sábado, 3 de diciembre de 2011

Revista "AUTORES"


Lo breve se extiende como plaga. Ricardo Pérez Quit, en el último número de su revista "Autores: teoría y textos de teatro" lo dedica al miniteatro. Él escribe en su editorial: "Los discos de acetato se compactaron en un CD y estos en Ipod, las casonas de techo alto se trocaron por casas de interés social donde apenas cabe una cama... el mundo se volvió pequeño ¿por qué no el teatro?". Por ello el número 31 de la revista está dedicado al "teatro compacto, compact theatre, Petit Théatre, teatro de USB en donde en pocas gigas cabe mucha acción para los escenarios. Teatro haiku, teatro bonsai, teatro rapidín para darse en bares, en estaciones del metro, en los wc, en los foros pulgares, en capillas de velación, en el panteón, en las azoteas...

Este número trae un ramillte de obras minúsculas de autores conocidos y desconocidos, consagrados y principiantes, profesionales y estudiantes, que coinciden en la mínima expresión escénica.

Bien por Ricardo. Viva el miniteatro, el teatro relámpago, pues como dice Carlos Puig: "Ya no estamos para rollos"

Y a mí me place que Ricardo haya incluido en este número dos pequeñas piezas que escribí cuando estaba el el taller de Dramaturgia que él impartió en la Centro de las Artes de Guanajuato a finales del 2010, en Salamanca.

jueves, 1 de diciembre de 2011

DE HIJO PRODIGO O CÓMO LLEGAR A CELAYA A CONTAR QUE HICISTE UN LIBRO, SIN SONAR MENTIROSO

Gracias a Todos por estar aquí, a mis amigos, a Jeremías por lograr esto, y otra vez, a todos. Estoy como infante feliz: cuando me fui de aquí, pensé en no volver, en seguir teniendo miedo, en borrar que existí en este lugar y, de preferencia que él se olvidara de mí. Hace seis años que mi madre murió y el simple hecho de volver me la recuerda. Regreso con las mismas mañas o peores y más refinadas: me gusta como no tienen una idea compartir los juguetes, andar en jauría con los compas (hoy están a mi lado), las fiestas si llegan a horchatas sólo así son buenas y es lo que haré: mezclar todo con lo de todos.

Hablaré de Monse y Jeremías y lo más seguro es que terminaré al final en alguna de nuestras tantas discusiones con el Rulas. Tengo un blog semanal en una revista llamada cero doce y suelo comentar libros, de Monse dije esto: Y ya que andamos por el rubro de lo erótico, Monserrath Campos Sánchez se hizo un librito de nombre Duermevela (La Rana, 2011), con unas referencias religiosas extrañas: “Tu sexo resucitará a la hora tercera/ / Me absolverás/para sentir el regreso de tu carne”. Repartido en tres partes: Vigilia, Duermevela y Sueño Delta. Cada una nos lleva por el acontecer de los amantes: enamoramiento, registro de una cotidianidad en común, la rotura. Podría quejarme de ciertos momentos de obviedad, de tener en mi rostro el aroma de esos amantes y ser un obsceno fisgón. Pero eso es mi mochez, sin embargo, lo pienso dos veces y digo: wow, lo logró. Lo que sí no podemos dejar pasar son los lugares comunes (esas frases que suenan a dichas mil veces, las cuales cualquier escritor debe tratar de evitar): “Tu aroma canela”, “Música para quererse despacio”, “tu perfume en mi piel” y varias más.

La sensación que nos deja es muy similar a cuando vemos a dos novios besándose en el parque, mientras nosotros estamos por ahí, con la carriola y el desvelo de cuidar a dos niños pequeños; esperando que caigan y podamos dormir seis horas seguidas. Por otro lado, la poeta tiene vertiente: junto con la chica que le hace la intro, son sobrinas de Gerardo Sánchez. Poeta celayense de no malos pasos.

Lo bueno, si es corto, dos veces bueno. Esa es la sensación que deja en Arañas en el silencio. Minificciones (La Rana, 2011) de Jeremías Ramírez Vasillas. Una colección de chile, mole y manteca de narraciones cortas que atrapan por donde le entres al libro. Cualquier lado es bueno, por todos lados sabe bien. Y eso es lo mejor y lo que enriquece cuando lo abrimos: lo mismo nos otorga humor, que sufrimiento, que cualquier sensación humana posible en shots que apenas te das cuenta que andas borracho de emoción. Jeremías cumple con muchos o casi todos los planteamientos que propone Poe para que el principio de suspensión de la incredulidad funcione: efecto, golpe directo, tema, timing, precisión lingüística, fraseo, duración precisa, que sumado en conjunto dan eso que llamamos belleza. Si me apuran un poco, les diré que si ustedes no salen a buscar en este instante ese libro están perdiendo una parte importante de la emoción que debe tener su vida. O cómo dicen las Lavanderas: entonces pa’que nacías si no lees este libro.

Y como a mí, eso de la humildad nomás no se me dio, hablaré de mis trabajos. Dios por Dios es cuatro toma el titulo de una canción pop de love of lesbian. Y extrañamente está emparentado con el mismo discurso de la rola: nos encantan las mentiras si están dichas de verdad. Ese es el argumento que fundamenta mi trabajo en casi cualquier cosa que realice: construir ensamblajes donde el lector disfrute de grotescos universos casi paralelos; y poco, casi nada, debe notarse que el mundo que el conoce poco a poco se fue a chingar a su madre dado la dificultad contener todos los layers de la realidad. No puedo negar que escribo para un tipo especifico de lector: un cabrón incrédulo, hijoputa y que detesta engañarse. No sé si es lo inteligente, pero mis amigos suelen ser así: gente que detesta los caminos conocidos por todos, prefiere que su falta de éxito sea por meritos propios, que no se doblega. Se me ocurrió hacer uso del paper (ese trabajo horroroso que hacen los científicos y los catedráticos para mantener su puesto) y meter dentro historias que funcionan como chismes que demuelen su propio espacio vital. Se sobreentiende que es una actividad postsituasionista. Pero después de leer lo que hacen los paracientíficos sociales, mi trabajo tenía una nueva razón de ser: demostrar que esos imbéciles hacen literatura y no ciencia. Que la psicología y sus marihuanadas son eso: cajones de confesión y cartas astrales que no pueden ser vistas como ciencia. Que el verdadero nombre del sociólogo es ociologo. Y la filosofía es una mentira para justificar nuestros miedos y creencias prejuiciosas.

Antes destruía a lo pendejo, hoy soy un pendejo que sigue destruyendo. Y que le voy hacer, lo chichimeca vascuence de mi terruño me persigue. Otra vez gracias y hagan esquina comprando un librito, no sean gachos.

martes, 29 de noviembre de 2011

HISTORIAS DE LAS HISTORIAS


En junio del 2009 participe en el concurso (Las Historias) que lanza cada mes Alberto Chimal en internet, el cuál gané en ese entonces con un cuentito titulado "Mensaje urgente". Los ganadores de 6 años de este concurso de publican en el libro Historias de Las Historias, que se presentará en la FIL de Guadalajara este viernes 2 de diciembre. Me complace estar en ese volumen.

Esta es la invitación que escribió Alberto: "Historias de Las Historias, es una antología de textos ganadores del concurso de minificción que se lleva a cabo aquí desde hace seis años. El libro está publicado por Ediciones del Ermitaño y contiene trabajos de varias decenas de autores de América Latina y Europa, además de ilustraciones del taller El Segundo Día, de la Escuela de Diseño del INBA. Es una constancia del trabajo que muchas personas han querido hacer alrededor de la minificción en esta bitácora, y por lo tanto es una alegría enorme y compartida, que agradezco a los autores así como a Alejandro Zenker y Rasheny Lazcano, de Ediciones del Ermitaño. Este libro se presentará en la FIL el viernes 2 a las 21:00 horas, en el stand L18 del recinto de la Feria, en la sección de editoriales independientes. Participaremos Alejandro Zenker y yo".

domingo, 6 de noviembre de 2011

ARAÑAS EN EL SILENCIO en el Campus Celaya-Salvatierra

Ahora tengo el gusto de invitarlos a la presentación de mi libro en el Campus Celaya Salvatierra este viernes 11 de noviembre con motivo del Dia Nacional del Libro. Estarán conmigo presentando sus libros Monserrat Campos Sánchez y Francisco Rangel, todos cuyos libros (incluyendo el mío) fueron publicados dentro de la colección "Formato Portátil", de Ediciones la Rana del Instituto Estatal de la Cultura de Guanajuato. Están todos invitados.

viernes, 21 de octubre de 2011

Insectaria

Jeremías Ramírez

Sueño que soy un insecto y mi mujer, que es entomóloga, me observa desde las alturas a través de la lente del microscopio. Sonrío, la saludo, quiero decirle hola pero la voz se me quiebra súbitamente al contacto del frío del metal que me atraviesa. Despierto. No es un sueño.

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Cuento publicado en El libro de los seres no imaginarios. Minibichario (Antología) Antologado por José Manuel Ortiz Soto, Editorial Ficticia, México, D.F., 2012.





domingo, 25 de septiembre de 2011

PRESENTACIÓN DE ARAÑAS EN EL SILENCIO



En la internacional Microcuentista, revista de microrrelatos y otras brevedades (http://revistamicrorrelatos.blogspot.com/2011/09/aranas-en-el-silencio-de-jeremias.html), se publicó esta nota sobre la presentación de mi libro:
“El día 22 de septiembre se presentó en la Biblioteca Central Estatal de la ciudad de León, Guanajuato, el libro Arañas en el silencio, minificciones de Jeremías Ramírez Vasillas. La presentación estuvo a cargo de José Manuel Ortiz Soto, quien destacó la carga sicológica que conlleva cada texto; Roberto Gómez, actor y mimo, adaptó para mímica el texto El destello. El autor nos dio un panorama de su andar por la minificción ―desde sus inicios en la revista El Cuento, de Edmundo Valadés, hasta la gestación del presente libro, en el taller de Guillermo Samperio, y su consolidación en el pasado reality literario Caza de letras, de la Universidad Nacional Autónoma de México―. El libro, conformado por 60 minificciones, en una bella edición de bolsillo, forma parte de la colección Formato Portátil, de Ediciones La Rana, del Instituto Estatal de la Cultura de Guanajuato. Del autor nos dice el prologuista del libro, Alberto Chimal: “Sobre todo, me interesó su versatilidad: al contrario de otros autores de cuento brevísimo, que se concentran en un solo tema y le dan vueltas para que lo veamos desde todos los ángulos, Jeremías Ramírez parecía querer abarcar lo ancho y lo largo del mundo entero, la historia y la imaginación, lo natural y lo humano.”

Por su parte, Aleqs Garrigoz, escribe en la contraportada del libro: “Arañas en el silencio es una aventura narrativa por la vivaz imaginería del autor, en la que la sorpresa y el humorismo tiene lugares privilegiados: todo es ocasión para elaborar la minificción con todo el efectismo de la que es capaz; así, se reinventan los mitos, los cuentos de hadas y la historia misma, se despoja a la ocasión solemne de su investidura formal y se juega con los aspectos más caricaturescos del ser humano. El giro inesperado, la vuelta de tuerca, son signos determinantes de estos textos en lo que la magia y lo maravilloso son introducidos en la vida cotidiana como la cosa más natural”.

Agradezco a los asistentes su presencia.

viernes, 16 de septiembre de 2011

ARAÑAS EN EL SILENCIO


Tengo el honor de invitarlos a la presentación de mi libro "Arañas en el silencio: minificciones", que publica Ediciones La Rana del Gobierno del estado de Guanajuato. Es un pequeño libro que contiene 60 minificciones. Estos minucuentos se fueron gestando en un lapso de más de 10 años, desde que estuve en el taller de Guillermo Samperio y concluye en mi participación en el Virtuality Literario Caza de Letras, concurso de minificción que organizó la UNAM el año pasado. Es un recuento de la trayectoria que he vivido en un lapso intenso en busca de la palabra precisa que detonara un universo.

Ojalá puedan ir. Me sentiré feliz de verlos allí. La cita es este jueves 22 de septiembre en la Biblioteca Central Estatal de Guanajuato "Wigberto Jiménez Moreno", ubicada en León, Guanajuato (Prolongación Calzada de los Héroes no. 308 Col. La Martinica, León, Guanajuato, México CP 37500). Posteriormente haré una o dos presentaciones en Celaya, dependiendo de las posibilidades.

Saludos cordiales

Jeremías

sábado, 20 de agosto de 2011

LOS LIBROS TIENEN LA PANTALLA


Por Jeremías Ramírez Vasillas

La Universidad de Guanajuato organiza un ciclo de cine que muestra una característica del cine contemporánea: su profunda unión con la literatura. Cinco importantes películas darán cuenta de esta unión: Agora, La novena puerta, Fahrenheit 451, El libro de cabecera y The Hollywood Librarian.
El ciclo que comienza este lunes 22 de agosto en el Teatro Principal con Ágora (2009), del chileno-español Alejandro Amenábar. Es una superproducción española, con un gran atractivo visual, que narra los trágicos sucesos acontecidos a la Biblioteca Alejandría por el fanatismo religioso cristiano que culminó con la muerte de la primera mujer matemática de la historia: Hipatia de Alejandría (370-415 D.C.). Recién se puso en circulación El libro de las matemáticas de Clifford A. Pickover en el que viene un artículo sobre ella (La muerte de Hipatia, p. 78) donde destaca su labor como teórica de esta importante rama del saber. Y agrega: “Hasta después del Renacimiento no hubo otra mujer, Maria Agnesi, que se hiciera un nombre en las matemáticas”. La película se centra en su labor docente y especulativa de los astros. En ese tiempo, había tantas preguntas en el cielo y tan pocas respuestas. Esta mujer, hermosa físicamente, sólo tenía como sus amores: la verdad y el conocimiento. Fue brutalmente asesinada. Dice este libro: “la desnudaron y le arrancaron la carne de los huesos con conchas afiladas” (en la película muere de otra forma). El crimen fue cometido por una turba de fanáticos de una secta cristiana de la época: los parabolianos. La película se mete en momentos en fangoso terrenos especulativos, pero no deja de ser interesante la propuesta visual de esta película.

El martes 23 exhiben La novena puerta (1999), del afamado director polaco, Roman Polanski, que se atreve a adaptar la novela de Pérez Reverte, El club Dumas, novela bastante malita. La película tiene su encanto aunque no es una de las obras mayores de Polanski como El bebé de Rose Mary (1968), Chinatown (1974) o Tess (1979). Dice Mateo Sánchez Cardiel, de La butaca.net: “Dean Corso, un sabueso de los coleccionistas de libros que se enfrenta a su caso más arriesgado: confirmar la autenticidad de ‘Las nueve puertas del reino de las sombras’, un libro de Ariste de Torchia, pero, según la leyenda negra, escrito por el mismísimo Satanás. Este truculento viaje le llevará a Corso desde la ciudad de los rascacielos a un enigmático Toledo, desde París hasta un precioso castillo escocés. En su camino se cruzarán el amor, el odio, la codicia, el fanatismo, la religión, la vida y la muerte. Toda una espiral de la que Corso, una vez metido, no podrá salir hasta que no haya concluido su descenso a los infiernos”.

El miércoles 24 se proyecta Fahrenheit 451 (1966), bajo la hábil conducción de otro cineasta mayor: Francoise Truffaut, ya desaparecido: murió en 1984, autor de celebres películas como Los 400 golpes (1959), Jules et Jim (1962), La noche americana (1973), entre otras. Fahrenheit 451 se basa en la novela del mismo nombre del escritor norteamericano Ray Bradbury (uno de mis autores favoritos de ciencia ficción junto con Stanislaw Lem). Es una película de ciencia ficción que tiene que ver con los libros: en esa sociedad futurista los libros son prohibidos y los bomberos dedican a quemarlos. Para rescatar estos valiosos objetos que han permitido el desarrollo de la humanidad (Ágora resalta la importante de las bibliotecas. Hipatia vive unida orgánicamente a la gran Biblioteca de Alejandría) los amantes de los libros y del conocimiento se dan a la tarea de memorizarlos. Cada uno de ellos es responsable de contener en su memoria un libro. El libro y la película son altamente disfrutables. Éntrele a los dos, no quedará decepcionado.

El jueves 25 proyectan El libro de cabecera (1996) del controversial pero interesante director inglés Peter Greenaway, pintor de profesión y autor de películas perturbadoras tanto por la temática que aborda en ellas como por su ánimo de romper con los cánones del cine, estableciendo de alguna forma las posibles directrices por las que deberá discurrir este arte en el futuro. Interesantes son sus tesis sobre las cuatro tiranías que en un tiempo me permitieron elaborar una ponencia sobre el cine del futuro. Regresando a la película, El libro de Cabecera “es una película de carácter iniciático en la que Nagiko —narradora y protagonista— va contando su proceso de aprendizaje. Proceso que se simboliza en el paso de ser soporte de escritura a convertirse ella misma en ‘pincel’; y que tiene, como etapas intermedias, el conocimiento del amor, de la muerte y de la venganza”. Esta es una película conocida, y por su calidad estética e innovadora en el lenguaje del cine, es muy probable que no perderá vigencia; es prácticamente un clásico del siglo XX.

Cierra este ciclo The Hollywood Librarian (2007) un documental dirigido por Ann Seidl. Esta es su única película. Dice la Pequeña saltamontes en su blog: “The Hollywood Librarian es un documental que trata sobre la figura del bibliotecario y el trabajo que realiza a través de la imagen que se desprende en diferentes película de Hollywood. El documental mezcla clips cinematográficos de películas que han tratado la figura del bibliotecario desde diferentes puntos de vista, algunos más positivos, otros negativos y algunos ridiculizantes (sic), con entrevistas a bibliotecarios americanos que analizan la imagen estereotipada que tiene la sociedad de su figura y del trabajo que realizan. The Hollywood Librarian también estudia los diferentes tipos de bibliotecarios que existen (escolar, infantil, director, catalogador, documentalista, de prisiones...) así como los diferentes servicios bibliotecarios que se dan en la sociedad (de grandes ciudades a rurales) y los cambios que la era de la información y las nuevas tecnologías han obligado a evolucionar a nuestra profesión”. Se ve que doña Saltamontes es bibliotecaria. Quizá es la película que los organizadores del ciclo esperan menos gente por eso la han programado en el Auditorio Euquerio Guerrero, que es una sala muy chiquita, casi íntima, a diferencia del Teatro principal.

Para acercarse a este banquete fílmico donde los libros tienen la pantalla, consulten la cartelera.

domingo, 7 de agosto de 2011

EL AUTOMÓVIL GRIS


El 11 de diciembre de 1919 se estrenó la película El automóvil gris, la primera gran película mexicana, escrita, dirigida y fotografiada por Enrique Rosas. Y fue desde su estreno un éxito rotundo similar a los estrenos de Harry Potter en nuestra época: se estrenó en 20 salas, que parece poco pero consideremos la época: la ciudad de México era entonces apenas un ranchito.

Dicen las crónicas periodísticas de la época que “…ayer fue una gran tarde de toros. Había romerías en los barrios y caravanas en las calles céntricas que se dirigían anhelantes a contemplar el sangriento Automóvil; en los pórticos de los salones se hacían colas esperando la apertura...“ Un anuncio publicado en El Universal decía: “es la película nacional más emocionante, más costosa, la que batirá el récord de interés y la que en su terreno pasará por el mayor número de salones (salas de cine) para que todo el público de la capital pueda ver en pantalla los tan discutidos y famosos crímenes que tan hondamente conmovieron a la sociedad”.

Esta película no sólo es importante porque fue la primer superproducción del cine mexicano y cuyo logro estético y comercial dejó una marca indeleble, sino porque además es un documento que recoge los hechos turbulentos en plena convulsión revolucionaria, cuando tres fuerzas se disputaban el poder de México y de su capital: a veces los carrancistas tomaban el poder, a veces los zapatistas y a veces los Villistas y cada uno tomaba lo que quería y cada uno ponía a circular sus propios billetes que los azorados comerciantes tenían que aceptar con el temor que pronto no valiera ni el papel en el que estaba impreso: “La ciudad andaba enloquecida. Con cada entrada de tropa, cambiaba la moneda. Los acaparadores aparecían como hongos tras la lluvia, y la confusión era brutal. Cada grupo político-militar tenía sus propios billetes. Carranza fue quien comenzó la confusión. En uno de sus primeros decretos ordenó la emisión de papel moneda de cinco, diez y veinte centavos. Eran unos cartoncitos de seis centímetros de largo por tres de ancho que llevaban impreso en el anverso, el escudo nacional y la cifra equivalente a su valor, y en el reverso el emblema de la Justicia con la leyenda ‘Gobierno Constitucional de México’, el número correspondiente a su emisión y la advertencia de ser moneda transitoria”. Fue en esta época que nació la palabra “bilimbiques” para nombrar a estos billetes chafas, “derivado probablemente de un estadounidense llamado William Wynkes, quien también emitió un papel moneda sin respaldo”.

En este periodo turbulento, la ciudad se hundió en el caos sin una autoridad que asumiera el control. Cada bando cantaba para su santo y muchos escudados en el uniforme cometían desmanes y robos.

Fue en esa época que una banda ganó notoriedad por su modus operandi. Vestidos de militares llegaban a las casas de los más ricos con órdenes de cateo de parte de sus jefes para buscar armas. Una vez dentro se dedicaban a embolsarse todo lo que había.

El hecho que sirvió de base argumental para la película sucedió el 26 de abril de 1915 cuando un grupo de militares llegó a la casa del señor Vicente González con una orden de cateo firmada por el general zapatista Amador Salazar, jefe del Cuartel General del Ejército del Sur, y le roban 4 mil pesos y alhajas de poco valor. Las señas de los criminales es que iban en un automóvil gris. La banda cometería más robos hasta que por presiones de las víctimas fueron apresados y fusilados posteriormente. Su jefe, el español avecindado en México, Higinio Granda, también fue apresado pero se libró de ser fusilado. Enrique Rosas fue el único al que se le permitió filmar el hecho.

La película de Rosas (hecha cuatro años después) incluye esta escena, real, bien snuff, del fusilamiento de estos delincuentes. “Fue filmada —dice la página de internet del Tec de Monterrey— originalmente como una serie de doce episodios… Estuvo basada en una serie de crímenes que sacudieron a la sociedad capitalina de 1915, El automóvil gris trajo por primera vez al cine mexicano la experiencia histórica inmediata. En este sentido, la cinta es una de las más contemporáneas de su tiempo, un enorme trabajo de ‘cinéma vérité’ que incluye dos elementos totalmente reales: el inspector Juan Manuel Cabrera interpretándose a sí mismo y la famosa escena final del fusilamiento real de los ladrones”.

La película fue producida por la empresa Azteca Films, propiedad del propio Rosas y la diva Mimí Derba, actriz de zarzuela famosa en esa época, con dinero, se dice, de la Revolución, específicamente, del general Pablo González, postulante a la presidencia.

Llama la atención las declaraciones de Mimi Derba sobre los propósitos de su casa productora: “Hay que pensar en la fuerza con que un argumento y buen desarrollo cinematográfico pueden infiltrar en el ánimo de los observadores, cualidades como la iniciativa, la perseverancia, la energía, la voluntad, etc.” Bien podrían tomar esta lección los dueños de Televisa y TV Azteca para mejorar sus basurientas televisoras.

Yo nada sabía al respecto, tanto de los hechos históricos como de la película de Rosas, sólo tenía noticias vagas de mis lecturas de libros de historia del cine y lo que había escuchado en mis clases de cine en la Universidad, pero sin profundizar. Pero heme aquí que me encontré en mi librería favorita (la tienda de autoservicios cercana) un librito que recién salió a la venta: La banda del automóvil gris, escrito por Agustín Sánchez González. Yo pensé al principio que era una especie de novela en la que se basaba la película. Pero me extrañaba que saliera la foto del autor, una foto muy contemporánea. Pronto descubrí que era un libro entre histórico y ensayístico de ese telón de fondo de la revolución: el caos en la ciudad. De este libro saqué las citas textuales que cité entrecomilladamente arriba.

Resulta que el autor nació en la ciudad de México, en 1956. Es licenciado en Historia por la UNAM y autor de varios libros donde combina la historia, la literatura y el periodismo. Entre sus obras más destacadas se encuentran La banda del automóvil gris, Juárez en tres tiempos, 7 moneros, Terribilísimas historias de crímenes y horrores en la Ciudad de México en el siglo XIX, Historia de un señor que una vez fue grillo, El General en La Bombilla y La nota roja en 1910. Desde hace 15 años es investigador del CENIDIAP/INBA y es uno de los más importantes especialistas en la caricatura mexicana, autor del clásico Diccionario biográfico ilustrado de la caricatura mexicana. Su obra ha sido compilada en varias antologías literarias y ha recibido diversos reconocimientos por su trabajo literario y de investigación, como el segundo lugar del Premio de Crónica Bernal Díaz del Castillo en 2002.

Ahora usted puede ver esta película en su cine favorito: el You Tube. Ahí, en esa magnífica cineteca, está esta joya del cine nacional si bien no en su versión original pues esta fue reeditada y sonorizada en 1933 y vuelta a remasterizar en 1950, versión esta última que está en el You Tube pero que sorprende la calidad y habilidad de este primitivo cineasta que tenían la fuerza, el empuje y la habilidad de tejer una monumental obra fílmica.

Búsquela y disfrútela. Viene en 8 fragmentos, molestos, pero que bien vale nuestra paciencia.

martes, 26 de julio de 2011

lunes, 4 de julio de 2011

LOS ROMPECABEZAS Y EL CINE


Los rompecabezas son uno de los entretenimientos más intensos y cautivantes. Largas horas me he pasado con la cabeza agachada tratando de calzar una pieza huidiza o buscando alguna estrategia de construcción. Por ejemplo: empezar armando el marco, o construir una imagen específica, o trabajar en equipo con los de la familia: que cada quien se ocupe de una parte y luego unirlas en un todo. O bien, organizar la construcción del rompecabezas como una carrera de relevos. En el más reciente rompecabezas que armamos en casa, la muchacha de la limpieza puso la última pieza que encontró debajo de un sillón, cuando ya nos habíamos resignados a tener un rompecabezas chimuelo.

La complejidad de los rompecabezas está en relación directa con la cantidad y pequeñez de las piezas y por la ausencia de figuras definidas. Y entre más complejo, es más cautivante.

Mientras trataba de construir el rompecabezas de El hombre Vitruvio de Da Vinci me encontré con un librito de divulgación científica interesante: Las neuronas de Shakespeare de Carlos Chimal (novelista y escritor científico, nacido en México en 1954). Dice este libro que los rompecabezas fueron inventados con el objeto de enseñar geografía. Su inventor fue el inglés John Spilsbury.

Inquieto por indagar más sobre este juego ahondé sobre John Spilsbury y encontré que fue aprendiz del geógrafo del Rey Jorge III, Thomas Jefferys. Y que se dedicó a vender pinturas, mapas (que él mismo dibujaba), cartas geográficas y artículos de papelería; también fue fabricante de sellos e impresor de libros infantiles educativos. Este hombre que nació en 1739 y murió en 1769, desarrollo el rompecabezas buscando un instrumento que ayudara a los maestros a enseñar geografía a los niños. Lo que hizo fue pegar un mapa mundial a una tabla y luego recortó cada país. Este burdo rompecabezas fue bien aceptado y al ver en él una oportunidad de negocio, fabricó más con ocho temas geográficos: El mundo, Europa, Asia, África, América, Inglaterra y Gales, Irlanda y Escocia.
Seguí rascando como un perro en busca de un hueso y encontré que a pesar de que la paternidad del rompecabezas se le ha adjudicado a Spilsbury, ya otros habían hecho juegos similares. El gran matemático siracusiano Arquímedes (287-212 a.C.) desarrolló un juego llamado Loculus Arquimedius (Caja de Arquímedes), conocido como Ostomachion. Se trata de juego de disección que consiste en 14 polígonos que unidos hacen un cuadrado. Estas piezas permiten armar figuras de personas, animales y objetos.

El loculus de Arquímedes es similar al rompecabezas chino, muy antiguo, llamado Tangrama, que en chino significa “Los siete tableros de astucia", porque está formado por 7 piezas con las cuales hay que formar siluetas. Las 7 piezas, llamadas "Tans", son 5 triángulos de diferentes tamaños, un cuadrado y un paralelogramo romboide. Normalmente los "Tans" se guardan formando un cuadrado.
Volviendo a Spilsbury. El original sentido pedagógico de su rompecabezas rápidamente se convirtió en un pasatiempo mayormente infantil hasta que a principios del siglo XIX, los fabricantes Milton y McLaughlin Bradley crearon rompecabezas con un mayor número de piezas y mayor complejidad, omitiendo la imagen que podría servir de guía para construir el rompecabezas y así picar la curiosidad de los mayores. La estrategia resultó ser todo un éxito, pues en poco tiempo, los adultos hicieron del rompecabezas uno de sus pasatiempos favoritos. Alrededor de 1920 se comenzó a sustituir la madera por el cartón, disminuyendo el precio de estos juegos y simplificando el proceso de su fabricación, pues antes del siglo XX eran muy caros y solo la alta sociedad se los podía permitir. Con la introducción de nuevas técnicas de fabricación se abarataron y se popularizaron enormemente. La época dorada de los rompecabezas fue en los años 20 y 30. A esto ayudó también el que se hiciesen más difíciles, con más piezas intrincadas.

Por alguna extraña vía se han hecho muchas variaciones del rompecabezas para diversos fines. Dice el Wikipedia: “Del siglo XVII datan las primeras cerraduras con truco o de combinaciones para burlar a los ladrones. A finales del siglo XIX, las indias norteamericanas usaban monederos trucados para guardar el dinero y los dados de juego. En 1800, el vendedor de juguetes alemán Bestelmeier vendía piezas de madera que se encajaban en forma de cruz, y desde 1970 se han diseñado cientos de rompecabezas poliédricos y hasta redondos.

A pesar de las apariencias, dice Georges Perec (1936-1982) en su novela La vida: Un manual del usuario, “armar un rompecabezas no es un juego solitario, pues cada movimiento que intenta el que lo resuelve ya ha sido dado por el creador de acertijos; cada pieza que toma, deja y vuelve a tomar, cada hueco que imagina relleno, cada combinación y corazonada que parece presentarse aquí o allá, cada tropiezo y cada acierto han sido diseñados, calculado y decididos por el otro”.

El rompecabezas por un camino diferente llegó al cine como parte de una técnica esencial de este arte: el montaje. Las primeras películas de ficción realizadas por George Meliés consistían en una larga toma continua, mientras en el escenario de su teatro se llevaban a cabo las acciones. La cámara inmóvil estaba al centro de la butaquería como un solitario espectador, como un ojo vigilante, inmóvil.

Los pioneros del cine pronto descubrieron que acercando la cámara y cambiando de emplazamientos, el cine ganaba fuerza expresiva. Es decir, la estrategia era fragmentar la acción para filmarla en pedacitos, lo cuales, posteriormente, se van uniendo en la sala de edición. Este trabajo se convierte en un verdadero juego de acertijo, sobre todo en el sistema de filmación del cine norteamericano: el “master con protecciones”, en el cual se filma toda la acción en una toma abierta y larga; luego se hacen planos más cercanos. Y esa pedacería se le entrega al editor quien tendrá la ardua tarea de ensamblar las piezas hasta dar la apariencia de una acción continua a través de los cortes.

Es tan complejo el trabajo de un editor que la academia norteamericana le otorga un Oscar a esta labor que ahora se ha aligerado mucho con las computadoras de edición.

No quisiera terminar este artículo sin mencionar la aparición de un rompecabezas en una película. Se trata de la majestuosa El Ciudadano Kane (Wells, 1941) en la que la segunda esposa de Kane, aburrida en su frío palacete, Xanadu, juega a armar rompecabezas de numerosas piezas. Y es El ciudadano Kane un rompecabezas fílmico en la que el espectador tendrá que ir uniendo los pedazos que aparecen desde el punto de vista de los protagonistas para crear su propia versión de esta obra maestra realizada por el jovencísimo Orson Welles que para ese entonces tenía apenas 24 años.

EL GARABATO: Vicente Leñero

Jeremías Ramírez Hace no sé cuántos años que compré este libro, quizá unos 30. Fue a mediados de los ochenta cuando el FONCA sacó a la venta...