sábado, 18 de noviembre de 2017
JUANA INÉS: MÁS ALLÁ DEL BILLETE DE 200 PESOS
jueves, 9 de noviembre de 2017
UN RICO ATOLE DE “COCO”
domingo, 18 de junio de 2017
LA VERDAD OCULTA: CUANDO EL DINERO ES LO MÁS IMPORTANTE
martes, 11 de abril de 2017
JUAN RULFO: LITERATURA Y EL CINE
Juan Nepomuceno Carlos Pérez Rulfo Vizcaíno (ese es su nombre completo), nació en Sayula, Jalisco, el 16 de mayo de 1917 y murió en la Ciudad de México el de 7 de enero de 1986. Llegó a la capital en 1933 porque la Universidad de Guadalajara estaba en huelga, sin embargo no se inscribió en escuela alguna sino que estuvo de oyente en el Colegio de San Ildefonso. Fue en ese tiempo que empezó a escribir sus cuentos y a colaborar en la revista América.
Su empeño literario, que lo ejerció a la sombra, en silencio, tímidamente, vio la luz, primero en algunas revistas (a instancias de Efrén Hernández, un notable cuentista guanajuatense), y finalmente los publicó en 1953 como libro en El llano en llamas. En 1955 publicó Pedro Páramo. Y hasta 1980 se publicó su tercer novela El gallo de Oro, que se cree escribió entre 1956 a 1958, la cual sirvió como argumento cinematográfico para la película El gallo de oro (Roberto Gavaldón, 1964) y El imperio de la fortuna (Ripstein, 1986). Hubo una tercer novela, El hijo del desaliento, que quedó inconclusa y de la cuál sólo se ha rescatado un cuento titulado “Un pedazo de noche”. Y póstumamente se publicó Tríptico para Juan Rulfo: Poesía/Fotografía/Crítica (Colección de sus fotografías, su poesía, y varios artículos sobre estos temas), coordinado por Víctor Jiménez, Alberto Vital, y Jorge Zepeda (México: Editorial RM, 2006) 530 págs.
Su acercamiento al cine fue de 1956 a 1966. Luego vino el desencanto y se alejó del cine completamente. Seguramente quería plasmar con mayor profundidad el drama humano de México y los cineastas de la época no lo entendieron, no lograron captar su visión, quizá salvo Rubén Gámez en La fórmula secreta (1965), o tal vez tampoco. Su afición a la fotografía, que no se sabe cuándo y dónde inició, indica que tenía una pasión por la imagen. De hecho, en su narrativa crea imágenes muy poderosas. Su literatura es muy visual, pero también auditiva y olfativa.
Pocos meses después de su muerte (él murió el 16 de mayo y la película se estrenó el 28 de noviembre) Arturo Ripstein estrenó El imperio del fortuna (1986). Si vio la película, seguramente le gustó la versión de Ripstein, pues entre ambos artistas había muchas coincidencias. El cine de Ripstien es ríspido, crudo, que tiene mucho de la visión de Rulfo en su narrativa.
Pero quien logró captar plenamente su visión fue su hijo Juan Carlos, y quien cumplió los anhelos de su padre dedicándose profesionalmente al cine, y que en su dos primeros documentales recrea el mundo de su padre de manera tan prístina, primero en su cortometraje de titulación Mi abuelo Cheno y otras historias (1994) y luego, en una especie de complemento, en el largometraje: Del olvido al no me acuerdo (1999) y de esta forma “ofrece un homenaje a su padre que vacila entre historia e invención y que se inspira tanto en la ficción de su padre como en su biografía” .
Douglas J. Weatherford afirmó que Rulfo era ‘un espectador consumado del cine’, al decir de su esposa, y cuya pasión se remonta a los años cuarenta cuando ‘logra ser nombrado supervisor de las salas cinematográficas de la ciudad de Guadalajara, lo que le permite ver todas las películas que se exhiben en esa capital’ .
“La fama que recibe Rulfo —continúa Weatherford— con la publicación de El Llano en llamas y Pedro Páramo le abre la posibilidad de desarrollar más su interés por el cine. En 1955, por ejemplo, fue testigo de primera mano en el proceso de producción cinematográfica al ser nombrado asesor histórico para la filmación de La Escondida (1955, Roberto Gavaldón), y se encargó de tomar fotos fijas durante el rodaje de esa película. Casi una década después, el director Alberto Isaac confió en varios de sus amigos famosos para que aparecieran como actores en su película En este pueblo no hay ladrones (1964). En ella aparecen Alfonso Arau, Carlos Monsiváis, Arturo Ripstein, José Luis Cuevas, Luis Buñuel y Juan Rulfo, como extra y con una parte hablada muy pequeña. La cinta se basa en un texto de Gabriel García Márquez”
La contribución más importante de Rulfo en el cine mexicano fue como escritor. Escribió guiones para el cortometraje El despojo de Antonio Reynoso (1960) y el mediometraje de Rubén Gámez La fórmula secreta (1964); ayudó con el guión de Paloma herida de Emilio Fernández (1962) y escribió El gallo de oro, una narración que Rulfo ideó para el cine la cual fue adaptada por Carlos Fuentes y Gabriel García Márquez, (quien fue llamado pues recién llegado a México, recitaba partes de memoria de Pedro Páramo, según él cuenta). Fue dirigida por Roberto Gavaldón (1964).
Algunos cineastas han intentado captar la esencia visual de los cuentos de Rulfo al adaptar esas obras a la pantalla grande. La primera película apareció en 1955 cuando Alfredo B. Crevenna filmó Talpa, de la cual Rulfo habló amargamente decepcionado. El rincón de las vírgenes (1972) de Alberto Isaac y ¿No oyes ladrar los perros? (1974) de François Reichenbach, que se basaron en cuentos de El Llano en llamas sin lograr representar el mundo rulfiano. La segunda es una adaptación lamentable.
Otros cineastas han tenido más éxito con la ficción de Rulfo como El director Mitl Valdez quien filmó en 1984 Tras el horizonte y en 1987 Los confines. En la que combina los cuentos “Talpa” y “¡Diles que no me maten!” y un fragmento de Pedro Páramo. Su aceptable factura le permitió que fuese designada como una de las cien mejores películas mexicanas por la revista Somos.
Algunos directores que han ofrecido visiones creativas e interesantes de la ficción breve de Rulfo incluyen, entre otros, al venezolano Freddy Sisso (¡Diles que no me maten!, 1985) y a los mexicanos Roberto Rochín con los cortometrajes Un pedazo de noche (1995) y Paso del Norte, (2002) y Carolina Rivas con Zona cero (2003).
Tres directores han hecho versiones fílmicas de Pedro Páramo. El español Carlos Velo fue el primero, y su adaptación (Pedro Páramo) apareció en 1966. Salieron después versiones de José Bolaños (Pedro Páramo: El hombre de La Media Luna, 1976) y de Salvador Sánchez (Pedro Páramo, 1981). Mateo Gil, cineasta español pretendió hacer una cuarta versión pero al parecer quedó inconclusa, en la que Gael García Bernal encarnaría a Pedro Páramo.
¿Por qué se desencantó Rulfo con el cine? Dylan Brennan, en el texto introductorio de la publicación del texto poético de La fórmula secreta, de Gámez, integrado a la publicación de El Gallo de oro en el 2009, dice: “Por mucho tiempo los cinefotógrafos habían dirigido sus lentes a la mítica belleza del campo mexicano sin ver realmente a sus habitantes de El llano en llamas…” , particularmente Gabriel Figueroa, que en El Gallo de oro se recrean en los cielos de Peña de Bernal, San Juan del Río, Zacatecas y Tlaquepaque, locaciones donde se filmó esta película.
Con mayor o menor acierto, el encanto de sus cuentos y su novela seguirá enamorando a los cineastas que a pesar de las dificultades continuarán auguro, intentar recrear su peculiar visión de el mexicano y su tragedia, es mexicano, que vive en el campo y la ciudad, y permanecen invisibles a los ojos los poderosos desde hace más de 500 años.
jueves, 16 de marzo de 2017
LIBROS PÓSTUMOS DE JULIO CORTAZAR
sábado, 18 de febrero de 2017
EL ARTE: ACEITE BALSÁMICO CONTRA EL DOLOR HUMANO
viernes, 27 de enero de 2017
LA SEÑORA BIXBI
miércoles, 14 de diciembre de 2016
¿DÓNDE ESTÁ OESTERHELD?
domingo, 25 de septiembre de 2016
LA CULPA ES DE LOS TLAXCALTECAS
Jeremías Ramírez
—¿Sabes, Nacha? La culpa es de los tlaxcaltecas. Le dijo la señora Laura a su criada la noche en que regresó a su casa con el vestido chamuscado.
Este es uno de los diálogos iniciales del cuento, La culpa es de los tlacaxtecas, escrito por Elena Garro (1916-1988) una las más grandes escritoras mexicanas.
La historia es sorprendente. Laura hace un viaje a Guanajuato con su suegra. De regreso tienen varios incidentes. Primero se les acaba la gasolina y luego se les descompone. Cuando su suegra se va a buscar un mecánico y Laura se ha quedado sola, advierte que un guerrero azteca se acerca por la carretera. Se le notan las huellas de que acaba de salir de una batalla. De su hombro mana la sangre. Cuando llega con ella, y empiezan a hablar descubre que ella ya no está en el siglo XX, sino en ese momento trágico de México, cuando cae Tenochtitlán en manos de los españoles. Pareciera que Laura viaja en el tiempo y al mismo tiempo recuperara su memoria ancestral, pues se da cuenta que ella conoce al guerrero azteca. Este le dice que la llevará a ver su casa. Cuando se acercan Laura ve la ciudad consumida por las llamas y se niega a seguir adelante. Se abrazan y se besan. El guerrero se va y ella regresa al auto donde su suegra la encuentra con el vestido blanco manchado de sangre.
Regresa a su casa, pero ya no puede estar en paz. Con enorme pesar se da cuenta que la caída de la gran ciudad de Tenochtitlán fue por culpa de los traidores tlaxcaltecas, pero ella misma también es traidora. Ella es esposa y prima del guerrero azteca y ahora vive en el siglo XX y se ha casado con un tipo prepotente. Por eso se siente traidora.
Laura vive en dos mundos. En el siglo XX el cual poco a poco deja de ser su mundo y en el tiempo de la caída de la ciudad azteca.
Inquieta va a buscar al guerrero a un café de Tacuba y lo encuentra y de su mano asiste a escenas dolorosas de la caída y muerte de los habitantes de la gran ciudad azteca.
Después de dos días de ausencia regresa a su casa. Su marido y su suegra creen que está perdida y la están buscando incluso en la policía
En este breve resumen pueden ver que el cuento es intenso, mágico, doloroso, triste. Es como si pudiéramos recuperar la memoria ancestral y asistiéramos a nuestra propia derrota y a nuestra propia traición.
Es un cuento es como de 18 páginas que me hizo recordar otro de Julio Cortazar: La noche boca arriba (publicado en 1956), que tienen la misma temática: la conexión del presente con el pasado, del siglo XX y de la época de los aztecas. En el cuento de Cortazar un joven sufre un accidente en motocicleta y moribundo se da cuenta que él es un guerrero azteca que está a punto de ser sacrificado. Al final nos damos cuenta que el joven de la motocicleta es una proyección futura del guerrero poco antes de su sacrificio.
Por este cuento, que publicó en 1964, y otras de sus obras, ella es comúnmente relacionada con el "realismo mágico" o renovadora de la literatura fantástica, aunque rechazó esta identificación, por considerarla una etiqueta mercantilista.
Hay algunas frases conmovedoras. Por ejemplo, cuando habla con su criada, Nachita, que es la única que se da cuenta de que su patrona está viviendo en dos mundos, le dice: Lo terrible es, lo descubrí en ese instante, que todo lo increíble es verdadero.
Quizá esta es el postulado de su literatura: “todo lo increíble es verdadero”. Una sentencia que obnubilados por un materialismo chato nos cuesta aceptar.
Este cuento es también una historia de amor. Laura ve con tristeza el amor inmenso que el guerrero le tiene a ella, su esposa-prima. Ella le dice a su criada: “…los hilitos de su sangre escribían sobre su pecho que su corazón seguía guardando mis palabras y mi cuerpo. Allí supe, Nachita, que el tiempo y el amor son uno solo”.
En un momento emotivo el guerrero le dice: “Siempre has estado en la alcoba más preciosa de mi pecho”.
Este cuento, como el de Cortazar, son joyas de la literatura latinoamericana y universal. Si usted está interesado en leerlo, en este link puede encontrarlo y descargarlo: http://red.ilce.edu.mx/sitios/el_otono_2014/entrale/paquetecuento/pdf/laculpaesdelostlaxcaltecas.pdf
jueves, 30 de junio de 2016
LA FARSA DE VIVIR
EL GARABATO: Vicente Leñero
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