es un documental que trata sobre la figura del bibliotecario y el trabajo que realiza a través de la imagen que se desprende en diferentes película de Hollywood. El documental mezcla clips cinematográficos de películas que han tratado la figura del bibliotecario desde diferentes puntos de vista, algunos más positivos, otros negativos y algunos ridiculizantes (sic), con entrevistas a bibliotecarios americanos que analizan la imagen estereotipada que tiene la sociedad de su figura y del trabajo que realizan. The Hollywood Librarian también estudia los diferentes tipos de bibliotecarios que existen (escolar, infantil, director, catalogador, documentalista, de prisiones...) así como los diferentes servicios bibliotecarios que se dan en la sociedad (de grandes ciudades a rurales) y los cambios que la era de la información y las nuevas tecnologías han obligado a evolucionar a nuestra profesión”. Se ve que doña Saltamontes es bibliotecaria. Quizá es la película que los organizadores del ciclo esperan menos gente por eso la han programado en el Auditorio Euquerio Guerrero, que es una sala muy chiquita, casi íntima, a diferencia del Teatro principal.
Para acercarse a este banquete fílmico donde los libros tienen la pantalla, consulten la cartelera.
domingo, 7 de agosto de 2011
EL AUTOMÓVIL GRIS
El 11 de diciembre de 1919 se estrenó la película El automóvil gris, la primera gran película mexicana, escrita, dirigida y fotografiada por Enrique Rosas. Y fue desde su estreno un éxito rotundo similar a los estrenos de Harry Potter en nuestra época: se estrenó en 20 salas, que parece poco pero consideremos la época: la ciudad de México era entonces apenas un ranchito.
Dicen las crónicas periodísticas de la época que “…ayer fue una gran tarde de toros. Había romerías en los barrios y caravanas en las calles céntricas que se dirigían anhelantes a contemplar el sangriento Automóvil; en los pórticos de los salones se hacían colas esperando la apertura...“ Un anuncio publicado en El Universal decía: “es la película nacional más emocionante, más costosa, la que batirá el récord de interés y la que en su terreno pasará por el mayor número de salones (salas de cine) para que todo el público de la capital pueda ver en pantalla los tan discutidos y famosos crímenes que tan hondamente conmovieron a la sociedad”.
Esta película no sólo es importante porque fue la primer superproducción del cine mexicano y cuyo logro estético y comercial dejó una marca indeleble, sino porque además es un documento que recoge los hechos turbulentos en plena convulsión revolucionaria, cuando tres fuerzas se disputaban el poder de México y de su capital: a veces los carrancistas tomaban el poder, a veces los zapatistas y a veces los Villistas y cada uno tomaba lo que quería y cada uno ponía a circular sus propios billetes que los azorados comerciantes tenían que aceptar con el temor que pronto no valiera ni el papel en el que estaba impreso: “La ciudad andaba enloquecida. Con cada entrada de tropa, cambiaba la moneda. Los acaparadores aparecían como hongos tras la lluvia, y la confusión era brutal. Cada grupo político-militar tenía sus propios billetes. Carranza fue quien comenzó la confusión. En uno de sus primeros decretos ordenó la emisión de papel moneda de cinco, diez y veinte centavos. Eran unos cartoncitos de seis centímetros de largo por tres de ancho que llevaban impreso en el anverso, el escudo nacional y la cifra equivalente a su valor, y en el reverso el emblema de la Justicia con la leyenda ‘Gobierno Constitucional de México’, el número correspondiente a su emisión y la advertencia de ser moneda transitoria”. Fue en esta época que nació la palabra “bilimbiques” para nombrar a estos billetes chafas, “derivado probablemente de un estadounidense llamado William Wynkes, quien también emitió un papel moneda sin respaldo”.
En este periodo turbulento, la ciudad se hundió en el caos sin una autoridad que asumiera el control. Cada bando cantaba para su santo y muchos escudados en el uniforme cometían desmanes y robos.
Fue en esa época que una banda ganó notoriedad por su modus operandi. Vestidos de militares llegaban a las casas de los más ricos con órdenes de cateo de parte de sus jefes para buscar armas. Una vez dentro se dedicaban a embolsarse todo lo que había.
El hecho que sirvió de base argumental para la película sucedió el 26 de abril de 1915 cuando un grupo de militares llegó a la casa del señor Vicente González con una orden de cateo firmada por el general zapatista Amador Salazar, jefe del Cuartel General del Ejército del Sur, y le roban 4 mil pesos y alhajas de poco valor. Las señas de los criminales es que iban en un automóvil gris. La banda cometería más robos hasta que por presiones de las víctimas fueron apresados y fusilados posteriormente. Su jefe, el español avecindado en México, Higinio Granda, también fue apresado pero se libró de ser fusilado. Enrique Rosas fue el único al que se le permitió filmar el hecho.
La película de Rosas (hecha cuatro años después) incluye esta escena, real, bien snuff, del fusilamiento de estos delincuentes. “Fue filmada —dice la página de internet del Tec de Monterrey— originalmente como una serie de doce episodios… Estuvo basada en una serie de crímenes que sacudieron a la sociedad capitalina de 1915, El automóvil gris trajo por primera vez al cine mexicano la experiencia histórica inmediata. En este sentido, la cinta es una de las más contemporáneas de su tiempo, un enorme trabajo de ‘cinéma vérité’ que incluye dos elementos totalmente reales: el inspector Juan Manuel Cabrera interpretándose a sí mismo y la famosa escena final del fusilamiento real de los ladrones”.
La película fue producida por la empresa Azteca Films, propiedad del propio Rosas y la diva Mimí Derba, actriz de zarzuela famosa en esa época, con dinero, se dice, de la Revolución, específicamente, del general Pablo González, postulante a la presidencia.
Llama la atención las declaraciones de Mimi Derba sobre los propósitos de su casa productora: “Hay que pensar en la fuerza con que un argumento y buen desarrollo cinematográfico pueden infiltrar en el ánimo de los observadores, cualidades como la iniciativa, la perseverancia, la energía, la voluntad, etc.” Bien podrían tomar esta lección los dueños de Televisa y TV Azteca para mejorar sus basurientas televisoras.
Yo nada sabía al respecto, tanto de los hechos históricos como de la película de Rosas, sólo tenía noticias vagas de mis lecturas de libros de historia del cine y lo que había escuchado en mis clases de cine en la Universidad, pero sin profundizar. Pero heme aquí que me encontré en mi librería favorita (la tienda de autoservicios cercana) un librito que recién salió a la venta: La banda del automóvil gris, escrito por Agustín Sánchez González. Yo pensé al principio que era una especie de novela en la que se basaba la película. Pero me extrañaba que saliera la foto del autor, una foto muy contemporánea. Pronto descubrí que era un libro entre histórico y ensayístico de ese telón de fondo de la revolución: el caos en la ciudad. De este libro saqué las citas textuales que cité entrecomilladamente arriba.
Resulta que el autor nació en la ciudad de México, en 1956. Es licenciado en Historia por la UNAM y autor de varios libros donde combina la historia, la literatura y el periodismo. Entre sus obras más destacadas se encuentran La banda del automóvil gris, Juárez en tres tiempos, 7 moneros, Terribilísimas historias de crímenes y horrores en la Ciudad de México en el siglo XIX, Historia de un señor que una vez fue grillo, El General en La Bombilla y La nota roja en 1910. Desde hace 15 años es investigador del CENIDIAP/INBA y es uno de los más importantes especialistas en la caricatura mexicana, autor del clásico Diccionario biográfico ilustrado de la caricatura mexicana. Su obra ha sido compilada en varias antologías literarias y ha recibido diversos reconocimientos por su trabajo literario y de investigación, como el segundo lugar del Premio de Crónica Bernal Díaz del Castillo en 2002.
Ahora usted puede ver esta película en su cine favorito: el You Tube. Ahí, en esa magnífica cineteca, está esta joya del cine nacional si bien no en su versión original pues esta fue reeditada y sonorizada en 1933 y vuelta a remasterizar en 1950, versión esta última que está en el You Tube pero que sorprende la calidad y habilidad de este primitivo cineasta que tenían la fuerza, el empuje y la habilidad de tejer una monumental obra fílmica.
Búsquela y disfrútela. Viene en 8 fragmentos, molestos, pero que bien vale nuestra paciencia.
martes, 26 de julio de 2011
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